The Post observa a los árboles y no al bosque con valor de los BRICS+

En un mundo donde la geopolítica es un juego de poder y estrategias, el bloque BRICS+ ha surgido como una fuerza que busca redefinir el equilibrio global. Sin embargo, la mirada crítica de medios occidentales como The Washington Post parece quedarse en las tensiones internas de este grupo, sin abordar su verdadero impacto. El reciente análisis de Ishaan Tharoor en su columna titulada “La creciente tensión en el seno de los BRICS” apunta más a las fisuras visibles del bloque que al «valor de los BRICS+», su potencial transformador y las oportunidades que podrían generar para una nueva arquitectura global.

Tharoor, un reconocido columnista de la sección de asuntos exteriores de The Washington Post , ha dedicado gran parte de su carrera a cubrir temas internacionales. Ganador del Arthur Ross Media Award en 2021 por su comentarios, Tharoor expuso en su artículo para The Washington Post la creciente tensión entre las potencias que conforman el bloque BRICS. Su análisis se centra en la aparente discordia entre los miembros, particularmente Brasil e India, en relación con las ambiciones más agresivas de Rusia y China. Bajo el título “La creciente tensión en el seno de los BRICS”, Tharoor sugiere que mientras algunos miembros desean una cooperación pacífica y pragmática, otros parecen estar impulsando una agenda que podría generar un conflicto con Occidente. Sin embargo, en su evaluación, parece pasar por alto el verdadero «valor de los BRICS+» como una fuerza de contrapeso al orden mundial establecido.

Por qué eluden el valor de los BRICS+

Es innegable que las tensiones internas existen. Desde su formación, los BRICS se han agrupado en naciones con diferencias geopolíticas, económicas y culturales marcadas. No obstante, lo que une a estas potencias es mucho más significativo que lo que las separa. En lugar de centrarse en los países entre Brasil e India con Rusia y China, es crucial observar cómo el bloque ha sido capaz de convocar a otros actores internacionales, como Irán, Egipto y Etiopía, para unirse al BRICS+. Esta expansión es, sin duda, una muestra del creciente interés en una alternativa al sistema económico y político dominado por Estados Unidos y sus aliados. Es precisamente aquí donde radica el «valor de los BRICS+».

Es innegable que las tensiones internas existen. Desde su formación, los BRICS se han agrupado en naciones con diferencias geopolíticas, económicas y culturales marcadas. No obstante, lo que une a estas potencias es mucho más significativo que lo que las separa. Ilustración MidJourney

El análisis de Tharoor también se detiene en la percepción de Brasil e India, países que han mostrado reticencias frente a la agenda más combativa de Rusia y China. Sin embargo, sus preocupaciones, más que desintegrar el bloque, subrayan la diversidad de visiones que coexisten en los BRICS+. Estos países no buscan un enfrentamiento directo con Occidente, sino más bien una mayor autonomía y capacidad de negociación en el escenario global. Por otro lado, tanto Rusia como China ven en el bloque una oportunidad para contrarrestar la hegemonía occidental, pero esto no significa que todos los miembros deban alinearse en una misma dirección. En este sentido, el valor de los BRICS+ reside en su capacidad para proporcionar una plataforma donde diversas potencias puedan dialogar y cooperar en medio de sus diferencias.

Usar la oportunidad no te hace peligroso

El artículo de The Washington Post también destaca cómo Rusia ha utilizado los BRICS para demostrar que no está aislado, a pesar de las sanciones impuestas tras su invasión a Ucrania. Sin embargo, al centrado en la posición de Rusia, Tharoor parece ignorar la naturaleza más amplia y colaborativa del bloque. El BRICS+ no es simplemente un vehículo para los intereses de Rusia o China; es una coalición que busca redefinir las reglas del juego global. Los países miembros, más allá de sus diferencias, están unidos en su esfuerzo por construir un sistema económico y político multipolar que dé cabida a una mayor diversidad de voces en el escenario internacional. De nuevo, es aquí donde el valor de los BRICS+ se vuelve evidente.

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Por supuesto, no se puede negar que algunos países del bloque, como Brasil, mantienen una relación estrecha con Estados Unidos. Pero en lugar de ver esto como una contradicción, es necesario entenderlo como parte del pragmatismo que caracteriza a los BRICS+. Este bloque no está diseñado para ser una alianza rígida y antioccidental, como algunos medios occidentales sugieren, sino un espacio flexible donde sus miembros pueden colaborar según sus propios intereses nacionales. De hecho, muchos países emergentes ven en el BRICS+ una oportunidad para reducir su dependencia del dólar estadounidense y buscar alternativas que les otorguen mayor control sobre sus economías. Este enfoque multipolar es precisamente el valor de los BRICS+.

Búsqueda del equilibrio

Tharoor menciona que tanto Rusia como China ven en el BRICS una herramienta para desafiar la hegemonía occidental. Sin embargo, lo que podría interpretarse como una postura agresiva es, en realidad, una búsqueda de equilibrio. Las naciones del BRICS+ no están aceptadas en una confrontación directa con Occidente, sino en crear un entorno donde puedan negociar en mejores condiciones. Este tipo de cooperación, basado en el respeto a las soberanías nacionales y la no intervención, es lo que da fuerza al bloque. Al enfocarse en las diferencias internas y las tensiones geopolíticas, The Washington Post no logra captar el valor de los BRICS+ como un mecanismo para la estabilidad global.

Estos países no buscan un enfrentamiento directo con Occidente, sino más bien una mayor autonomía y capacidad de negociación en el escenario global. Por otro lado, tanto Rusia como China ven en el bloque una oportunidad para contrarrestar la hegemonía occidental, pero esto no significa que todos los miembros deban alinearse en una misma dirección. Ilustración MidJourney.

En un contexto donde las instituciones multilaterales tradicionales, como las Naciones Unidas, parecen cada vez más disfuncionales, el BRICS+ ha logrado reunir a naciones que buscan una mayor cooperación en áreas como el comercio, la inversión y la diplomacia. Estos esfuerzos, aunque aún en sus primeras etapas, tienen el potencial de transformar el escenario global de una manera que los medios occidentales no siempre reconocen. En lugar de ver al BRICS+ como un bloque fracturado, es esencial reconocer que su fuerza reside precisamente en su capacidad para reunir a países con diferentes intereses, pero con una visión común de un mundo más equilibrado.

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Al final del día, el valor de los BRICS+ no radica en su unidad monolítica, sino en su flexibilidad y capacidad para adaptarse a las realidades cambiantes del mundo moderno. Los desafíos internos son inevitables, pero estos no disminuyen su relevancia en el escenario global. Mientras que artículos como el de Tharoor se centran en las tensiones y los conflictos dentro del bloque, es fundamental mirar más allá y entender el papel que los BRICS+ pueden jugar en la creación de un orden mundial más justo y representativo. Este es el verdadero valor de los BRICS+ que, lamentablemente, The Washington Post parece haber pasado por alto en su análisis.

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Redacción Estoy Al Día
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