Política contra el Narcotráfico: Colombia perseguirá a los capos y ayudará a los campesinos

La tercera edición de la Reunión del Grupo de Trabajo Antinarcóticos Colombia-Estados Unidos, que arrancó en Bogotá, se presenta como un foro de reevaluación de las estrategias tradicionales frente al narcotráfico. La Viceministra de Asuntos Multilaterales, Elizabeth Taylor, evidenció la necesidad de una «respuesta integral» para enfrentar el a los narcos. Dicha respuesta se traduce en medidas concretas que aborden tanto la represión como la prevención y asistencia.

Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia es actualmente el líder mundial en hectáreas cultivadas de coca, con un total de 230.000 el año pasado. Además, lidera la producción global de cocaína, alcanzando 1.738 toneladas anuales. Las cifras, sin duda, preocupan y muestran la magnitud del reto.

Nueva política contra el narcotráfico

Néstor Osuna, Ministro de Justicia, presentó las metas de la nueva política 2023-2033, que busca reducir la producción de cocaína en un 40% y disminuir las hectáreas cultivadas en igual porcentaje. Este plan ambicioso contra el narcotráfico, si bien es esperanzador, no puede quedarse solo en el papel. Para que sea efectivo, es fundamental la cooperación binacional y, sobre todo, el entendimiento de la problemática desde sus raíces.

Narcotráfico
La ayuda a los campesinos para erradicar los cultivos es la punta lanza. Ilustración MidJourney

El cultivo de la coca en Colombia es, para muchos campesinos, una salida económica frente a la falta de oportunidades. La viceministra Taylor subraya la importancia de abordar el problema desde un enfoque realista y justo. Esto significa no solo combatir a los grandes capos del narcotráfico, sino también ayudar a aquellos campesinos que han recurrido a este cultivo por falta de opciones. Es crucial ofrecer alternativas viables de desarrollo y sustento.

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Ajustes a una política

La relación Colombia-Estados Unidos en el ámbito antinarcóticos ha sido siempre de colaboración mutua. Taylor lo expresa al afirmar que la problemática requiere de «una responsabilidad común y compartida». Adam Cohen, subdirector de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, ve en esta reunión una oportunidad para consolidar estrategias conjuntas que aborden la complejidad del problema.

La historia del narcotráfico en Colombia no es reciente. Expertos como el historiador Carlos Méndez señalan que «la presencia de la coca y su transformación en cocaína, así como la dinámica del narcotráfico, ha estado ligada a estructuras económicas, sociales y políticas que requieren un entendimiento profundo para su erradicación». Por lo tanto, el compromiso de Colombia y Estados Unidos es crucial, pero debe ir más allá de lo punitivo.

Narcotráfico
Los capos y sus entornos serán los blancos directos en la nueva política Ilustración MidJourney

Fracaso del combate directo

Javier Solano, analista político, considera que «la lucha contra el narcotráfico necesita un enfoque que vaya más allá del combate directo a los capos y del recorte en la producción de cocaína. Se trata también de establecer políticas públicas que generen desarrollo, educación y oportunidades para las comunidades más vulnerables».

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Con el Grupo de Trabajo Antinarcóticos, nacido en 2019 con el propósito de fortalecer los compromisos bilaterales frente al desafío de las drogas, se busca trazar una hoja de ruta para las siguientes décadas. Esta colaboración entre dos potencias es vital, pero también es fundamental no olvidar que en el centro de la problemática están personas, comunidades enteras que necesitan respuestas integrales, que combinen justicia con oportunidades y esperanza. La III Reunión se presenta como un punto de inflexión. Es una invitación para reinventar las estrategias y enfocar esfuerzos en un bienestar compartido y sostenible.

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Redacción Estoy Al Día
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