Con la Inteligencia Artificial es más fácil arruinar la reputación de las mujeres

El avance tecnológico ha ofrecido herramientas potentes para diversas industrias y campos de estudio, pero con estos avances, también surgen nuevas formas de abuso y control, especialmente dirigidas hacia las mujeres. El reciente trabajo de divulgación de Tirion Havar, Profesora Asociada de Trabajo Social de la London South Bank University, pone de manifiesto cómo, antes de la llegada de los deepfakes, la tecnología ya era usada para intimidar y controlar a las mujeres.

Las estadísticas son preocupantes. De los deepfakes creados para difundir pornografía falsa, la inmensa mayoría tiene como víctimas a mujeres. Pero no es solo en el ámbito de las imágenes generadas por inteligencia artificial donde vemos esta tendencia. Las redes sociales, los mensajes y las llamadas, como muestra la investigación de Havar, también se utilizan para ejercer un control y poder sobre las mujeres.

las mujeres
Con las tecnologías que recrean el deepfake la ilusión de maldad parece real. Ilustración MidJourney

Las mujeres abusadas

El Consejo de Europa ha expresado preocupación ante el aumento de la violencia de género digital, sosteniendo que las mujeres y las niñas son desproporcionadamente afectadas por este tipo de violencia. Y es que el objetivo no es solo humillar a las víctimas, sino también socavar su confianza y controlarlas. Los abusadores, armados con estas herramientas tecnológicas, tienen ahora más poder que nunca para aislar, manipular y controlar a sus víctimas.

Tambièn puedes leer: ¿Y si Donald Trump gana en 2024?: Venezuela debe prepararse para el impacto

Los historiadores nos recuerdan que este patrón de abuso hacia las mujeres no es nuevo. En el pasado, se han utilizado tácticas similares, aunque con diferentes herramientas. Desde cartas difamatorias hasta chismes malintencionados, la historia está llena de ejemplos de mujeres cuya reputación fue manchada para controlarlas o castigarlas. El uso de la tecnología, sin embargo, ha elevado el potencial daño a niveles sin precedentes.

El poder amenazado

Anna Sobolev, reconocida politóloga y feminista, argumenta que estas tácticas de abuso y difamación representan una reacción de quienes sienten que su poder tradicional está siendo amenazado. «La tecnología se ha convertido en un doble filo. Por un lado, empodera a las mujeres, dándoles acceso a información, redes y oportunidades. Pero por otro, también ofrece nuevas formas de control y represión», señala Sobolev.

El gobierno del Reino Unido ha reconocido este creciente problema. Las leyes que penalizan la creación y distribución de pornografía deepfake son un paso en la dirección correcta, pero muchos argumentan que no es suficiente. La verdadera solución, argumentan, está en educar y sensibilizar al público, y en garantizar que las víctimas tengan acceso a recursos y apoyo.

las mujeres
En el Reino Unido están apuntalando un sistema de sanciones para los agresores. Ilustración MidJourney

Responsabilidad empresarial

Esta situación también resalta la importancia de la ética en la tecnología. Las empresas que desarrollan y ofrecen estas herramientas tienen la responsabilidad de garantizar que no se utilicen para dañar a los demás. La inteligencia artificial, en particular, plantea desafíos éticos únicos que requieren una cuidadosa consideración y regulación.

Tambièn puedes leer: Hermandad Shanghai-Carabobo: Qué esperar de la sangre económica de estas ciudades disímiles y distantes

Havar concluye en su trabajo de divulgación con un poderoso recordatorio: «Mientras nos preocupamos por los avances tecnológicos, no debemos olvidar el papel que la sociedad y la cultura juegan en la promoción y perpetuación del abuso». En otras palabras, la tecnología en sí misma no es el problema, sino cómo se utiliza y con qué propósito.

Es fundamental, entonces, enfrentar este problema desde múltiples frentes: legislación, educación, y desarrollo tecnológico ético. Las mujeres merecen vivir en un mundo donde la tecnología las empodere, no las victimice.

 

Related articles

¿Qué sigue después de Artemis II?

