A Trump se le están acabando las opciones para contener la reacción negativa ante el aumento del precio de la gasolina.

La reacción negativa de los ciudadanos ante el alza del precio de la gasolina ya transformó el clima político en Washington. El precio promedio nacional superó los 4,39 dólares por galón este viernes, el registro más alto en cuatro años, impulsado por el bloqueo naval de Estados Unidos sobre los puertos iraníes desde el 13 de abril y por el cierre iraní del Estrecho de Ormuz, paso por donde circula el veinte por ciento del petróleo mundial. La reacción negativa crece sin respuestas eficaces de la Casa Blanca. Con las opciones reduciéndose, la reacción negativa es la crisis política más costosa del segundo mandato de Trump.

Así lo documenta Cat Zakrzewski, periodista política de The Washington Post especializada en política nacional, en un reportaje publicado hoy bajo el título original «Trump is running out of options to contain gas price backlash». Zakrzewski reconstruye el estado de las alternativas que le restan a la administración para frenar el daño que la prolongación de la guerra contra Irán causa en los bolsillos de millones de familias estadounidenses.

La gasolina más cara en cuatro años golpea cada rincón de la economía familiar estadounidense y aumenta la reacción negativa

La reacción negativa tiene sustento estadístico irrefutable. Según la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el galón subió 27 centavos en una sola semana y acumula 1,12 dólares más que hace un año. El barril de crudo escaló por encima de los cien dólares, nivel no visto en el mercado desde la invasión rusa de Ucrania. California superó los seis dólares por galón. La presión inflacionaria se traslada a toda la economía doméstica con rapidez.

Trump convocó a ejecutivos de las principales empresas petroleras en la Casa Blanca el martes. Un funcionario de la administración explicó que los participantes debatieron «pasos que podríamos tomar para continuar el bloqueo durante meses, si fuera necesario, y minimizar el impacto sobre los consumidores». Los resultados fueron escasos. Los analistas de la firma Kpler advirtieron que el bloqueo naval no reducirá los ingresos de Irán hasta dentro de tres o cuatro meses, dado el tiempo que tarda un cargamento de crudo desde la isla de Kharg, principal terminal de exportación iraní, hasta sus compradores en el noreste de China.

Reacción negativa
En cada estación de servicio del país, millones de familias calculan cuánto les quedará del salario después de llenar el tanque. – Ilustración DALL-E

La reacción negativa de los votantes derrumba la aprobación presidencial a su nivel más bajo

La reacción negativa golpea con particular fuerza las cifras de aprobación presidencial. Una encuesta de CNN/SSRS publicada esta semana registró solo el 31 por ciento de aprobación en el manejo económico de Trump, su piso histórico en este mandato. El índice de aprobación general cayó al 39 por ciento en el agregado de encuestas del analista Nate Silver.

Una encuesta de Yahoo/YouGov publicada en marzo ya advertía que el alza de los combustibles erosionaba la imagen presidencial con severidad. La economía, principal activo político de Trump en la campaña de 2024, se transformó en su vulnerabilidad más expuesta.

Lee también: Irán responde a las advertencias de Trump sobre el supuesto colapso inminente del sistema petrolero iraní

Las negociaciones con Teherán se rompen y el bloqueo naval prolonga la incertidumbre global

Las negociaciones diplomáticas con Irán no avanzan. Trump canceló abruptamente una segunda ronda de conversaciones directas con funcionarios iraníes en Islamabad, Pakistán, argumentando que no veía sentido en el viaje. Además, rechazó una propuesta iraní que habría permitido reabrir el Estrecho de Ormuz sin exigir un acuerdo nuclear previo. «No estoy satisfecho con la propuesta», declaró el viernes. «Han hecho avances, pero no sé si alguna vez llegarán hasta allá.» Sus opciones, explicó, eran atacar a Irán «con extrema dureza» o intentar un acuerdo. Dijo preferir la segunda vía, aunque sin certezas.

La reacción negativa resonó igualmente en el Capitolio. El secretario de Defensa Pete Hegseth compareció esta semana ante legisladores que le exigieron cuentas sobre los costos del conflicto. La representante demócrata Chrissy Houlahan preguntó cuántos meses más harían falta para «concluir las operaciones con éxito» y cuántos miles de millones adicionales pediría el Pentágono. El representante Ro Khanna fue aún más directo: «¿Sabe cuánto le costará a los estadounidenses el aumento del precio de la gasolina y los alimentos durante el próximo año a causa de la guerra con Irán?» Hegseth no aportó cifras.

Reacción negativa
El Estrecho de Ormuz y el surtidor de gasolina: dos extremos de una misma crisis que redefine el segundo mandato de Trump. – Ilustración DALL-E

El Capitolio exige cuentas mientras Irán endurece su postura y el Estrecho permanece cerrado

Teherán no muestra señales de capitulación, y la postura iraní se endurece. El presidente iraní Masoud Pezeshkian declaró el bloqueo «condenado al fracaso» y lo calificó como extensión de las operaciones militares contra su país. El ayatolá Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo tras la muerte de su padre en los bombardeos iniciales, afirmó que el único lugar de los estadounidenses en el Golfo Pérsico era «en el fondo de sus aguas». Irán mantiene el cierre del Estrecho con minas y drones, mientras la Armada iraní anuncia la construcción de nuevos buques para reemplazar los hundidos en combate.

La reacción negativa tiene además una cadena de transmisión cotidiana e inmediata. Jessica Woods, copropietaria de un supermercado independiente en Washington D.C., explicó a la cadena ABC News que los cargos de combustible de sus proveedores alcanzaron los 55 dólares por camión dos veces a la semana, y que ese costo se trasladó directamente a sus estantes. Millones de consumidores viven variantes de esa misma ecuación: pagan más en la bomba de gasolina, más en el supermercado, más en cada entrega a domicilio. La presión es palpable antes de que cualquier narrativa presidencial pueda encuadrarla.

Una guerra de autoría propia que Trump no puede explicar ni resolver antes de noviembre

El problema político de Trump es que este dolor económico le pertenece. El analista Zeeshan Aleem sostuvo en MS Now que el presidente «no tiene excusas ni lugar donde esconderse» en un conflicto de su propia creación. A diferencia de la inflación que afectó a Biden, cuya cadena causal era difusa, el alza del petróleo tiene autoría clara: el ataque a Irán del 28 de febrero y el bloqueo naval del 13 de abril. Los analistas de Citi concluyeron que, sin nueva escalada, la decisión de negociar o no queda en manos del régimen iraní.

La reacción negativa podría materializarse electoralmente en noviembre, cuando los republicanos defiendan sus mayorías en el Congreso. Trump prometió reducir el costo de vida. Esa promesa choca con los datos: gasolina en máximos de cuatro años y un conflicto sin salida. El presidente dijo que el Estrecho de Ormuz «se abrirá naturalmente». Varios analistas compararon esa predicción con su promesa durante la pandemia de que el virus «desaparecería como por milagro». En los surtidores del país, los estadounidenses esperan que el pronóstico no resulte tan errado.

Lee también: Trump extiende el alto el fuego con Irán: ¿victoria diplomática o fracaso en la guerra?

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Orangel Gil
Orangel Gil
"Futuro comunicador social dedicado al análisis de fuentes internacionales para estoyaldia.com.do. Especializado en monitorear la política y economía global, mi trabajo es filtrar el ruido de los medios hegemónicos para ofrecer una perspectiva latinoamericana y caribeña de la actualidad. Transformo la información compleja en análisis estratégicos que permiten al lector comprender su lugar en un mundo interconectado, sin perder de vista nuestra identidad regional."

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