Cuántas guerras activas registra el mundo a mediados de este 2023

A mediados del 2023, la comunidad global se hace una pregunta pertinente: ¿Cuántas guerras activas enfrenta el mundo y cuál es su naturaleza? La paz mundial, relegada al cliché de un deseo de Miss Universo, no ha sido más que una ilusión efímera en el tejido de la historia humana. La realidad ineludible es que el planeta jamás ha conocido un tiempo sin conflictos.

Basado en datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), a mediados de 2023, existen 17 conflictos armados activos en distintas partes del globo. Sin embargo, clasificar un enfrentamiento como «guerra» no es tan sencillo. Según la definición tradicional, una guerra es un conflicto que ha provocado al menos 1.000 muertes en combate en un año calendario. Bajo este parámetro, 11 de los 17 conflictos son guerras.

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El asunto de las guerras activas

«Los números solo son una parte de la historia», comenta Dr. Eloise Martínez, historiadora y autora de «Conflictos del Siglo XXI». «Lo que importa es la naturaleza de estos conflictos y cómo están arraigados en antiguos agravios, geopolítica y, a menudo, el cambio climático».

Martínez y otros expertos señalan que muchos de los conflictos de hoy no son guerras entre Estados, sino enfrentamientos internos, donde los actores no estatales juegan un papel significativo. Algunos son remanentes de disputas centenarias, mientras que otros son el producto de tensiones recientes. Esta es una de las razones por las que hay que ser cautos al colocar la etiqueta de “guerras activas”.

Guerras Activas
Los enfrentamientos armados lo son más, sobre todo en África y partes de Asia. Ilustración MidJourney

África es un tema interesante

Tomemos, por ejemplo, África. La región ha sido históricamente un crisol de conflictos, muchos de los cuales son el resultado de fronteras trazadas por potencias coloniales que no reflejaban realidades étnicas o culturales. En 2023, África alberga seis de los conflictos armados registrados. La situación en Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y Nigeria son solo algunas de las zonas candentes.

El Medio Oriente, otra región plagada de tensiones históricas y religiosas, registra conflictos en Yemen, Siria y Afganistán. Mientras tanto, Asia, con disputas fronterizas y nacionalismos en aumento, ve enfrentamientos en lugares como Myanmar y la frontera entre India y Pakistán.

A pesar de la gravedad y complejidad de estos conflictos, la comunidad internacional ha demostrado una creciente incapacidad para resolverlos. «La era de los acuerdos de paz patrocinados por superpotencias parece haber terminado», lamenta Ahmet Yildiz, experto en relaciones internacionales. Pareciera haber un interés de que algunos largos episodios de enfrentamientos se transformen en guerras activas.

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La ceguera del encono

Pero, ¿por qué persisten estos conflictos? El profesor João Silva, experto en geopolítica, argumenta que la naturaleza cambiante de la guerra en el siglo XXI ha llevado a conflictos más prolongados. «En el pasado, teníamos ejércitos claramente definidos luchando en campos de batalla. Hoy, las guerrillas, los grupos terroristas y las milicias son actores predominantes. Estos grupos, financiados por actividades ilícitas y a menudo respaldados por Estados con agendas ocultas, prolongan los conflictos».

Guerras Activas
La guerra ya tiene pocos exorcistas y los diálogos y la búsqueda de la paz menos adeptos. Ilustración MidJourney

Mientras que el número de guerras activas ha disminuido desde finales del siglo XX, la duración y complejidad de estos conflictos han aumentado. La comunidad internacional, atrapada en sus propias divisiones y políticas, parece menos capaz o dispuesta a intervenir de manera efectiva.

Como resultado, millones de civiles sufren las consecuencias. Los desplazados y refugiados aumentan en número, las economías nacionales se desploman y las generaciones crecen en entornos de conflicto, perpetuando el ciclo.

Aunque la paz mundial pueda parecer un sueño inalcanzable, la responsabilidad de buscarla sigue siendo imperativa. «Requiere una voluntad colectiva, no solo de líderes mundiales sino también de ciudadanos comunes», reflexiona Martínez. En el camino hacia un mundo más pacífico, reconocer y comprender estos conflictos es el primer paso necesario.

 

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Redacción Estoy Al Día
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