Ser portero en un ministerio en Venezuela es el puesto más poderoso que hay ¿Por qué?

Para entender por qué el cargo de portero en un ministerio venezolano se considera uno de los más poderosos, es crucial examinar el contexto político y social en que se desarrolla la vida institucional de este país. Según Transparencia Internacional, Venezuela ocupó el puesto 149 de 180 en su Índice de Percepción de la Corrupción 2021, una cifra que refleja la profunda desconfianza ciudadana hacia las instituciones públicas.

La historia política de la considerada IV República de Venezuela estuvo marcada por un sistema bipartidista, que alternaba el poder entre Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). Esta dinámica, que empezó a quebrarse a fines del siglo XX, estaba acompañada por una estructura de clientelismo y favores políticos. La llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 y su sucesor, Nicolás Maduro, solo intensificó las preocupaciones sobre la corrupción y la concentración de poder en manos del Estado.

portero en un ministerio
La mayoría forman parte de la camarilla de partidarios que forman la red ministerial. Ilustración MidJourney

Ser portero en un ministerio

En este entramado, el portero de un ministerio ejerce una influencia sorprendente. A primera vista, podría parecer un cargo menor, pero en la realidad, el portero funciona como el primer filtro de acceso a una institución donde se toman decisiones que afectan a millones. Quien controla el flujo de personas que entran y salen del edificio adquiere, de forma implícita, un poder considerable. Este poder no es solo físico, sino también informativo.

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José Vicente Carrasquero, politólogo y profesor universitario, explica que «en un sistema donde el acceso a la información y a los actores del poder es tan restringido, el portero se convierte en una especie de broker o intermediario entre diferentes intereses». No es raro escuchar historias de cómo ciertos empresarios, políticos o funcionarios lograron agendar una reunión crucial gracias a la ‘buena voluntad’ del portero.

Todos tienen conexiones

A esto se suma que los porteros, al igual que muchos empleados públicos, suelen ser nombrados a dedo y pertenecer al partido en el poder o a círculos cercanos a él. «Tienen conexiones, información y la capacidad de permitir o negar el acceso, lo que los convierte en figuras poderosas, aunque discretas», dice Isabel Dos Santos, historiadora y experta en instituciones venezolanas.

portero en un ministerio
Son parte de la trama de corrupción de la Venezuela de todos los tiempos. Ilustración MidJourney

Según un informe del 2022 del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, las quejas relacionadas con el favoritismo y el clientelismo en la administración pública representaron el 16% del total de protestas relacionadas con el mal manejo gubernamental. En esta métrica, la figura del portero de un ministerio aparece como un símbolo de este sistema de favores, donde su aprobación o desaprobación puede ser determinante en cuestiones tan variadas como la asignación de un contrato o incluso la liberación de un detenido político.

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Ellos no son los únicos

Este fenómeno no es exclusivo de Venezuela, pero adquiere características particulares en un país con instituciones debilitadas y una elevada percepción de corrupción. Para el economista y sociólogo Ricardo Hausmann, «en un entorno donde las instituciones son frágiles, los nodos informales de poder adquieren una importancia desproporcionada. En Venezuela, esta es la norma más que la excepción».

La figura del portero en un ministerio venezolano encapsula gran parte de los problemas y desafíos que enfrenta el país en su lucha por construir instituciones más transparentes y eficientes. Aunque podría parecer un cargo menor, su posición le otorga un poder desproporcionado, reflejo de un sistema en el que el acceso al poder y la información sigue estando altamente restringido y politizado.

 

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Redacción Estoy Al Día
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