Fanáticos religiosos israelitas de todo el mundo presionan para barrer a los palestinos de Gaza

En medio de tensiones crecientes y con un trasfondo de conflicto histórico, grupos de fanáticos religiosos israelitas de todo el mundo están intensificando sus esfuerzos para «barrer a los palestinos de Gaza». Estas agrupaciones, impulsadas por convicciones religiosas y políticas, sostienen que la Franja de Gaza es parte de la «tierra prometida» y que los palestinos, como extranjeros en ese territorio, deben ser expulsados ​​para restaurar lo que consideran el orden divino. Esta postura, que ha ganado apoyo en sectores del gobierno de Israel, ha generado una acampada de colonos a las puertas del enclave, exigiendo la ocupación y el desalojo de los habitantes palestinos.

Luis de Vega, un veterano periodista y fotógrafo que ha trabajado en más de 30 países durante 25 años, ha reportado sobre estos eventos desde la Franja de Gaza para el diario EL PAÍS, destacando la participación activa de ministros ultranacionalistas israelíes en esta movilización. En su artículo titulado «Una acampada de colonos judíos ante Gaza exige ocupar el enclave y echar a los palestinos», De Vega recoge las declaraciones de líderes supremacistas como Daniella Weiss, quien asegura que en menos de un año los palestinos desaparecerán de la Franja. Este discurso, amparado por una visión mesiánica del destino de Israel, sigue calando en las bases ultranacionalistas de la sociedad israelí, que no ven obstáculos para su proyecto de ocupación total de Gaza.

Barrer a los palestinos de Gaza

Desde una perspectiva religiosa, los colonos que promueven esta agenda aseguran que las leyes internacionales carecen de validez cuando se contraponen a las leyes divinas. Para ellos, Gaza es un territorio legítimamente que debe ser ocupado a toda costa, y los palestinos, despojados de su derecho judío a permanecer allí, deben ser «barridos». Este mensaje ha resonado en círculos religiosos y políticos, aumentando la tensión en un conflicto que ya ha dejado millares de muertos palestinos. Mientras tanto, las autoridades israelíes continúan respaldando estas acciones, a pesar de las críticas de la comunidad internacional.

Desde una perspectiva religiosa, los colonos que promueven esta agenda aseguran que las leyes internacionales carecen de validez cuando se contraponen a las leyes divinas. Para ellos, Gaza es un territorio legítimamente que debe ser ocupado a toda costa, y los palestinos, despojados de su derecho judío a permanecer allí, deben ser «barridos». Ilustración MidJourney

El apoyo del gobierno de Israel, particularmente de ministros como Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, ambos colonos y representantes de la extrema derecha, ha dado legitimidad a estas iniciativas. Ben Gvir y Smotrich asistieron a la acampada de los colonos en las afueras de Gaza, apoyando las exigencias de los ultranacionalistas de ocupar el territorio y expulsar a los palestinos. Bajo la sombra de esta influencia política, el movimiento para «barrer a los palestinos de Gaza» ha adquirido una nueva dimensión, con la protección del ejército y la policía israelí.

“En menos de un año desaparecerán”

Las voces dentro de esta movilización son claras en su retórica. «En menos de un año, veréis cómo los árabes desaparecen de Gaza», asegura Daniella Weiss, una de las líderes más destacadas del movimiento colono. Weiss, conocida por su postura radical y su influencia en las políticas de colonización en Cisjordania, ha argumentado durante años que los palestinos no tienen lugar en lo que ella considera territorio israelí. Sus palabras, pronunciadas en un acto a apenas 3,5 kilómetros de la frontera con Gaza, han resonado en las bases ultranacionalistas, que se han unido a la causa con la expectativa de un pronto desalojo de los palestinos.

