Robson Rodrigues: En Brasil la policía asesina niños y abalea a ladrones de jabón

“En Brasil la policía asesina”. Estas palabras no son una mera figura retórica, sino una representación descarnada de la realidad que ha sido expuesta a través de impactantes casos recientes. Un hombre abatido con 11 disparos tras robar un jabón en un supermercado, adolescentes perseguidos y baleados por agentes, y un sospechoso arrojado desde un puente por un policía militar son solo algunos ejemplos que han conmocionado al país. Estas escenas, capturadas en videos que se han viralizado en redes sociales, han desatado un debate nacional sobre la brutalidad policial y la necesidad de una reforma estructural de las fuerzas de seguridad en Brasil.

Robson Rodrigues, coronel de reserva de la Policía Militar, antropólogo y doctor en ciencias sociales, es el autor de un artículo que profundiza en este tema. Publicado en el portal The Conversation Brasil bajo el título: “La violencia en São Paulo exponen la necesidad de una modernización urgente de las operaciones policiales”, su trabajo combina la experiencia práctica como jefe de Estado Mayor de la Policía Militar de Río de Janeiro y coordinador de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) con un análisis académico desde el Laboratorio de Análisis de la Violencia (LAV-UERJ) de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ). En su análisis, Rodrigues vincula los casos actuales de violencia policial con raíces históricas y estructurales que perpetúan un modelo autoritario y desigual.

En Brasil la policía asesina niños

En Brasil la policía asesina, no solo en casos extremos, sino como parte de un sistema que privilegia la represión por encima de la prevención. La historia del modelo policial brasileño se remonta a 1808, cuando D. João VI instauró una estructura militarizada con la creación de la Guardia Real de Policía. Desde sus inicios, esta institución no estaba diseñada para proteger a la ciudadanía en general, sino para mantener el orden en una sociedad esclavista, reforzando los intereses de las élites. Este legado colonialista persiste hasta hoy, como una sombra que alimenta las prácticas autoritarias de las fuerzas policiales.

En Brasil la policía asesina, no solo en casos extremos, sino como parte de un sistema que privilegia la represión por encima de la prevención. La historia del modelo policial brasileño se remonta a 1808, cuando D. João VI instauró una estructura militarizada con la creación de la Guardia Real de Policía. Ilustración MidJourney

Rodrigues destaca que los homicidios en Brasil, con una cifra aproximada de 50.000 casos anuales, se sitúan al país entre los más violentos del mundo. A esto se suma una preocupante escalada de la violencia estatal, evidenciada en las acciones de las fuerzas policiales. En su análisis, el autor enfatiza que esta situación es el resultado de un modelo policial que prioriza la fuerza bruta y la militarización en detrimento de la mediación y la prevención de conflictos. Además, el crecimiento del crimen organizado, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) en São Paulo, añade una capa más de complejidad, exacerbando los enfrentamientos y exponiendo a las comunidades más vulnerables.

Desigualdad y la violencia

En Brasil la policía asesina, pero también actúa bajo una estructura institucional desfasada que perpetúa la desigualdad y la violencia. La superposición de funciones entre la policía militar y la policía civil, establecida durante la dictadura cívico-militar, es un ejemplo claro de esta desorganización. Mientras la policía militar debería centrarse en la prevención y el patrullaje, y la policía civil en la investigación criminal, ambas fuerzas operan de manera desconectada y sin una estrategia integral de seguridad pública. Este modelo ineficaz no solo dificulta la resolución de crímenes, sino que también alimenta la desconfianza de la población hacia las instituciones que supuestamente deben protegerla.

Tambièn puedes leer: Al parecer Milei hace trampa con los números para mostrar una Argentina libertaria: “tic, tac, tic, tac”

El autor señala que durante la dictadura cívico-militar (1964-1985), el aparato policial fue perfeccionado para actuar como brazo represivo del régimen, reforzando un modelo de «enemigo interno» que aún persiste. En este contexto, la policía militar adquirió un papel central en la represión política y social, consolidando prácticas violentas que continúan hasta el día de hoy. A pesar de la transición política hacia la democracia, la Constitución de 1988 no logró implementar un sistema policial ciudadano, dejando intacta la estructura autoritaria heredada del pasado.

