Chile es el segundo territorio del mundo con mayor población palestina residente: Aman el balompié

La población palestina en Chile ha encontrado un hogar lejos de su tierra natal, convirtiéndose en la segunda mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe. Su amor por el fútbol ha servido como un puente cultural y una herramienta para mantener vivas sus tradiciones y su identidad.

María Katherine Newman, candidata a doctorado en español de la Universidad de Oxford, recientemente abordó esta fascinante intersección de culturas en un artículo para The Conversation titulado “¿Por qué Chile tiene un club de fútbol palestino?”. En su investigación, Newman destaca cómo el Club Deportivo Palestino no solo es un equipo de fútbol, sino también un símbolo de la resiliencia y la integración de la comunidad palestina en Chile.

Población palestina y el balompié

El Club Deportivo Palestino juega con uniformes que llevan los colores blanco, verde y rojo, y en su estadio ondean banderas palestinas. Este club deportivo, fundado en 1916 en Santiago, no solo se dedica al fútbol, sino que también cuenta con una piscina al aire libre con la forma de la Palestina anterior a 1948. La presencia de la población palestina en Chile ha sido significativa, no solo en términos de número, sino también en su impacto cultural y político. La diáspora palestina en Chile, que asciende a cerca de 500,000 personas, ha moldeado las políticas chilenas hacia Palestina durante casi un siglo.

Los primeros inmigrantes palestinos llegaron a Chile en la década de 1850, huyendo de la guerra de Crimea. Una segunda oleada llegó antes y durante la Primera Guerra Mundial, escapando del servicio militar obligatorio impuesto por el Imperio Otomano. La última gran inmigración ocurrió después de la Nakba de 1948, cuando 700,000 palestinos fueron desplazados de sus hogares. Estas olas migratorias trajeron consigo a personas que, a pesar de enfrentarse a un racismo feroz y ser despectivamente llamados «turcos», lograron prosperar y contribuir al tejido social y económico de Chile.

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La última gran inmigración ocurrió después de la Nakba de 1948, cuando 700,000 palestinos fueron desplazados de sus hogares. Estas olas migratorias trajeron consigo a personas que, a pesar de enfrentarse a un racismo feroz y ser despectivamente llamados «turcos», lograron prosperar y contribuir al tejido social y económico de Chile. Ilustración MidJourney

El alma está en La Cisterna

La población palestina en Chile ha sido pionera en la creación de instituciones comunitarias, siendo el Club Deportivo Palestino una de las más emblemáticas. Fundado como un equipo aficionado, el club se profesionalizó en 1952 y su actual estadio, La Cisterna, inaugurado en 1988, sigue siendo un centro cultural vital para la comunidad palestina. Otros clubes fundados por comunidades de la diáspora en Chile, como Audax Italiano y Unión Española, también tienen una rica historia, pero solo Palestino ha tenido un impacto político tan significativo.

La influencia de la diáspora palestina en la política chilena es notable. En 1947, Chile se abstuvo en la votación de la ONU sobre la partición de Palestina. En 2011, bajo el gobierno del presidente Sebastián Piñera, Chile reconoció al Estado de Palestina. Durante su segundo mandato, Piñera fue criticado por Israel al visitar el Monte del Templo acompañado de funcionarios palestinos. En 2022, el presidente Gabriel Boric anunció planes para abrir una embajada chilena en Palestina. Estos actos reflejan el continuo apoyo de Chile a la causa palestina, en gran parte debido a la influencia de su significativa población palestina.

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Más de las historia

El Club Deportivo Palestino también ha establecido vínculos profundos con líderes palestinos. En 2003, Yasir Arafat envió una carta de apoyo al club, y en 2015, el presidente Mahmud Abbas hizo lo mismo antes de un importante partido. El mayor patrocinador del club, el Banco de Palestina, ha jugado un papel crucial en fortalecer los lazos entre la diáspora y Palestina, patrocinando giras y eventos que permiten a los aficionados palestinos en Cisjordania sentir una conexión con el club.

Sin embargo, la historia de Palestino no ha estado exenta de controversias. En 2014, el club fue multado por la Federación Chilena de Fútbol tras incluir un mapa de la Palestina anterior a 1948 en sus uniformes. Esto provocó quejas de la comunidad judía en Chile y del gobierno israelí, lo que llevó a la retirada de los mapas. A pesar de estos conflictos, el club sigue siendo un símbolo de la identidad palestina en Chile, y su apoyo al Estado palestino es inquebrantable.

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La influencia de la diáspora palestina en la política chilena es notable. En 1947, Chile se abstuvo en la votación de la ONU sobre la partición de Palestina. En 2011, bajo el gobierno del presidente Sebastián Piñera, Chile reconoció al Estado de Palestina. Ilustración MidJourney.

La influencia de la población palestina en Chile se extiende más allá del deporte y la política. En los pueblos chilenos, se dice que siempre hay un cura, un policía y un palestino, reflejando la presencia omnipresente y significativa de esta comunidad. Los partidos del Club Deportivo Palestino se han convertido en espacios de solidaridad, duelo y celebración de la identidad chileno-palestina, especialmente en tiempos de conflicto en Gaza.

Fútbol para la integración

La comunidad palestina en Chile ha logrado mantener vivas sus tradiciones y su cultura a través del fútbol, utilizando este deporte como una plataforma para la integración y la expresión política. A medida que continúa la guerra en Gaza, los partidos de Palestino no solo representan una competencia deportiva, sino también un acto de resistencia y un recordatorio de la conexión profunda entre Chile y Palestina.

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La población palestina en Chile ha dejado una huella imborrable en la historia del país, desde sus contribuciones económicas y políticas hasta su impacto cultural a través del fútbol. El Club Deportivo Palestino es un testimonio de la resiliencia y la capacidad de esta comunidad para adaptarse y prosperar, mientras mantienen un vínculo fuerte con su herencia y su tierra natal. La diáspora palestina en Chile no solo ha encontrado un refugio, sino también una plataforma para continuar su lucha y celebrar su identidad, demostrando que el amor por el balompié puede ser un poderoso conector de culturas y un vehículo para la solidaridad y el cambio social.

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Redacción Estoy Al Día
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