López Obrador esperará por el TSJ y Lula y Petro no toman posición frente a Venezuela

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha decidido esperar a lo que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela tenga que decir sobre la controversia electoral que sigue azotando al país sudamericano. Mientras tanto, sus homólogos en Brasil y Colombia, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro, respectivamente, han optado por mantener un silencio estratégico, sin tomar una posición clara frente a Venezuela. Para muchos involucrados en la escena, esta estrategia de los dos suramericanos parece ser una táctica para mantener abiertas las puertas de la diplomacia.

Naiara Galarraga Gortázar y Santiago Torrado, corresponsales de EL PAÍS en Brasil y Colombia, han seguido de cerca los últimos desarrollos en la región. En su más reciente artículo titulado «Brasil y Colombia insisten en la mediación en Venezuela, pero optan por la discreción», publicado en el portal web del diario español, destacan cómo los presidentes de Brasil y Colombia han mantenido conversaciones discretas sobre los próximos pasos en la mediación con Venezuela, tras las elecciones presidenciales del 28 de julio. Ambos mandatarios parecen estar calibrando cuidadosamente sus movimientos, sin expresar públicamente una posición frente a Venezuela, esperando que el chavismo muestre las actas que buena parte de la comunidad internacional exige.

No hay posición clara frente a Venezuela

El contacto entre Lula y Petro, llevado a cabo en medio de un hermetismo que contrasta con los primeros pasos de estas gestiones diplomáticas, marca una diferencia notable en la estrategia. Durante las etapas iniciales, México, Brasil y Colombia habían difundido comunicados conjuntos exigiendo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, una verificación imparcial de los resultados electorales. Sin embargo, ahora, tanto Lula como Petro han decidido mantener una postura más reservada, una decisión que subraya la complejidad de adoptar una posición cara frente a Venezuela en este momento crucial.

Lula, por su parte, con su reciente silencio, indica una posible reevaluación de su estrategia, quizás influenciada por la compleja realidad política interna de Brasil y la necesidad de mantener relaciones estables con sus vecinos. Ilustración MidJourney

Este cambio de tono no es casualidad. La estrategia parece responder a una dinámica interna y externa en la que ambos líderes sudamericanos buscan equilibrar la presión internacional con la necesidad de no alienar a Caracas. En este sentido, la posición frente a Venezuela se convierte en un juego delicado de equilibrios políticos, donde cualquier movimiento en falso podría tener repercusiones significativas tanto en la región como en las relaciones bilaterales.

Diplomacia de izquierdas

El silencio de Lula y Petro, no obstante, no implica una inacción total. Ambos países han mantenido contactos diplomáticos intensos, no solo entre ellos sino también con Estados Unidos y la Unión Europea, buscando una solución negociada a la crisis venezolana. La decisión de López Obrador de dar un paso atrás y esperar la resolución del TSJ venezolano añade otra capa de complejidad a la situación. Aunque inicialmente se pensaba que los tres líderes seguirían una línea común de acción, la reciente postura del mexicano refleja la volatilidad del escenario político en Venezuela y cómo la «posición frente a Venezuela» está siendo revaluada constantemente.

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Este martes, Celso Amorim, principal asesor en política internacional de Lula, sugirió la posibilidad de que Venezuela celebre unas nuevas elecciones como una salida viable a la actual crisis. Sin embargo, esta propuesta, aunque bien recibida en algunos sectores, ha sido recibida con escepticismo por otros, especialmente dentro del chavismo, que se muestra renuente a aceptar cualquier resultado que no sea favorable a sus intereses. Por su parte, la oposición venezolana ha seguido presionando, presentando copias de más del 80% de las actas electorales que, según ellos, demuestran su victoria. Este escenario polarizado dificulta aún más la posibilidad de una posición frente a Venezuela que sea aceptada por todas las partes.

Los tejados de cristal

En Colombia, Petro ha adoptado una postura cautelosa desde el inicio de su mandato, buscando siempre un enfoque dialogado con Venezuela. Sin embargo, los recientes eventos han llevado al presidente colombiano a mantenerse en un segundo plano, limitándose a comentarios genéricos sobre la necesidad de una solución pacífica y negociada. Este silencio contrasta con su usual franqueza, especialmente en temas de política internacional, y podría interpretarse como un intento de evitar cualquier confrontación directa con Maduro mientras se desarrollan las negociaciones en curso.

Lula, por su parte, ha mostrado desde el inicio un interés particular en Venezuela, enfatizando repetidamente la importancia de obtener «actas, actas, actas» como única forma de garantizar la transparencia del proceso electoral. No obstante, su reciente silencio indica una posible reevaluación de su estrategia, quizás influenciada por la compleja realidad política interna de Brasil y la necesidad de mantener relaciones estables con sus vecinos. La posición frente a Venezuela de Lula se ha convertido en un reflejo de su habilidad política para navegar en aguas turbulentas, donde cualquier declaración o acción puede desencadenar consecuencias imprevistas.

Mientras López Obrador espera pacientemente la decisión del TSJ, Lula y Petro continúan maniobrando con cautela, evitando tomar una posición firme frente a Venezuela. Ilustración MidJourney.

Obrador esperará al TSJ

Mientras tanto, el chavismo sigue atrincherado, sin ofrecer las actas que podrían validar su proclamación de victoria. Esta negativa ha generado una creciente frustración en la comunidad internacional, pero también ha puesto en evidencia la falta de consenso entre los líderes regionales sobre cómo proceder. La decisión de López Obrador de esperar la resolución del TSJ venezolano añade incertidumbre a un panorama ya de por sí complejo, y sugiere que México podría estar buscando una salida que le permita evitar un enfrentamiento directo con Caracas.

A medida que pasan los días, la presión sobre los tres líderes latinoamericanos para definir una posición frente a Venezuela se intensifica. Sin embargo, las señales hasta ahora indican que tanto Lula como Petro continuarán su enfoque discreto, buscando mediar en la crisis sin comprometer sus relaciones bilaterales con Venezuela. Por otro lado, la espera de López Obrador por el fallo del TSJ podría retrasar cualquier acción conjunta y darle al chavismo más tiempo para consolidar su posición.

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Así son las negociaciones: lentas y cautelosas

El panorama en Venezuela sigue siendo incierto, con un país dividido y una comunidad internacional que observa de cerca los movimientos de sus vecinos más poderosos. La posición frente a Venezuela que adopten Lula, Petro y López Obrador en las próximas semanas será crucial para determinar el curso de los eventos en la región. Por ahora, la discreción y la espera parecen ser las tácticas preferidas, pero la situación podría cambiar rápidamente, dependiendo de las decisiones que tomen estos líderes en los próximos días.

Mientras López Obrador espera pacientemente la decisión del TSJ, Lula y Petro continúan maniobrando con cautela, evitando tomar una posición firme frente a Venezuela. Este enfoque, aunque criticado por algunos sectores, refleja la complejidad del escenario actual y la necesidad de una diplomacia cuidadosa en un momento tan delicado. El futuro de Venezuela sigue siendo incierto, y la «posición frente a Venezuela» de estos líderes será determinante en los esfuerzos por encontrar una solución pacífica y negociada a la crisis que afecta al país.

 

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Redacción Estoy Al Día
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