José Antonio Gil Yepes: A los jóvenes en Venezuela no les interesa la política ni votar

En el panorama político de Venezuela, una realidad inquietante se perfila, especialmente entre los más jóvenes. José Antonio Gil Yepes, presidente de Datanálisis, una encuestadora con base en Caracas, ofrece una mirada profunda y estadísticamente fundamentada sobre este fenómeno. Según Gil Yepes, hay una marcada apatía política entre la juventud venezolana, que va más allá de la falta de incentivos para inscribirse en el Registro Electoral Permanente. Esta desvinculación, señala, no solo se refleja en la abstención en eventos como las Primarias de oposición, el referendo sobre el Esequibo o incluso las elecciones presidenciales de 2024, sino que se manifiesta en un desinterés generalizado hacia la política y el acto de votar.

Este desapego, según Gil Yepes, beneficia a un gobierno cuya popularidad es baja entre los jóvenes. Sin embargo, el problema radica en que un país con tantos desafíos necesita de la participación activa de sus ciudadanos para reconstruirse. En un artículo de opinión publicado por El Universal de Caracas, Gil Yepes argumenta que este rechazo tiene raíces profundas y multifactoriales. Cita, por ejemplo, el cambio de política petrolera en 1973, que desestabilizó la economía y promovió consignas populistas y la estatización de la industria petrolera. Estas acciones, junto con la conflictividad entre las élites y políticas que limitaban el desarrollo de la empresa privada, contribuyeron al deterioro del país.

José Antonio Gil Yepes
La situación en Venezuela es un claro ejemplo de cómo la desconexión de una generación con la política puede tener consecuencias profundas y duraderas. Ilustración MidJourney

José Antonio Gil Yepes: la reelección indefinida

Otro factor relevante es el impacto de ciertas cláusulas constitucionales. La Constitución de 1961, por ejemplo, permitió la reelección de presidentes salientes después de dos períodos, lo que limitó la renovación generacional en el liderazgo político. La enmienda de 1999, promovida por Hugo Chávez, estableció la reelección indefinida de cargos políticos, un retroceso hacia el caudillismo y un desprecio por la alternancia en el poder. Esto dejó a los jóvenes con pocas posibilidades de alcanzar responsabilidades políticas.

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El empobrecimiento acelerado del país, tanto en lo económico como en lo moral, debido al caudillismo, estatismo y la corrupción, es otro aspecto que ha deteriorado la relación de los jóvenes con la política. José Antonio Gil Yepes dijo que a esto se suma el mal ejemplo proporcionado tanto por políticos del gobierno como de la oposición, en un momento en que la sociedad venezolana requería de los mejores aportes. La última encuesta Ómnibus Nacional de Datanálisis reveló que solo el 30% de la población en edad de votar se identifica con algún partido político.

Ausencia de unidad en la lucha

La victoria de María Corina Machado en las Primarias y su inhabilitación son ejemplos de los desaciertos políticos que han marcado la percepción de los jóvenes. Además, la lucha desarticulada contra el régimen, caracterizada por individualismos entre sus líderes, ha contribuido a que los jóvenes no solo se abstengan de participar, sino que también muestren una actitud de rechazo hacia la política. Esto ha llevado a lo que los sociólogos denominan un fenómeno de anomia, donde los fines y medios de la política son rechazados debido a su percepción como mezquinos y corruptos.

José Antonio Gil Yepes
La lucha desarticulada contra el régimen, ha contribuido a que los jóvenes se abstengan de participar, y a mostrar una actitud de rechazo hacia la política. Ilustración MidJourney

En este contexto, José Antonio Gil Yepes se pregunta: ¿cómo puede una sociedad recuperar la confianza y el interés de sus jóvenes en la política y el voto? La situación en Venezuela es un claro ejemplo de cómo la desconexión de una generación con la política puede tener consecuencias profundas y duraderas, no solo para el presente, sino también para el futuro del país. La reconstrucción de este vínculo es esencial para el desarrollo y la estabilidad de Venezuela, y representa un desafío significativo para los líderes actuales y futuros del país.

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Una tendencia global

Esta situación en Venezuela no es un caso aislado, sino que se inscribe en una tendencia global de desencanto político entre los jóvenes. En muchas democracias alrededor del mundo, las generaciones más jóvenes enfrentan desafíos únicos: desde la precariedad laboral y la crisis climática hasta la desigualdad social y el aumento de la polarización política. Estos problemas, a menudo percibidos como ignorados o mal gestionados por las generaciones de políticos anteriores, han fomentado un sentimiento de desilusión y desconfianza hacia las instituciones políticas tradicionales. En Venezuela, esta situación se ve exacerbada por años de crisis económica, social y política, lo que hace aún más difícil para los jóvenes encontrar un sentido de pertenencia o esperanza en el sistema político actual.

El reto para los líderes políticos y sociales de Venezuela es, por tanto, doble. Por un lado, deben abordar las causas subyacentes de esta apatía política, como la falta de oportunidades económicas, el deterioro de las instituciones democráticas y la corrupción. Además, José Antonio Gil Yepes indica que, por otro lado, necesitan encontrar formas de reenganchar a los jóvenes en el proceso político, mostrando que su participación puede tener un impacto real y positivo en sus vidas y en el futuro del país. Esto podría implicar reformas educativas que fomenten una mayor conciencia y comprensión de la política, así como la creación de espacios en los que los jóvenes puedan expresar sus opiniones y participar activamente en la toma de decisiones. La reconexión de los jóvenes con la política no es solo crucial para el futuro de Venezuela, sino que también es fundamental para asegurar una democracia vibrante y representativa en el país.

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Redacción Estoy Al Día
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