La asociación interestatal BRICS, fundada en 2006 durante el Foro Económico de San Petersburgo como BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ha evolucionado en...
En una entrevista exclusiva con Breno Altman, el exministro y asesor presidencial Celso Amorim, evitó detallar por qué Brasil vetó a Venezuela en los...
En la cumbre de líderes de países BRICS y socios en Río de Janeiro, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía,...
No se trata solo de tecnología, sino de la distribución del poder en el siglo XXI. La carrera por la inteligencia artificial ya no se decidirá únicamente en los laboratorios de Silicon Valley o los centros de cómputo de Shenzhen, sino en la capacidad de millones de usuarios para tomar estas herramientas, desarmarlas y volverlas a armar con fines propios. DeepSeek acaba de entregar las llaves. El mundo, por ahora, puede descargarlas.
Chernobyl no fue una tragedia del azar. Fue el resultado de un sistema que puso la apariencia por encima de la seguridad. Eligió el secreto sobre la responsabilidad. Prefirió la jerarquía a la ciencia. El accidente que nunca debió ocurrir ocurrió porque las condiciones para que ocurriera estaban puestas. La humanidad pagó ese precio con fuego y con radiación. Y lo sigue pagando.
Finalmente, Teherán responde porque sabe que el petróleo sigue siendo lenguaje de poder. La amenaza de explosión, la réplica iraní y el cálculo de barriles atrapados forman parte de una batalla mayor por credibilidad estratégica. Si el sistema resiste, Irán venderá resiliencia. Si falla, Washington exhibirá eficacia. Entre ambos relatos queda una región expuesta a un error técnico, militar o político de consecuencias globales. La pregunta decisiva no es si una tubería puede romperse. La cuestión central es quién pagará el precio de convertir la energía en arma durante los próximos días de tensión regional.
Venezuela y la India consolidan alianzas con una perspectiva de largo plazo que trasciende los ciclos políticos de cada gobierno. La reunión entre la ministra Cabello y el embajador Babu dejó sobre la mesa una arquitectura de cooperación turística con componentes técnicos, financieros y de capacitación. En el sector turístico, los resultados se miden en décadas. Plantar esa semilla con rigor institucional es el primer paso que ningún destino puede saltarse si aspira a competir en los mercados globales del siglo XXI. Venezuela tiene el recurso. India tiene la demanda. Lo que queda es sostener el proceso con la misma energía que se invierte en la foto protocolar.
La comunidad internacional tiene ante sí una herramienta con potencial para transformar la lucha contra uno de los problemas ambientales más persistentes de la era moderna. La ciencia rusa aporta, en este caso, una pieza clave al rompecabezas global de la sostenibilidad marina.