Desvelan cuánto tiempo queda para que se agoten las reservas de petróleo

El mundo está más cerca de un colapso energético de lo que los gobiernos quieren admitir. La pregunta que recorre los pasillos del poder en Europa, Asia y América ya no es si el suministro de crudo resistirá la presión geopolítica actual, sino cuánto tiempo queda para que se agoten las reservas  de petróleo comerciales disponibles, cuándo llegará el punto de quiebre y qué ocurrirá cuando los mercados comprendan que el margen para que se agoten esas existencias se ha reducido a semanas. La advertencia llegó esta semana desde París, donde el máximo responsable de la Agencia Internacional de la Energía puso sobre la mesa un escenario que pocos analistas se atrevían a verbalizar en público: el tiempo restante para que se agoten los inventarios globales de petróleo podría medirse ya no en meses, sino en semanas.

Para que se agoten reservas de petróleo: pocas semanas

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo con sede en París que agrupa a 31 países miembros y que opera como principal referencia mundial en análisis energético, formuló esta advertencia durante la reunión de ministros de Finanzas del G7, celebrada en la capital francesa. Sus declaraciones, recogidas por la agencia Reuters, se basan en los modelos de proyección de consumo y producción que la AIE actualiza mensualmente con datos de los principales productores, consumidores y operadores de infraestructura petrolera del planeta.

El detonante inmediato de la crisis es doble. Por un lado, el conflicto bélico que enfrenta a Irán con Estados Unidos ha derivado en el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, el corredor marítimo más estratégico del planeta, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el mundo. Por otro, la temporada de máxima demanda estacional se acerca: el inicio de la siembra de primavera y la temporada de viajes de verano en el hemisferio norte históricamente elevan el consumo de crudo en varios millones de barriles diarios. La combinación de ambos factores ha creado una presión sin precedentes sobre los inventarios, y los expertos alertan de que el ritmo de vaciamiento podría superar cualquier capacidad de respuesta coordinada entre los países consumidores.

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Birol fue directo en su evaluación: esas reservas «no son infinitas»

Ante la urgencia, los gobiernos del G7 y varios de sus aliados han activado la liberación de reservas estratégicas de petróleo. Según datos de la AIE, esta medida ha inyectado 2,5 millones de barriles por día adicionales al mercado desde que se activó el mecanismo de emergencia. Sin embargo, Birol fue directo en su evaluación: esas reservas «no son infinitas». El organismo que dirige estima que las reservas estratégicas acumuladas por los países miembros de la OCDE equivalen a aproximadamente 90 días de importaciones netas, un volumen que, bajo el ritmo de liberación actual y con el mercado bajo la presión del conflicto, podría agotarse mucho antes de lo previsto.

Los mercados financieros han comenzado a procesar la magnitud de lo que implica este escenario. El precio del barril de Brent, referencia global del crudo, ha registrado oscilaciones severas en las últimas semanas, rozando máximos no vistos desde la crisis energética de 2022. Analistas de Goldman Sachs y JPMorgan han revisado al alza sus proyecciones de precio, con escenarios que contemplan el barril superando los 120 dólares si el cierre de Ormuz se prolonga más allá de 30 días. La pregunta que circula entre los operadores de materias primas es la misma que domina las salas de crisis de los gobiernos: cuánto tiempo queda realmente para que se agoten las reservas antes de que la economía global comience a sentir el impacto en forma de desabastecimiento real.

El plazo para que se agoten las reservas disponibles es aún más corto

El estrecho de Ormuz, con apenas 33 kilómetros en su punto más estrecho y flanqueado por Irán al norte y Omán al sur, es la arteria por la que fluye el petróleo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y el propio Irán. Su cierre parcial o total no tiene precedente moderno en términos de duración. Durante la guerra entre Irak e Irán en los años ochenta, los ataques a petroleros en el Golfo Pérsico provocaron una crisis que se conoció como la «guerra de los petroleros», pero el estrecho nunca llegó a cerrarse por completo. Esta vez, las circunstancias son distintas: Irán ha bloqueado activamente el paso y cuenta con misiles antibuque, drones y minas marinas suficientes para convertir cualquier operación de reapertura en una maniobra de alto riesgo.

La presión sobre la cadena de suministro no afecta solo a las economías industrializadas. Los países en desarrollo, que importan petróleo con menor capacidad de almacenamiento estratégico y menor poder de negociación en los mercados spot, son los primeros en sufrir las consecuencias del encarecimiento y la escasez. Economías del sur de Asia, el Caribe y África subsahariana ya reportan dificultades para garantizar el abastecimiento de combustible a sus sectores de transporte y electricidad. Para estas naciones, el plazo para que se agoten las reservas disponibles es aún más corto, pues operan sin colchones estratégicos y dependen de importaciones al contado en un mercado que cada día ofrece menos barcos y más incertidumbre.

El reloj ya corre. Las reservas no son infinitas

La diplomacia energética trabaja a contrarreloj. El secretario de Energía de Estados Unidos mantuvo conversaciones de urgencia con sus homólogos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos para explorar la posibilidad de abrir rutas alternativas de exportación de crudo. Una de las opciones sobre la mesa es incrementar la capacidad del oleoducto East-West de Arabia Saudita, que conecta los campos del este con el mar Rojo y que tiene una capacidad máxima de 5 millones de barriles diarios, aún por debajo de los volúmenes que normalmente transitan por Ormuz. Otra alternativa estudiada es la reactivación de la Terminal de Yanbu, en el Golfo de Aqaba, para redirigir exportaciones hacia Europa sin pasar por el estrecho.

La AIE convocó una sesión extraordinaria de su Comité de Mercados de Petróleo para actualizar sus proyecciones ante el nuevo escenario geopolítico. Los modelos de estrés más severos contemplan una reducción neta de entre 3 y 4 millones de barriles diarios en el suministro global. El reloj ya corre. Las reservas no son infinitas.

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Orangel Gil
Orangel Gil
"Futuro comunicador social dedicado al análisis de fuentes internacionales para estoyaldia.com.do. Especializado en monitorear la política y economía global, mi trabajo es filtrar el ruido de los medios hegemónicos para ofrecer una perspectiva latinoamericana y caribeña de la actualidad. Transformo la información compleja en análisis estratégicos que permiten al lector comprender su lugar en un mundo interconectado, sin perder de vista nuestra identidad regional."

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