La exploración del espacio profundo ya no es un lujo de superpotencias, sino una necesidad estratégica para asegurar la supervivencia de la tecnología, la biología y la cultura humana frente a crisis planetarias. La respuesta a "¿qué sigue después de Artemis II?" es, en esencia, el proyecto más ambicioso de la historia: aprender a vivir fuera del hogar. Y ese aprendizaje, alimentado por una visión renovada, apenas comienza.

Los datos son claros: no fueron los compradores de ETF

El mercado cripto lleva años construyendo su propia mitología. La corrección de 2025 no la destruyó, pero sí la sometió a prueba con datos reales. Sus personajes tuvieron que demostrar con hechos lo que habían prometido con palabras. Los números respondieron antes que cualquier declaración. Y la conclusión, por incómoda que resulte para ciertos sectores del ecosistema, es exactamente la misma que los datos confirman desde múltiples ángulos: cuando Bitcoin cayó con fuerza, las manos que resistieron no fueron las que más presumían de ser de acero.

MCM y Magallanes: Donald Trump tiene su botín y nosotros nada

Machado y Magallanes fueron correas de transmisión de esa política creyendo que después llegarían su turno. Pero en el imperio del botín no hay turnos para los socios menores. Hay solo una mesa donde el ganador se lleva todo y los aliados ingenuos se quedan con nada. Y ese es el epitafio que la historia escribirá sobre esta generación de opositores venezolanos.

Una nueva era y un nuevo liderazgo: Los generales que gobiernan Irán

Irán está en mejor posición y no aparece hoy como un país sin conducción, sino como un Estado que reajustó su centro de decisión frente a una confrontación de alta intensidad. El lenguaje religioso sigue presente, la continuidad institucional se mantiene, pero el pulso del poder se mueve cada vez más al ritmo de los generales. Y cuando una nación bajo asedio reorganiza su mando en torno a seguridad, resistencia y cálculo estratégico, lo que cambia no es solo su política interna: cambia también la manera en que el mundo debe entenderla.

Un mar soviético, destruido por una obsesión con el «oro blanco».

El mar de Aral no murió de casualidad. Murió de decisiones. De burocracia. De ideología que colocó la producción por encima de la ecología y la cuota por encima de la vida. Fue sacrificado en el altar del algodón y del cumplimiento del plan. Lo que Ellis documentó en 1990 no fue solo la agonía de un mar: fue el retrato exacto de cómo las sociedades destruyen lo irreemplazable cuando el poder decide que el costo no importa. El Aral sigue siendo, décadas después, una advertencia que el mundo todavía no ha terminado de leer. Y cada tormenta de sal que cruza el Aralkum lo recuerda.
- Publicidad -spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Redacción Estoy Al Día
Redacción Estoy Al Día
Estoy al Día es un medio digital de información y análisis dedicado a ofrecer noticias verificadas, contextualizadas y relevantes sobre los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional. Desde su fundación, el portal ha asumido como principio editorial el compromiso con la veracidad, la independencia informativa y el análisis profundo de los hechos que impactan a la sociedad. Con una línea editorial centrada en la interpretación responsable de la realidad, Estoy al Día se ha consolidado como una plataforma informativa que conecta a lectores dentro de todo el mundo, especialmente en comunidades que dependen del acceso digital para mantenerse informadas sobre política, economía, geopolítica, tecnología, cultura y tendencias globales. El medio surge de la convicción de que el periodismo debe cumplir una función social fundamental: explicar el presente para comprender el futuro. Bajo esta premisa, el portal reúne investigaciones, reportajes, análisis y cobertura de actualidad que buscan aportar claridad en medio de contextos complejos y altamente polarizados. El equipo editorial de Estoy al Día está conformado por periodistas, analistas y colaboradores especializados en diversas áreas del conocimiento, quienes trabajan bajo estándares de verificación de información y responsabilidad comunicacional. Esta metodología permite ofrecer contenidos que no solo informan, sino que también contribuyen al debate público y a la formación de criterio en los lectores. En un ecosistema mediático marcado por la velocidad de la información y la proliferación de rumores, Estoy al Día apuesta por el periodismo digital responsable, combinando cobertura informativa con análisis estratégico de los procesos políticos, económicos y sociales que configuran el mundo contemporáneo. Más que un portal de noticias, Estoy al Día es un espacio para entender la actualidad con perspectiva, contexto y profundidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí