Fotografiar la oscuridad y forzar una visión política, te hace omnipresente donde quiera que haya dolor

Fotografiar la oscuridad y forzar una visión política te hace omnipresente donde quiera que haya dolor. Esta es la premisa que guía el trabajo del fotógrafo documentalista venezolano Ernesto Costante, cuyas imágenes desnudan las realidades más crudas y ocultas de la sociedad. Costante, conocido por su trabajo en Caracas, captura escenas de drogadictos, niños de la calle, moribundos y otros individuos marginados que habitan los intersticios de la urbe. Su lente, lejos de ser neutral, se convierte en una herramienta de denuncia y reflexión, llevando al espectador a enfrentar una realidad incómoda y, a menudo, ignorada.

Hugo Prieto, narrador y periodista con una trayectoria notable en medios impresos como El Universal y El Nacional, y redactor fundador de la revista Exceso, entrevistó recientemente a Costante. La entrevista, publicada en PRODAVINCI bajo el título: «Ernesto Costante: ‘Siempre puedes abrir una puerta, donde hay algo más oscuro'», explora la filosofía y el impacto del trabajo de Costante. Prieto, autor de múltiples libros de relatos y reportajes, profundiza en la visión del fotógrafo, revelando las capas de significado detrás de sus imágenes.

Fotografiar la oscuridad

Fotografiar la oscuridad, según Costante, no es sólo un acto de registro visual, sino una exploración profunda de la condición humana. «Vemos a color, pero soñamos en blanco y negro», dice en su cuenta de la plataforma X, encapsulando su enfoque artístico. Para él, las imágenes en blanco y negro no sólo reflejan la realidad, sino que también invitan a una introspección más profunda, obligando al espectador a confrontar sus propias emociones y prejuicios.

El crítico Rafael Arráiz Lucca destaca la capacidad de Costante para capturar la belleza en medio de la desesperación. «La contemplación prolongada de estas imágenes fotográficas de Ernesto Costante me ha estremecido hasta las lágrimas», comenta Arráiz Lucca, señalando cómo el fotógrafo logra encontrar humanidad en los lugares más oscuros. Desde drogadictos en las calles de Caracas hasta mineros en el río Guaire, las imágenes de Costante son un tributo a los «olvidados de la tierra».

Fotografiar la oscuridad
La mirada de Costante no es sólo sociológica o política, sino profundamente personal. Su trabajo refleja una pérdida gradual de la esperanza en Venezuela, un tema que resuena tanto a nivel local como universal. Aunque las imágenes podrían haber sido tomadas en cualquier parte del tercer mundo, su contexto en Venezuela añade una capa de dolor y vergüenza que es imposible ignorar. Ilustración MidJourney

Sin polarización

Prieto subraya que el trabajo de Costante se desmarca de la polarización política que caracteriza a Venezuela. En un país donde la realidad se interpreta a menudo a través de una lente política, Costante ofrece una perspectiva estrictamente personal y artística. «La polarización nos ha embrutecido tanto, que cualquier manifestación de lo que es el país termina en el campo infinito de la política», afirma Prieto. Sin embargo, el trabajo de Costante es un testimonio de la pérdida gradual de la esperanza en Venezuela, una realidad que él documenta sin filtros ni concesiones.

Fotografiar la oscuridad implica también enfrentar las propias emociones y traumas. Para Costante, su trabajo es una forma de procesar el dolor personal, especialmente tras un diagnóstico familiar devastador. En su fotolibro “Black”, Costante presenta una serie de imágenes que desafían y conmueven al espectador. Desde la mirada de un niño con cáncer hasta la de un adicto a la heroína, sus fotografías son un viaje visual a través del sufrimiento y la resistencia humana.

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Ricardo Jiménez: el curador

Prieto describe cómo Costante logró construir un relato coherente y poderoso a través de sus imágenes, gracias en parte a la curaduría de Ricardo Jiménez. Este trabajo de siete años refleja no sólo las experiencias de los sujetos fotografiados, sino también las del propio Costante, quien encuentra en la fotografía una forma de dar escala a sus problemas personales. “Fotografiar la oscuridad” se convierte así en un medio para entender y narrar la complejidad de la existencia humana.

El impacto de la pandemia en el proceso creativo de Costante es significativo. Durante este período, tuvo la oportunidad de reflexionar y editar su trabajo, encontrando nuevas formas de conectar las historias que había documentado. Un taller con Oliviero Toscani, célebre por sus campañas de Benetton, ayudó a Costante a entender cómo unir sus imágenes en una narrativa coherente, combinando la dureza documental con sus propias emociones.

La fe como valor creativo

La fotografía documental de Costante, aunque áspera y descarnada, está impregnada de una búsqueda de fe y significado. Sus imágenes de niños en la calle, por ejemplo, buscan rescatar la humanidad y la inocencia que aún persisten en medio de la miseria. Inspirado por el neorrealismo italiano, Costante utiliza el blanco y el negro para narrar estados de ánimo y reflejar la crudeza de la realidad sin romantizarla.

En la entrevista, Prieto y Costante abordan la cuestión de cómo la fotografía puede revelar la verdadera escala de los problemas. A través de sus imágenes, Costante busca no sólo fotografiar la oscuridad bajo un discurso documental, sino también interrogar al espectador sobre la suerte y el destino. La portada de su libro, con dos zamuros posados ​​en una cruz, simboliza el tránsito de la luz a la oscuridad, una metáfora de la fe perdida y redimida.

Fotografiar la oscuridad
La entrevista de Prieto revela no sólo la técnica y la estética de Costante, sino también su compromiso con la verdad y la justicia. En un mundo donde la realidad a menudo se distorsiona por intereses políticos y económicos, la fotografía documental de Costante es un recordatorio poderoso de que, en última instancia, somos todos responsables de ver y reconocer el dolor ajeno. Ilustración MidJourney.

Pérdida gradual de la esperanza

La mirada de Costante no es sólo sociológica o política, sino profundamente personal. Su trabajo refleja una pérdida gradual de la esperanza en Venezuela, un tema que resuena tanto a nivel local como universal. Aunque las imágenes podrían haber sido tomadas en cualquier parte del tercer mundo, su contexto en Venezuela añade una capa de dolor y vergüenza que es imposible ignorar.

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Fotografiar la oscuridad, para Costante, es un acto de resistencia y testimonio. Sus imágenes documentan la dureza de la vida, pero también la resiliencia de quienes habitan en los márgenes de la sociedad. A través de su lente, Costante nos invita a mirar más allá de las apariencias y a reconocer la humanidad en los lugares más inesperados.

La entrevista de Prieto revela no sólo la técnica y la estética de Costante, sino también su compromiso con la verdad y la justicia. En un mundo donde la realidad a menudo se distorsiona por intereses políticos y económicos, la fotografía documental de Costante es un recordatorio poderoso de que, en última instancia, somos todos responsables de ver y reconocer el dolor ajeno. Fotografiar la oscuridad es, en este sentido, una llamada a la acción ya la empatía, un desafío a ser omnipresente donde quiera que haya dolor.

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Redacción Estoy Al Día
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