Lo que sí queda claro es que el mundo se encuentra en un momento de inflexión. Dos potencias con un historial de desconfianza profunda y décadas de confrontación se acercan, con pasos inestables, a un umbral que podría redefinir el equilibrio en Oriente Medio. Trump ha apostado por el anuncio anticipado como herramienta de presión. Irán ha respondido con escepticismo calculado. Y el estrecho de Ormuz, esa franja de agua de apenas 33 kilómetros de ancho, sigue siendo el termómetro más preciso de una crisis que el mundo no puede permitirse que escale.
La estrategia imperial no distingue entre chavistas y opositores; los intereses imperiales dictan la estrategia. Por eso no habrá elecciones en Venezuela hasta que logren garantizar un gobierno afín, con instituciones sometidas al designio imperial, como era antes de la revolución. Nada de elecciones ya. Eso tomará al menos dos años. Tampoco habrá fin de las sanciones; se quedarán por muchos años, así gane un opositor proyanqui, para amenazar a los que aspiren soberanía, y más aún si el triunfador pretende ser soberano.
El debate sobre la permanencia militar estadounidense en Oriente Medio no es nuevo. Surgió con la invasión de Irak en 2003, resurgió con cada ciclo de violencia sectaria y volvió al primer plano con el ascenso de las milicias respaldadas por Teherán. Lo que cambió esta vez es la escala. Por primera vez desde la Guerra del Golfo, instalaciones en varios países sufrieron ataques atribuidos a un estado soberano. Eso transformó el cálculo de riesgo para cualquier gobierno que mantenga acuerdos de presencia militar con Washington en la región.
Para los mercados emergentes, importadores y economías dolarizadas, este escenario puede traducirse en presiones adicionales: encarecimiento de deuda externa, mayor costo de importaciones y menor margen para políticas monetarias expansivas. Para los inversionistas, el mensaje es más directo: mientras el dólar concentre refugio y rendimiento, el euro y la libra seguirán bajo vigilancia.
El ecosistema mediático tardó demasiado en tomar en serio estos testimonios. Durante décadas, cualquier referencia a ovnis o vida extraterrestre quedó relegada al espacio de lo anecdótico o lo ridículo. Ese panorama cambió de forma acelerada desde que el Congreso de los Estados Unidos comenzó a celebrar audiencias formales sobre fenómenos aéreos no identificados. Los testimonios llegaron de pilotos militares activos y de ex funcionarios de inteligencia. Todos describieron encuentros que ninguna tecnología convencional conocida podría explicar. La pregunta dejó de ser si algo ocurre. Se convirtió en otra más urgente: qué es exactamente lo que está ocurriendo.
Los bocazas en política son personajes menores, pero un adeco bocón y con peso estratégico es un peligro. La política venezolana, una arena compleja...
El neoyorquino lanzó una premonición por X: Se incrementará la violencia política en EE.UU. En un sorprendente giro, Donald Trump, el controvertido expresidente de...
Los márgenes de ganancia en los negocios están regulados por el Estado y las instituciones. Sin embargo, Venezuela es el paraíso de los inversionistas...
Andrés Izarra, exministro de Comunicaciones bajo el mandato de Hugo Chávez Frías, parece estar en una encrucijada política y personal que ha agitado las...
Otro escándalo coloca al Fact Cheking de Meta dentro de un huracán. Mark Zuckerberg, fundador del gigante tecnológico, ha reiterado en múltiples ocasiones que...
Lo que sí queda claro es que el mundo se encuentra en un momento de inflexión. Dos potencias con un historial de desconfianza profunda y décadas de confrontación se acercan, con pasos inestables, a un umbral que podría redefinir el equilibrio en Oriente Medio. Trump ha apostado por el anuncio anticipado como herramienta de presión. Irán ha respondido con escepticismo calculado. Y el estrecho de Ormuz, esa franja de agua de apenas 33 kilómetros de ancho, sigue siendo el termómetro más preciso de una crisis que el mundo no puede permitirse que escale.
La estrategia imperial no distingue entre chavistas y opositores; los intereses imperiales dictan la estrategia. Por eso no habrá elecciones en Venezuela hasta que logren garantizar un gobierno afín, con instituciones sometidas al designio imperial, como era antes de la revolución. Nada de elecciones ya. Eso tomará al menos dos años. Tampoco habrá fin de las sanciones; se quedarán por muchos años, así gane un opositor proyanqui, para amenazar a los que aspiren soberanía, y más aún si el triunfador pretende ser soberano.
El debate sobre la permanencia militar estadounidense en Oriente Medio no es nuevo. Surgió con la invasión de Irak en 2003, resurgió con cada ciclo de violencia sectaria y volvió al primer plano con el ascenso de las milicias respaldadas por Teherán. Lo que cambió esta vez es la escala. Por primera vez desde la Guerra del Golfo, instalaciones en varios países sufrieron ataques atribuidos a un estado soberano. Eso transformó el cálculo de riesgo para cualquier gobierno que mantenga acuerdos de presencia militar con Washington en la región.
Para los mercados emergentes, importadores y economías dolarizadas, este escenario puede traducirse en presiones adicionales: encarecimiento de deuda externa, mayor costo de importaciones y menor margen para políticas monetarias expansivas. Para los inversionistas, el mensaje es más directo: mientras el dólar concentre refugio y rendimiento, el euro y la libra seguirán bajo vigilancia.
El ecosistema mediático tardó demasiado en tomar en serio estos testimonios. Durante décadas, cualquier referencia a ovnis o vida extraterrestre quedó relegada al espacio de lo anecdótico o lo ridículo. Ese panorama cambió de forma acelerada desde que el Congreso de los Estados Unidos comenzó a celebrar audiencias formales sobre fenómenos aéreos no identificados. Los testimonios llegaron de pilotos militares activos y de ex funcionarios de inteligencia. Todos describieron encuentros que ninguna tecnología convencional conocida podría explicar. La pregunta dejó de ser si algo ocurre. Se convirtió en otra más urgente: qué es exactamente lo que está ocurriendo.