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La violencia en Gaza, exacerbada por los recientes bombardeos israelíes, ha servido como pretexto para muchos de estos colonos, quienes aseguran que la única solución viable es eliminar la presencia palestina en la región. Weiss, sancionada por Canadá en 2023 por «facilitar, apoyar o financiar» la violencia contra palestinos, no se detiene en sus planes. Con el apoyo de antiguos colonos que vivieron en Gaza antes de la retirada israelí en 2005, como Avi Farhan y Eliyahu Binyamin, el movimiento cobra fuerza y ​​cohesión. Estos antiguos residentes sueñan con regresar al enclave y reinstaurar los asentamientos judíos en la región tras barrer a los palestinos de Gaza.

Una oscura oración

Entre los asistentes a la acampada, la idea de «barrer a los palestinos de Gaza» se ha convertido en un mantra. Familias enteras, incluidos niños pequeños, participan en actividades recreativas mientras la artillería israelí se escucha en la distancia. Algunos de estos participantes se preparan ya para regresar a Gaza, mientras que otros esperan una segunda oleada de colonos. Entre ellos, Shira Leff Kreitman, una joven madre de tres hijos provenientes de Estados Unidos, se muestra entusiasta ante la posibilidad de instalarse en la Franja, aun sin haber estado nunca en el territorio. Para Kreitman y otros como ella, la ocupación de Gaza es una misión espiritual que debe cumplirse sin dilataciones.

A pesar de las críticas internacionales y las denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos, los colonos y sus líderes continúan su lucha por desalojar a los palestinos de Gaza. Lior Amihai, director de la ONG israelí Peace Now, ha advertido sobre los peligros de esta iniciativa, calificándola de extremista y denunciando el apoyo político que recibe por parte del gobierno israelí. A pesar de estas advertencias, las movilizaciones continúan, alimentadas por un discurso que mezcla religión, nacionalismo y supremacismo étnico.

El apoyo del gobierno de Israel, particularmente de ministros como Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, ambos colonos y representantes de la extrema derecha, ha dado legitimidad a estas iniciativas. Ben Gvir y Smotrich asistieron a la acampada de los colonos en las afueras de Gaza, apoyando las exigencias de los ultranacionalistas de ocupar el territorio y expulsar a los palestinos. Ilustración MidJourney.

Tierra prometida por Dios

El movimiento colonizador en Gaza no es nuevo, pero nunca antes había tenido tal respaldo político y militar. Para muchos de los participantes en la acampada, el reciente conflicto ha legitimado su causa. El 7 de octubre de 2023, cuando militantes de Hamás asaltaron Israel, “pasó a ser como una señal de Dios” para estos fanáticos religiosos, quienes consideran que los palestinos han perdido el derecho a permanecer en Gaza. Bajo esta premisa, Weiss y sus seguidores insisten en que es solo cuestión de tiempo antes de que los palestinos sean finalmente «barridos» de la región.

Las escenas en la acampada, con familias judías organizando picnics, cruceros frente a las costas, mientras observan los bombardeos sobre Gaza, ofrecen una imagen inquietante de cómo la violencia y la ocupación se han normalizado en algunos sectores de la sociedad israelí. Para muchos de estos colonos, la guerra no es un obstáculo, sino una oportunidad para cumplir su misión divina: barrer a os palestinos de Gaza. Entre las promesas de asentamientos y la constante referencia a la ley de Dios, se cierra una oscura realidad para los palestinos, cuya expulsión de Gaza se presenta no solo como una posibilidad, sino como un objetivo inminente.

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El conflicto en Gaza, uno de los más complejos y prolongados del mundo, sigue dejando víctimas desproporcionadamente más de un lado que del otro. Mientras tanto, los colonos radicales, amparados por figuras políticas de alto rango, continúan su plan para «barrer a los palestinos de Gaza«, desafiando las resoluciones internacionales y alimentando la violencia en una región ya devastada por la guerra. Con cada paso que dan hacia su objetivo, el futuro de Gaza y sus habitantes se vuelve más incierto.

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Redacción Estoy Al Día
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