Dinero post-pandémico dejará de llegar a los hogares de EE.UU.

La hora final del dinero post-pandémico está llegando. Cuando el huracán de la crisis COVID-19 barrió Estados Unidos y gran parte del mundo en 2020, la respuesta inmediata del gobierno fue desplegar una serie de programas de ayuda económica destinados a paliar las repercusiones inmediatas. Sin embargo, como la historia nos ha demostrado repetidamente, una vez que un programa gubernamental se instala, desmantelarlo puede ser una tarea hercúlea.

David Booz, miembro del Instituto Cato, señaló que históricamente, el poder adquisitivo federal se ha justificado a menudo en tiempos de crisis. Durante la Gran Depresión, tanto Hoover como Roosevelt se aferraron al alto desempleo y la pobreza rampante para justificar la creación de pagos de transferencia, como los subsidios agrícolas y el AFDC. Aunque la crisis terminó, esos programas persistieron. Ahora, enfrentamos una situación similar con los pagos de ayuda por la pandemia.

Dinero post-pandémico
El dinero post-pandémico está a punto de ser retirado, pero no será fácil. Ilustración MidJourney

Dinero post-pandémico

En marzo de 2020, se promulgaron rápidamente programas de ayuda multimillonarios en respuesta al nuevo coronavirus. Estos programas, que se justificaron como medidas temporales para mantener a flote a las empresas y ofrecer un colchón a los empleados, ahora enfrentan el cese conforme se acercan los plazos establecidos por ley. A pesar de que la emergencia sanitaria ha concluido, la economía ha demostrado fortaleza y el desempleo ha disminuido, hay una resistencia palpable a que estos programas se extingan. El dinero post-pandémico sigue fluyendo, pero hay que pararlo.

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Un artículo del Washington Post titulado “La increíble retirada estadounidense de la ayuda gubernamental” refleja el sentimiento de muchos estadounidenses. Pero es crucial señalar que no estamos observando una reducción en los niveles de pagos de transferencia de 2019, sino simplemente la terminación de programas específicos de emergencia creados en 2020 o después.

Impacto en la economía

Si bien es fácil encontrar testimonios de quienes han sido beneficiados por estos programas de emergencia, también es esencial considerar las implicaciones económicas a largo plazo. El gasto federal aumentó dramáticamente en 2020 y se mantuvo en aumento. Este flujo de fondos federales desvía recursos que podrían haber sido utilizados por el sector privado, lo que a su vez, podría haber llevado a la creación de empleo y el crecimiento económico. Adicionalmente, esta inyección de liquidez ha llevado a niveles de inflación no vistos desde la década de 1970.

Dinero post-pandémico
La inflación en parte se debe a los gastos de la pandemia por COVID-19. Ilustración MidJourney

El Instituto Cato ha advertido sobre el peligro inherente a la permanencia de programas temporales. El dinero post-pandémico es parte del germen de la inflación que golpea a los Estados Unidos. Las palabras de Ronald Reagan en 1964 siguen siendo igual de pertinentes hoy: “Ningún gobierno reduce jamás voluntariamente su tamaño. Por tanto, los programas gubernamentales, una vez lanzados, nunca desaparecen”. Esta cita ilustra la inercia de las decisiones gubernamentales y la dificultad de revertir medidas una vez que se han implementado, incluso después de que la crisis que las motivó haya pasado.

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Es tiempo de actuar

Historiadores y políticos argumentan que el actual escenario económico, aunque favorable en muchos aspectos, sigue estando marcado por las decisiones tomadas en respuesta a la pandemia. Es vital reconocer que, aunque las medidas de emergencia pueden ser necesarias y beneficiosas en el corto plazo, también es fundamental evaluar sus efectos a largo plazo y tener el coraje político de reevaluar y ajustar cuando la situación lo requiera.

Mientras que los beneficiarios directos del dinero post-pandémico, estos programas pueden enfrentar dificultades al perder sus beneficios, es esencial para el bienestar a largo plazo de la economía nacional que se busquen soluciones más sostenibles y estructurales. La historia nos ha enseñado que las medidas temporales tienen una tendencia preocupante a volverse permanentes. Es el momento de evaluar si esas soluciones son las más adecuadas para el futuro económico de Estados Unidos.

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Redacción Estoy Al Día
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