Policías víctimas de sí mismos

En Brasil la policía asesina, pero también es víctima de un sistema que descuida las necesidades de sus propios trabajadores. Rodrigues señala que las condiciones laborales de los agentes policiales son precarias, con largas jornadas, bajos salarios y falta de apoyo psicológico. Esta situación, sumada a la creciente politización de las fuerzas policiales, crea un caldo de cultivo para el abuso de poder y el uso desproporcionado de la fuerza. Casos como la inacción de las fuerzas de seguridad durante los ataques al Congreso en enero de 2023 son ejemplos de cómo estas dinámicas afectan la estabilidad institucional del país.

La modernización de las operaciones policiales es una necesidad urgente, pero no suficiente. Para Rodrigues, transformar el modelo policial brasileño requiere una inversión en tecnología, formación ciudadana y una mayor autonomía investigativa para las fuerzas de seguridad. Ilustración MidJourney.

La modernización de las operaciones policiales es una necesidad urgente, pero no suficiente. Para Rodrigues, transformar el modelo policial brasileño requiere una inversión en tecnología, formación ciudadana y una mayor autonomía investigativa para las fuerzas de seguridad. Sin embargo, el autor enfatiza que construir una verdadera seguridad ciudadana implica un enfoque más amplio, que integra sectores como la educación, la salud y la asistencia social. Este enfoque sistémico es fundamental para abordar las causas estructurales de la violencia y promover un modelo sostenible y equitativo.

El Estado es su cómplice

En Brasil la policía asesina porque el sistema lo permite. Para romper este ciclo de violencia, Rodrigues aboga por una reforma estructural que priorice la prevención y la mediación, en lugar de la represión. Esto incluye revisar el legado histórico que ha moldeado las fuerzas policiales, así como implementar políticas públicas que promuevan la igualdad y la inclusión social. Sin una transformación profunda, las imágenes de hombres abatidos por robar jabón y niños perseguidos por agentes seguirán siendo una dolorosa realidad en Brasil.

Tambièn puedes leer: ¿Golpe, autogolpe, engaño? Qué diablos acaba de pasar en Seúl

Los funcionarios policiales merecen estar inmersos en un contexto de análisis social que exija soluciones integrales. Como señala Rodrigues, no se puede delegar exclusivamente en la policía la tarea de garantizar la seguridad pública. La violencia estructural, la desigualdad económica y la falta de oportunidades para las comunidades más vulnerables son factores que alimentan el círculo de violencia. Reformar la policía es solo un paso; el verdadero cambio requiere un compromiso del Estado en su conjunto para construir un país donde el respeto por la vida y la dignidad de cada ciudadano sea el pilar fundamental de la sociedad. Sin este enfoque integral, la modernización de las fuerzas policiales será insuficiente para garantizar la paz y la justicia.

 

Related articles

Trump indulta a un ex-congresista republicano condenado por uso de información privilegiada

El perdón presidencial no borra el historial criminal de Buyer, aunque puede interpretarse como una declaración oficial de que el gobierno considera injusta su condena. La decisión puede leerse como un acto de misericordia o de justicia, según la perspectiva del observador. Lo que resulta innegable es que el ex-congresista republicano condenado sale de este episodio con el respaldo explícito del presidente de los Estados Unidos, cerrando así un ciclo que comenzó con operaciones bursátiles ilegales en Nueva York y culmina con un documento firmado en la Casa Blanca que lo declara, para efectos prácticos, libre de toda culpa política.

El diputado Reynaldo Sifuentes fijó posición este viernes respecto al reciente regreso al país de diversos actores políticos de la oposición.

