La firma representa, además, una señal política hacia los mercados internacionales sobre la capacidad venezolana de atraer inversión extranjera directa. Y seguirán explorando otras áreas que incluyen el acceso global a la energía y el desarrollo sostenible. El evento fue cubierto por la Prensa del Ministerio del Poder Popular, con despacho firmado por la periodista Eleonor Sánchez, el 16 de junio de 2026, como parte del seguimiento oficial a las actividades de la Jefatura de Estado encargada; y Seguirán explorando otras áreas tal como lo confirmaron los representantes de ambas instituciones durante el acto protocolar.
Seguirán explorando otras áreas: Un memorando que apuesta por el largo plazo
La nota fue elaborada por Eleonor Sánchez, corresponsal adscrita a la Prensa del Ministerio del Poder Popular (MPP) — Despacho, medio de comunicación oficial del gobierno venezolano con cobertura de las actividades del Ejecutivo Nacional. Sánchez cubrió el acto de firma en el Palacio de Miraflores el 16 de junio de 2026, documentando las declaraciones de los principales actores del evento. El material base lleva por título institucional el registro de la firma del Memorando de Entendimiento entre PDVSA y Repsol, en el marco de la agenda de la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
La mandataria encargada situó el acuerdo dentro de una narrativa de resistencia y apertura. Durante su intervención, Rodríguez subrayó que Repsol ha permanecido como socio estratégico de Venezuela incluso en los momentos más críticos del aislamiento internacional que afectó al país en la última década. Esa continuidad, afirmó, convierte a la compañía española en un aliado de confianza, no sólo en términos comerciales, sino también políticos. La presidenta destacó que los nuevos convenios beneficiarán a ambas naciones en sectores que van más allá del crudo, abarcando electricidad y petroquímica como ejes complementarios del desarrollo energético nacional.
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Gas doméstico, el desafío más urgente:
Uno de los puntos centrales del discurso de Rodríguez fue la seguridad energética doméstica. La mandataria enfatizó la importancia de garantizar el suministro de gas natural a hogares e industrias venezolanas, un desafío histórico que el país ha enfrentado con dificultad durante años de desinversión y sanciones. La agenda energética conjunta hasta 2050, dijo, no es solo una hoja de ruta técnica sino una declaración de intenciones sobre el modelo de desarrollo que Venezuela aspira a construir en las próximas generaciones, con socios que apuesten por el largo plazo.
Seguirán explorando otras áreas fue también la promesa articulada por el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, quien se trasladó a Caracas para encabezar la representación de la compañía en el acto. Imaz recordó que Repsol lleva más de treinta años operando en Venezuela, una presencia que calificó como parte de la historia misma de los hidrocarburos venezolanos. Agradeció al gobierno de Nicolás Maduro el apoyo brindado durante ese período y reconoció los retos estructurales que enfrenta el país en materia de desarrollo económico y social, al tiempo que reafirmó el compromiso de la empresa con el proceso de estabilización.
Repsol defiende los hidrocarburos ante la presión verde
El ejecutivo español fue explícito en señalar que los hidrocarburos siguen siendo un pilar insustituible del desarrollo global. En un contexto internacional marcado por la transición energética y los debates sobre descarbonización, Imaz defendió la centralidad del gas y el petróleo como fuentes de energía segura, asequible y competitiva para las economías en desarrollo. Esa postura, que algunos críticos podrían calificar de contradicción con los compromisos climáticos de las grandes empresas energéticas europeas, fue presentada por el directivo como una lectura pragmática de las necesidades reales de la población mundial.
Entre los compromisos concretos anunciados por Repsol, destaca la intención de aumentar su inversión en el acuerdo de estabilización de gas, así como su participación en futuros proyectos que contribuyan al crecimiento económico de Venezuela. La empresa planea también reforzar su presencia en el sector de producción de gas natural, un subsector que el gobierno venezolano ha identificado como prioritario para la reactivación industrial y el abastecimiento residencial. Estas inversiones se suman a las actividades que Repsol ya mantiene activas en el territorio venezolano desde hace más de tres décadas.
Dos firmas, un compromiso con alcance bilateral: Seguirán explorando otras áreas
El documento fue suscrito formalmente por Héctor Obregón, presidente de PDVSA, en representación del Estado venezolano, y por Francisco Gea Pascual de Riquelme, director ejecutivo de Exploración y Producción y miembro del Comité Ejecutivo de Repsol, por parte de la empresa española. La firma de ambos funcionarios sobre el Memorando de Entendimiento convierte el acto en un instrumento legal y político con alcance bilateral, que establece el marco formal dentro del cual ambas organizaciones desarrollarán sus actividades conjuntas.
Seguirán explorando otras áreas que hasta ahora no habían sido formalizadas en acuerdos previos. Ese es, quizá, el elemento más relevante del nuevo memorando: su vocación expansiva. No se limita a renovar compromisos existentes, sino que abre deliberadamente un espacio para la negociación de nuevos campos de cooperación en electricidad, petroquímica y acceso energético. Este enfoque ampliado responde a la estrategia venezolana de diversificar sus alianzas en un escenario geopolítico que sigue siendo complejo y cambiante.
Venezuela en el tablero energético global
La firma ocurrió en un momento de particular sensibilidad para Venezuela en el tablero internacional. El país sigue bajo presión de sanciones occidentales que limitan su acceso a mercados financieros y tecnológicos, lo que hace que la presencia activa de una empresa europea de la envergadura de Repsol adquiera un valor simbólico y material considerable. Para Repsol, por su parte, el acuerdo refuerza su posición en América Latina en un sector que continúa siendo estratégico a escala global, con reservas venezolanas que figuran entre las más cuantiosas del planeta aunque su explotación enfrenta obstáculos técnicos y regulatorios persistentes.




