Francis Krivoy: Test de Rorschach muestra al venezolano individualista, egoísta y menos solidario

Francis Krivoy, psicóloga y profesora de la Universidad Central de Venezuela, ha revelado a través de un estudio basado en el test de Rorschach que los venezolanos presentan características de individualismo, egoísmo y una notable falta de solidaridad. Este estudio, realizado en las capitales de los 23 estados de Venezuela, busca comprender las complejidades de la personalidad venezolana en su propio contexto cultural, alejándose de las normas extranjeras que podrían llevar a interpretaciones erróneas. Krivoy tomó los datos de un Test de Rorschach aplicado en el país, por lo que concluyó: “Creo que la historia lo ha señalado así. Es decir, nos preocupamos por lo nuestro, pero cuando tenemos que ceder algo de nosotros para alcanzar un objetivo mayor, no hemos podido”.

El material original del que se desprenden estas conclusiones fue elaborado por Hugo Prieto, un narrador y periodista de larga trayectoria que ha trabajado en medios como El Universal y El Nacional. Prieto, redactor fundador de la revista Exceso y colaborador en PRODAVINCI y The New York Times en español, publicó recientemente una entrevista en el portal venezolano PRODAVINCI titulada: “Francis Krivoy: El problema radica en modificar nuestra realidad social”. La entrevista profundiza en cómo la modernidad y las taras de los mitos y creencias venezolanas enraizadas en nuestros orígenes moldean el comportamiento impredecible de la población.

Francisc Krivoy no desenmascara

Francis Krivoy, con una destacada carrera que incluye pasantías en el Hospital Henry Ford de Detroit y en el Instituto de Neuropsiquiatría de la Universidad de Illinois en Chicago, explicó que el test de Rorschach es particularmente efectivo para captar las sutilezas de la personalidad individual. A través de manchas de tinta ambiguas, se refleja la verdadera esencia del sujeto evaluado, ya que la prueba permite que las características más profundas de la personalidad afloren sin las máscaras que suelen acompañar respuestas más estructuradas.

Francis Krivoy subraya que esta inmadurez social y emocional tiene raíces profundas en la historia venezolana. El colonialismo, las repetidas crisis económicas y políticas han exacerbado esta conducta, llevando a la población a centrarse más en la supervivencia individual que en el bienestar colectivo. Ilustración MidJourney

El estudio destaca tres características principales de la personalidad venezolana. La primera es la tendencia a simplificar, quedándose con lo obvio y evitando el esfuerzo de elaborar respuestas complejas. Esta simplificación no es solo una estrategia para los test, sino una manera general de afrontar la vida. La segunda característica es la ambitendencia, una mezcla de introversión y extroversión que hace a los venezolanos adaptativos pero impredecibles. Dependiendo de la situación, pueden reaccionar de manera intelectual o emocional, lo que dificulta anticipar sus respuestas. La tercera característica, y quizás la más preocupante, es la inmadurez social. Los venezolanos pueden establecer relaciones superficiales con facilidad, pero tienen dificultades para mantenerlas y para comprender las necesidades ajenas, lo que refuerza su tendencia al individualismo y al egoísmo.

Nuevo estudio viejas evidencias

Krivoy destaca que estas características no son nuevas. Estudios previos ya indicaban una inclinación hacia el individualismo y la falta de interés por lo público. Este comportamiento se ha visto reflejado a lo largo de la historia de Venezuela, desde las crisis económicas hasta las fracturas sociales y políticas. La psicóloga menciona que en situaciones de tensión extrema, como las crisis, los venezolanos pueden mostrar una unión temporal, pero esta desaparece una vez superada la situación inmediata.

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La falta de preocupación por lo público, según Francis Krivoy, es un reflejo de una personalidad tribal que se preocupa principalmente por el entorno inmediato y familiar, pero no por el colectivo en general. Esta tendencia tribal implica recelos y desconfianza hacia aquellos fuera del grupo cercano, dificultando la creación de relaciones más profundas y duraderas. En tiempos de crisis, sin embargo, estas barreras pueden desvanecerse momentáneamente, permitiendo una colaboración más amplia, aunque efímera.

Supervivencia individual

Francis Krivoy subraya que esta inmadurez social y emocional tiene raíces profundas en la historia venezolana. El colonialismo, las repetidas crisis económicas y políticas han exacerbado esta conducta, llevando a la población a centrarse más en la supervivencia individual que en el bienestar colectivo. La educación, según Krivoy, es la clave para superar estos problemas. Solo a través de políticas educativas sostenidas y bien estructuradas se puede esperar un cambio significativo en la mentalidad y comportamiento de la población.

El estudio también revela cómo la ambigüedad en los estímulos puede llevar a reacciones diversas entre los venezolanos. Krivoy ilustra esto con un ejemplo sencillo: pedir a una persona que abra una puerta sin proporcionarle una llave puede desencadenar respuestas muy variadas, desde la desesperación hasta la búsqueda creativa de soluciones. Esta capacidad de adaptación, aunque positiva en ciertos contextos, también puede llevar a comportamientos impredecibles que complican la convivencia social y política.

La psicóloga destaca que, en las pruebas objetivas, donde las respuestas son claras y estructuradas, los venezolanos tienden a conformarse con lo obvio, reflejando una falta de profundidad en el análisis y la reflexión. Ilustración MidJourney.

Falta de profundidad

La psicóloga destaca que, en las pruebas objetivas, donde las respuestas son claras y estructuradas, los venezolanos tienden a conformarse con lo obvio, reflejando una falta de profundidad en el análisis y la reflexión. En contraste, las pruebas proyectivas como el test de Rorschach revelan una mayor complejidad y ambigüedad en la personalidad, mostrando la capacidad de los individuos para proyectar sus miedos, deseos y conflictos internos en estímulos externos.

Francis Krivoy argumenta que esta capacidad de proyección es lo que hace del test de Rorschach una herramienta tan valiosa para entender la psicología venezolana. A diferencia de las pruebas estructuradas, las respuestas no pueden ser manipuladas fácilmente, permitiendo una visión más honesta y profunda de la personalidad. Esta honestidad es crucial para abordar los problemas subyacentes en la sociedad venezolana, desde la falta de solidaridad hasta la incapacidad de actuar colectivamente en pro del bien común.

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Activar la neuroplasticidad

Krivoy también señala que la educación debe ser una prioridad para el Estado, no solo para mejorar la calidad de vida de los individuos, sino para fomentar una sociedad más cohesionada y menos egoísta. La neuroplasticidad, o la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar, es un argumento a favor de la inversión en políticas educativas que puedan modificar patrones de comportamiento a largo plazo. Sin embargo, esto requiere un compromiso real y sostenido por parte de las autoridades, algo que ha faltado en las últimas décadas.

El estudio de Francis Krivoy, basado en el test de Rorschach, proporciona una mirada profunda y reveladora de la personalidad venezolana. La tendencia a simplificar, la ambivalencia emocional e intelectual, y la inmadurez social son características que han definido a la población y que siguen siendo relevantes en la actualidad. La educación y la inversión en políticas sociales son vistas como las únicas vías posibles para superar estas limitaciones y construir una sociedad más solidaria y consciente del bien común. Sin embargo, como concluye Krivoy, esto requerirá un cambio significativo en la manera en que se abordan estos problemas, priorizando la educación y la cohesión social como pilares fundamentales para el desarrollo futuro de Venezuela.

 

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Redacción Estoy Al Día
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