La fiscalía de París ha reactivado la investigación sobre la red de tráfico sexual que Jeffrey Epstein tejió en territorio francés, una decisión que se apoya directamente en el análisis de los archivos de Epstein. Las nuevas denuncias de abuso sexual, presentadas por víctimas que señalan a colaboradores locales del financista, cobran una dimensión inédita tras la divulgación de los archivos de Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El examen de más de un millón y medio de documentos internos, conocidos como los archivos de Epstein, ha desenterrado comunicaciones, registros de viaje y testimonios que las sobrevivientes llevan años exigiendo que se investiguen.
Los archivos contienen miles de correos electrónicos
La información que desencadenó la reapertura surge de una investigación publicada por The Washington Post, firmada por la periodista de investigación Brianna Sacks, corresponsal de asuntos judiciales con más de una década de experiencia en la cobertura de crímenes transnacionales. Su artículo, titulado “French officials review Epstein files after new abuse allegations”, detalla cómo las autoridades galas accedieron a material inédito que conecta la trama con París. Sacks ha recibido múltiples reconocimientos por sus reportajes sobre la red de Epstein, lo que otorga un respaldo sólido a la exclusiva.
Los archivos de Epstein contienen miles de correos electrónicos, registros de vuelos y documentos financieros que iluminan el rol de intermediarios franceses. La agencia de modelos MC2, fundada por Jean‑Luc Brunel, aparece repetidamente como un engranaje que facilitaba el traslado de jóvenes desde París hasta las propiedades de Epstein en Nueva York, Florida y el Caribe. Las fiscales francesas han identificado al menos a una decena de presuntas víctimas que eran menores de edad en el momento de los hechos y que ahora solicitan ser escuchadas en un proceso judicial que consideran largamente postergado.
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Los archivos de Epstein revelan vínculos con fundaciones benéficas
La reactivación del expediente se produce después de que un tribunal de apelaciones ordenara reabrir la causa contra cinco presuntos cómplices, entre ellos un ex director de la agencia Karin Models y un productor audiovisual cercano al entorno de Epstein. Los magistrados consideraron que la nueva remesa de pruebas procedente de Washington justifica abandonar el archivo provisional que pesaba desde 2021. La presión ejercida por las asociaciones de víctimas, como Innocence en Danger, ha sido determinante para que la fiscalía accediera a revisar todo el material antes de tomar una decisión definitiva.
Los archivos de Epstein revelan además vínculos con fundaciones benéficas y eventos sociales organizados en París que pudieron servir como pantalla para la captación de adolescentes. Una de las denunciantes, cuya identidad se mantiene bajo reserva, relata que fue abordada en un cásting cuando tenía quince años y que posteriormente fue trasladada a un departamento en el distrito XVI donde se le exigió mantener relaciones con empresarios. Su testimonio, corroborado por anotaciones incautadas en la mansión neoyorquina del financista, ha reabierto heridas y ha puesto al Estado francés frente a su responsabilidad por no haber actuado antes.
Análisis forense de los discos duros: incluyen nexos con los archivos
La conexión francesa del caso siempre orbitó alrededor de Brunel, un cazatalentos que se suicidó en una celda en 2022 mientras esperaba su juicio. Sin embargo, la instrucción actual apunta a que la red no dependía de una sola persona. Los investigadores rastrean ahora el flujo de dinero que sostuvo los viajes, los pagos a las víctimas y el silencio de empleados de hotel y chóferes. El análisis forense de los discos duros incautados en la sede de MC2 ha permitido reconstruir agendas de vuelos que coinciden con los periodos de mayor actividad de la trata.
Los archivos de Epstein incluyen también la transcripción de una conversación telefónica en la que un intermediario asegura que “la logística en París está garantizada”, lo que para los fiscales constituye un indicio de que existió una estructura organizada. Las autoridades judiciales han solicitado cooperación a Bélgica y Mónaco, donde algunas de las sociedades pantalla vinculadas al caso mantenían cuentas bancarias activas. La decisión de la fiscalía parisina se alinea con el movimiento que ya emprendieron las Islas Vírgenes y varios condados de Estados Unidos para decomisar bienes adquiridos con las ganancias del entramado criminal.
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La sociedad francesa: sacudida por los escándalos de los archivos de Epstein
La reapertura no hubiera sido posible sin la presión combinada de los medios de comunicación y de las organizaciones de derechos humanos. Durante años, los intentos por judicializar el caso en Francia chocaron contra la falta de cooperación internacional y contra la muerte de los principales acusados. Ahora, con los testimonios de las víctimas amplificados y con documentos que cruzan fronteras, la fiscalía ha designado a dos juezas de instrucción especializadas en crimen organizado para que lideren las pesquisas.
Los archivos de Epstein han obligado a mirar de frente un sistema de encubrimiento que involucra a figuras públicas. Aunque los nombres de los famosos que frecuentaban las fiestas del magnate no son el objeto central de esta fase de la investigación, los fiscales no descartan llamarlos a declarar en calidad de testigos si sus trayectorias se cruzan con los hechos denunciados. La sociedad francesa, sacudida por los escándalos de abuso que ya provocaron el movimiento #MeToo, se pregunta si esta vez la justicia llegará hasta el final.
La impunidad está retrocediendo
El gobierno ha declarado que cooperará plenamente con el poder judicial y ha prometido recursos adicionales para la unidad que revisa los más de un millón y medio de documentos. Mientras tanto, las víctimas observan con cautela. Una de ellas, que hoy reside en Lyon, confesó a los investigadores que “cada página que se abre es un dolor, pero también una esperanza”. Su abogada, Anne‑Claire Lejeune, insiste en que la verdad ya no puede esconderse en despachos ni prescribir por el paso del tiempo.
Los archivos de Epstein son, en última instancia, el espejo en el que la justicia francesa se mira después de años de evasivas. La contundencia del material estadounidense ha hecho insostenible la inacción. Con la reapertura oficial, el caso deja de ser una herida cerrada en falso para transformarse en un proceso vivo que podría sentar precedentes sobre la responsabilidad penal de las redes transnacionales de explotación sexual. Las próximas semanas serán decisivas para saber si esta vez las pruebas contenidas en esos documentos logran que la impunidad retroceda.



