Venezuela se llenó de chilenos en los 1970 y el favor lo devuelven a medias

Venezuela se llenó de chilenos. ¿Cómo llegó a pasar eso? La historia recuerda que cuando en 1973 se produjo el golpe de Estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende, Venezuela abrió sus puertas para recibir a miles de chilenos que buscaban refugio político y una oportunidad para reiniciar sus vidas. En contraste, la reciente ola de migración venezolana hacia Chile ha encontrado un entorno mucho más restrictivo, lo que plantea la cuestión de por qué el espíritu de acogida no es simétrico.

La acogida venezolana a los chilenos en los 70 fue una muestra clara del compromiso del país con los derechos humanos y la democracia. Según datos de ACNUR, alrededor de 20.000 chilenos llegaron a Venezuela entre 1973 y 1990, donde fueron recibidos con solidaridad y la posibilidad de reconstruir sus vidas. En contrapartida, un informe de 2020 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestra que aproximadamente 400,000 venezolanos han llegado a Chile en los últimos años, pero se enfrentan a un contexto migratorio cada vez más restrictivo.

Venezuela se llenó de chilenos
Venezuela tiene una larga tradición de acogida y atención a los refugiados. Ilustración MidJourney

Venezuela se llenó de chilenos

El gobierno chileno ha adoptado políticas como el rechazo de solicitudes de asilo y la implementación de visados más estrictos para los venezolanos, algo que, según Amnistía Internacional, puede poner en riesgo los derechos de estos migrantes. Estas políticas contrastan fuertemente con las adoptadas por Venezuela décadas atrás y con la tradición latinoamericana de asilo y refugio.

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Para entender esta diferencia, y resolver el por qué Venezuela se llenó de chilenos, expertos como el historiador José Luis Rivas apuntan a factores culturales e históricos. «Venezuela ha tenido una larga tradición de acogida, alimentada por su historia como nación receptora de múltiples olas migratorias. Esto ha creado una cultura de inclusión que se activó fuertemente durante periodos de crisis en países vecinos», explica Rivas.

Una frágil economía

Sin embargo, en Chile, la historia es diferente. Según el politólogo Alejandro Reyes, «Chile ha tenido una experiencia mucho más limitada en cuanto a inmigración en comparación con otros países de la región. Esto, combinado con una economía que si bien es robusta, enfrenta desafíos como la desigualdad, hace que el país sea más cauto a la hora de abrir sus puertas».

Además, hay que tener en cuenta que la situación política y económica en Venezuela ha sido catalogada como una crisis humanitaria por organizaciones como Human Rights Watch, lo que supone un desafío adicional para los países receptores en términos de recursos y políticas públicas. Esto, sin embargo, no exime de la responsabilidad de actuar de acuerdo con los principios de derechos humanos, solidaridad internacional y reciprocidad. Venezuela se llenó de chilenos por su buen corazón y a veces ingenuamente nos creemos merecedores de una retribución.

Venezuela se llenó de chilenos
El gobierno chileno ha colocado trabas y estigmatizados a los venezolanos. Ilustración MidJourney

Una pequeña ingenuidad caraqueña

La reciprocidad en las políticas de acogida es más que una cuestión de buena voluntad; es una muestra del compromiso de un país con los valores universales de derechos humanos y solidaridad. Mientras que Venezuela demostró este compromiso en el pasado, la recepción que Chile ofrece a los venezolanos hoy plantea preguntas serias acerca de cómo los Estados en la región están dispuestos a actuar cuando son ellos los que deben abrir sus puertas.

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Si bien hay contextos económicos y políticos que influyen en estas decisiones, la historia muestra que la hospitalidad no es un recurso finito sino una práctica que se nutre de la empatía y el compromiso con la dignidad humana. Y en este sentido, parece que mientras Venezuela se llenó de chilenos y ofreció un capítulo de solidaridad sin reservas, Chile está escribiendo una historia que, hasta ahora, parece devolver el favor a medias.

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Redacción Estoy Al Día
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