NAFTA, Mercosur y Alianza Pacífico: ¿Motores de la desigualdad?

¿Existe un combustible institucional que enciende los motores de la desigualdad? Algunos piensan que sí, otros lo descartan. Los acuerdos de libre comercio en América del Norte y América Latina—específicamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Alianza del Pacífico— han sido fundamentales para dinamizar la economía regional. Pero a medida que se celebran logros como el incremento en el flujo comercial y la atracción de inversión extranjera, surge una pregunta inquietante: ¿han sido estos acuerdos impulsores de desigualdad?

De acuerdo con datos del Banco Mundial, desde la implementación del NAFTA en 1994, el comercio entre Estados Unidos, Canadá y México se ha triplicado, alcanzando más de un billón de dólares en 2019. Sin embargo, el índice de Gini, que mide la desigualdad, ha aumentado en México de 48.2 en 1992 a 48.9 en 2018, sugiriendo que el crecimiento económico no se ha distribuido de manera equitativa.

Motores de la desigualdad
El NAFTA, fracasó y fue reemplazado por el T-MEC en 2020, buscando mejores beneficios. Ilustración MidJourney

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Motores de la desigualdad

Por su parte, el Mercosur, fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha permitido a estos países un aumento en el comercio intrarregional del 291% entre 1991 y 2006, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). No obstante, en un estudio de la CEPAL, se señala que la desigualdad en países como Brasil y Argentina ha persistido, siendo aún más acentuada en regiones más pobres. Estos hechos colocan a los acuerdos en la perspectiva de ser motores de la desigualdad.

Similarmente, la Alianza del Pacífico, compuesta por Chile, Colombia, México y Perú, ha experimentado un crecimiento en el comercio intrarregional del 52% desde su creación en 2011 hasta 2019, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). A pesar de estos números, el coeficiente de Gini en Colombia se mantuvo en niveles altos, oscilando alrededor de 50 en los últimos años.

Pocos son los ganadores

Para los críticos, estos acuerdos han favorecido a las grandes corporaciones y a los grupos económicamente más fuertes, en detrimento de los pequeños productores y trabajadores. «El libre comercio ha exacerbado la desigualdad al potenciar sectores económicos muy específicos que no necesariamente generan empleo de calidad», señala Dr. Patricia Sosa, experta en economía internacional. «Se han desmantelado aranceles, sin considerar el impacto social que esto podría tener.»

A nivel gubernamental, la retórica ha sido generalmente positiva acerca de estos acuerdos. Sin embargo, el reconocimiento de sus limitaciones ha dado lugar a revisiones. El NAFTA, por ejemplo, fue reemplazado por el T-MEC en 2020, buscando una mejor distribución de los beneficios comerciales. Los motores de la desigualdad, con el desgaste, peores resultados socioeconómicos ofrecen.

Motores de la desigualdad
las grandes corporaciones y a los grupos económicamente fuertes siempre ganan. Ilustración MidJourney

Políticas complementarias

No obstante, organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sugieren que no solo se trata de revisar los acuerdos, sino de implementar políticas complementarias que aborden la desigualdad de forma directa. «Los acuerdos comerciales por sí solos no pueden resolver problemas estructurales de desigualdad», indica David Peterson, analista político y historiador.

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Aunque el NAFTA, el Mercosur y la Alianza del Pacífico han tenido un impacto significativo en el crecimiento económico de la región, los datos estadísticos y las opiniones de expertos sugieren que también han contribuido a mantener encendidos los motores de la desigualdad económica. La clave para un desarrollo más equitativo podría no estar en el desmantelamiento de estos acuerdos, sino en su revisión y en la implementación de políticas públicas que vayan más allá del simple fomento del comercio, para abordar las desigualdades sociales de raíz.

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Redacción Estoy Al Día
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