A la espera de que la justicia o la propia Asamblea Nacional (cuyo control está repartido entre oficialismo y oposición disidente) tomen cartas en el asunto, el reportaje deja una certeza: la ayuda humanitaria de 2019 se convirtió en un espejismo para millones de venezolanos. La frase que repite Sifuentes no es un eslogan vacío. Resume una exigencia de transparencia que, de no resolverse, seguirá pesando sobre cualquier intento de reconstrucción democrática. Porque una deuda gigante con el país no prescribe con el paso del tiempo ni con la mudanza de residencia. Se extingue solo con hechos, auditorías y, llegado el caso, con responsabilidades penales.

Actualizaciones sobre la guerra de Irán: final del bloqueo

Lo que sí queda claro es que el mundo se encuentra en un momento de inflexión. Dos potencias con un historial de desconfianza profunda y décadas de confrontación se acercan, con pasos inestables, a un umbral que podría redefinir el equilibrio en Oriente Medio. Trump ha apostado por el anuncio anticipado como herramienta de presión. Irán ha respondido con escepticismo calculado. Y el estrecho de Ormuz, esa franja de agua de apenas 33 kilómetros de ancho, sigue siendo el termómetro más preciso de una crisis que el mundo no puede permitirse que escale.

Magallanes se declara antiestadounidense y enemigo de Trump

La estrategia imperial no distingue entre chavistas y opositores; los intereses imperiales dictan la estrategia. Por eso no habrá elecciones en Venezuela hasta que logren garantizar un gobierno afín, con instituciones sometidas al designio imperial, como era antes de la revolución. Nada de elecciones ya. Eso tomará al menos dos años. Tampoco habrá fin de las sanciones; se quedarán por muchos años, así gane un opositor proyanqui, para amenazar a los que aspiren soberanía, y más aún si el triunfador pretende ser soberano.

Los Estados de la región se dieron cuenta de que estarían expuestos a graves daños si siguen albergando bases estadounidenses

El debate sobre la permanencia militar estadounidense en Oriente Medio no es nuevo. Surgió con la invasión de Irak en 2003, resurgió con cada ciclo de violencia sectaria y volvió al primer plano con el ascenso de las milicias respaldadas por Teherán. Lo que cambió esta vez es la escala. Por primera vez desde la Guerra del Golfo, instalaciones en varios países sufrieron ataques atribuidos a un estado soberano. Eso transformó el cálculo de riesgo para cualquier gobierno que mantenga acuerdos de presencia militar con Washington en la región.
- Publicidad -spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Redacción Estoy Al Día
Redacción Estoy Al Día
Estoy al Día es un medio digital de información y análisis dedicado a ofrecer noticias verificadas, contextualizadas y relevantes sobre los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional. Desde su fundación, el portal ha asumido como principio editorial el compromiso con la veracidad, la independencia informativa y el análisis profundo de los hechos que impactan a la sociedad. Con una línea editorial centrada en la interpretación responsable de la realidad, Estoy al Día se ha consolidado como una plataforma informativa que conecta a lectores dentro de todo el mundo, especialmente en comunidades que dependen del acceso digital para mantenerse informadas sobre política, economía, geopolítica, tecnología, cultura y tendencias globales. El medio surge de la convicción de que el periodismo debe cumplir una función social fundamental: explicar el presente para comprender el futuro. Bajo esta premisa, el portal reúne investigaciones, reportajes, análisis y cobertura de actualidad que buscan aportar claridad en medio de contextos complejos y altamente polarizados. El equipo editorial de Estoy al Día está conformado por periodistas, analistas y colaboradores especializados en diversas áreas del conocimiento, quienes trabajan bajo estándares de verificación de información y responsabilidad comunicacional. Esta metodología permite ofrecer contenidos que no solo informan, sino que también contribuyen al debate público y a la formación de criterio en los lectores. En un ecosistema mediático marcado por la velocidad de la información y la proliferación de rumores, Estoy al Día apuesta por el periodismo digital responsable, combinando cobertura informativa con análisis estratégico de los procesos políticos, económicos y sociales que configuran el mundo contemporáneo. Más que un portal de noticias, Estoy al Día es un espacio para entender la actualidad con perspectiva, contexto y profundidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí