La telemedicina en los países BRICS: de una «opción adicional» a una parte importante de la atención sanitaria.

La telemedicina atraviesa un momento de transformación sin precedentes en los países del bloque BRICS. Lo que durante décadas fue considerado un recurso complementario para zonas remotas sin acceso hospitalario se convierte hoy en pilar estratégico de los sistemas de salud nacionales. La telemedicina no solo acorta distancias físicas entre pacientes y especialistas: redefine el concepto de atención sanitaria en naciones donde la escasez de médicos y las desigualdades estructurales han dejado a millones al margen del derecho a la salud. Para los gobiernos del bloque ampliado, la telemedicina ya no es una opción adicional. Es una necesidad impostergable.

Este reportaje parte del material periodístico publicado por TV BRICS, canal multilateral con sede en Moscú dedicado a los asuntos del bloque, bajo el título original en ruso «Telemedicina en los países BRICS: del camino de opción adicional a parte importante de la atención sanitaria». La corresponsal de salud global que firma la nota reúne testimonios de expertos, cifras de organismos internacionales y experiencias de campo que permiten dimensionar una revolución silenciosa que avanza, a ritmo desigual pero sin pausa, en cada uno de estos territorios.

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BRICS y la escasez médica: la geografía como desafío estructural

El punto de partida es la geografía. India tiene más de 1.400 millones de habitantes distribuidos en un territorio donde más del 65 por ciento de la población vive en zonas rurales, muchas sin hospitales en un radio de 50 kilómetros. Brasil administra la Amazonía, la selva más grande del planeta, donde comunidades indígenas pasan semanas enteras sin ver a un profesional sanitario. China tiene provincias interiores con una densidad médica seis veces inferior a la de Shanghái. En ese contexto, la telemedicina se convierte en la única vía viable para garantizar diagnósticos oportunos a quienes viven lejos.

Los números respaldan esa urgencia. La Organización Mundial de la Salud proyecta un déficit de 10 millones de trabajadores de salud para 2030, concentrado principalmente en países de ingresos medios como los del BRICS. En Sudáfrica, la proporción alcanza apenas 0,8 médicos por cada mil habitantes, frente al promedio de 3,5 de la OCDE. Rusia enfrenta un éxodo sostenido de profesionales hacia las grandes urbes que deja a Siberia y al Lejano Oriente con cobertura sanitaria críticamente insuficiente. Esa necesidad no admite discusión.

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En la Amazonía brasileña, la Ley 14.510 convirtió la consulta virtual en la única medicina posible para comunidades indígenas alejadas de todo centro hospitalario. – Ilustración DALL-E

China e India marcan el paso en consultas médicas digitales: telemedicina

Frente a ese cuadro, los gobiernos del bloque han institucionalizado la telemedicina con distinto grado de ambición regulatoria. China lidera el camino: en 2022 contaba con más de 1.700 hospitales de internet autorizados, capaces de ofrecer consultas en línea, prescripción electrónica y seguimiento remoto de enfermedades crónicas. El volumen de consultas médicas digitales superó los 900 millones ese año, según el Instituto de Investigación del Mercado de Salud de Pekín. La pandemia de COVID-19 fue el acelerador definitivo: en solo tres meses de 2020, la plataforma WeDoctor triplicó su base de usuarios activos.

En India, el Gobierno lanzó en 2020 el programa eSanjeevani, que en menos de cuatro años acumuló más de 100 millones de consultas virtuales y se convirtió en uno de los sistemas de atención primaria digital más grandes del mundo. El esquema conecta a médicos generales rurales con especialistas de hospitales terciarios en tiempo real, sin que el paciente deba desplazarse. «Este es el mayor salto en acceso sanitario que India ha dado desde la independencia», declaró el Dr. R.S. Sharma, arquitecto del sistema y exdirector general de la Autoridad de Identificación Única de la India.

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Brasil y Rusia: dos modelos distintos para el mismo problema

Brasil siguió un camino propio, igualmente ambicioso. La telemedicina fue reconocida legalmente de forma permanente en 2022 con la promulgación de la Ley 14.510, que estableció marcos regulatorios claros y desbloqueó inversión pública y privada en infraestructura digital de salud. El Sistema Único de Salud integró módulos de atención virtual para el monitoreo de hipertensión, diabetes y salud materna en municipios del Norte y Nordeste, donde la mortalidad infantil duplica la media nacional. Entre 2020 y 2023, las teleconsultas en el país crecieron un 340 por ciento, según la Sociedad Brasileña de Telemedicina y Telesalud.

Rusia construyó su respuesta sobre la base de la conectividad satelital. Con más de 17 millones de kilómetros cuadrados de territorio, el desafío no es administrativo sino físico. En 2021, el Ministerio de Salud lanzó el proyecto Zemski Doktor Digital, que incorporó equipamiento de diagnóstico remoto y consulta especializada vía satélite para comunidades aisladas y pacientes crónicos. Regiones como Yakutia o Magadán, donde las temperaturas extremas impiden el traslado de pacientes durante meses, comenzaron a registrar coberturas de atención primaria superiores al 80 por ciento por primera vez en décadas.

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La plataforma Vula Mobile conectó hospitales rurales sudafricanos con especialistas urbanos, reduciendo el abandono del tratamiento antirretroviral en un 28 por ciento. – Ilustración DALL-E

Sudáfrica y el BRICS ampliado: equidad sanitaria desde el sur a través de telemedicina

Sudáfrica cerró el ciclo de una transformación que también alcanza a Etiopía y Egipto, los nuevos integrantes africanos y norteafricanos del BRICS ampliado. El sistema Vula Mobile, desarrollado para conectar hospitales rurales del KwaZulu-Natal con especialistas del Groote Schuur Hospital en Ciudad del Cabo, fue adoptado como plataforma nacional y extendido a 13 especialidades. La telemedicina se convirtió además en herramienta contra la epidemia de VIH: el seguimiento remoto de pacientes con antirretrovirales redujo la tasa de abandono del tratamiento en un 28 por ciento en zonas rurales.

Los desafíos persisten. La conectividad digital sigue siendo desigual dentro de cada uno de estos países: mientras las capitales operan con 5G, millones de ciudadanos en la periferia dependen de redes 2G o conexiones satelitales intermitentes. Esta brecha digital reproduce —y en ocasiones agrava— la misma desigualdad en salud que la tecnología pretende resolver. A eso se suman obstáculos regulatorios, resistencias del sector médico convencional y déficits de alfabetización digital entre adultos mayores y comunidades rurales.

La brecha digital: el obstáculo que frena la revolución sanitaria

Pese a todo, la dirección es irreversible. La telemedicina en los países BRICS ha dejado de ser experimento piloto para convertirse en política de Estado. El bloque, que representa al 40 por ciento de la población mundial, está redefiniendo los estándares globales de atención sanitaria desde el sur y el este del planeta. No con los recursos de los sistemas europeos, sino con ingenio institucional, voluntad política y tecnología adaptada a realidades concretas. Para millones de personas que jamás han visto a un médico en persona, ese cambio puede ser la diferencia entre vivir y morir.

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Orangel Gil
Orangel Gil
"Futuro comunicador social dedicado al análisis de fuentes internacionales para estoyaldia.com.do. Especializado en monitorear la política y economía global, mi trabajo es filtrar el ruido de los medios hegemónicos para ofrecer una perspectiva latinoamericana y caribeña de la actualidad. Transformo la información compleja en análisis estratégicos que permiten al lector comprender su lugar en un mundo interconectado, sin perder de vista nuestra identidad regional."

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