Para erradicar el “edadismo” en el mundo antes hay que desnudarlo primero 

El siglo XXI ha traído consigo múltiples batallas en el campo de la discriminación. Sin embargo, una de ellas sigue estando velada: el edadismo. Definido por Carmen Grau Pineda, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, como una forma de discriminación por razón de edad, el edadismo se manifiesta en la vida laboral con especial sutileza. A pesar de su gravedad, no ha generado la misma alarma social que otras formas de discriminación. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el edadismo como aquel en el que la edad es utilizada para categorizar y dividir, resultando en daño, desventaja o injusticia. Este fenómeno no solo daña nuestra salud y bienestar, sino que obstaculiza las políticas para un envejecimiento saludable. A ello se suma la Organización Internacional del Trabajo, que, ya en 1980, advirtió sobre la vulnerabilidad de las personas trabajadoras de edad, llamando la atención sobre la necesidad de revisar entornos laborales que potencian la discriminación. 

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El edadismo está en terapia 

Dichas advertencias no cayeron en saco roto. El Consejo de la Unión Europea, en 2002, identificó una franja de edad vulnerable en materia de empleo, situada entre los 55 y 64 años. No obstante, a pesar de estas alertas, el edadismo sigue siendo una realidad en el mercado laboral europeo. 

España no ha sido ajena a este problema. La reciente Ley 15/2022, de 12 de julio, aborda la igualdad de trato y no discriminación, incluyendo la protección contra la discriminación por razones de edad. Un caso emblemático fue el del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, en 2020, declaró nulo el despido de varios trabajadores de Huawei por ser discriminatorio por razón de edad. Pero el problema no radica solo en despidos directos, sino también en prácticas menos evidentes. Un ejemplo es el caso del Tribunal Supremo que validó una indemnización mayor para trabajadores despedidos menores de 60 años. 

Edadismo
Las personas mayores entre 50 65 años sufren el mayor impacto. Ilustración MidJourney

Un fantasma longevo 

Los historiadores apuntan a que el edadismo no es un fenómeno nuevo, sino que ha estado presente a lo largo de la historia, manifestándose de distintas formas según la época y la sociedad. Según algunos expertos políticos, la solución radica en una transformación cultural y organizacional. La diversidad generacional debería considerarse un valor diferencial, en lugar de una barrera. 

Las organizaciones que puedan adaptarse a los cambios y apostar por modelos laborales que integren tanto al talento júnior como al sénior tendrán mayores probabilidades de éxito. El reto no es menor: el envejecimiento poblacional nos enfrenta a escenarios donde, en ciertas áreas, la experiencia y el conocimiento de los trabajadores mayores serán esenciales. 

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Edadismo
El edadismo puede afectar también a adultos contemporáneos de 40 años y menos. Ilustración MidJourney

Aquí van los números 

Las estadísticas no mienten. Según datos de la OCDE, en 2050, una de cada cuatro personas en Europa tendrá más de 65 años. Esta realidad demanda no solo un cambio en la percepción de las personas mayores en el ámbito laboral, sino también un replanteamiento del concepto de jubilación. Las propuestas incluyen desde incorporar mayor flexibilidad laboral, compatibilizar pensión y trabajo, hasta eliminar desincentivos que propicien el retiro prematuro. 

En palabras de varios especialistas en derechos laborales, lo que está en juego es la solidaridad intergeneracional y el reconocimiento de que cada etapa de la vida aporta valor al conjunto de la sociedad. El edadismo, esa «cenicienta de las discriminaciones», debe ser desenmascarado y abordado con la misma seriedad y compromiso con que se enfrentan otras formas de discriminación. 

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Todos los días se lucha 

La tarea es ardua pero necesaria. No solo porque es un imperativo ético y de justicia social, sino también porque el futuro demográfico así lo demanda.  

El primer paso es reconocer el problema. Solo entonces, con determinación y un enfoque multidisciplinario, podremos erradicar el edadismo de nuestras sociedades. 

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Redacción Estoy Al Día
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