Xinhua: Superávit del gobierno de Milei cabalga sobre el lomo de los impagos por electricidad

En un panorama donde la economía argentina muestra un superávit fiscal y financiero, las cifras resplandecen con una ironía subyacente: los «impagos por electricidad» son una pieza central en este escenario. Periodistas de la agencia china Xinhua, al entrevistar en Buenos Aires al economista Martín Epstein, desvelaron que detrás del superávit anunciado por la administración del presidente Javier Milei se esconde una significativa deuda con el sector energético. Esta deuda, que según Epstein supera los 2.000 millones de dólares, no sólo refleja tensiones en la cadena de pagos del mercado eléctrico mayorista argentino, sino también entre las productoras de gas, con las generadoras de electricidad acumulando compromisos por más de 1.200 millones de dólares.

La fuente de esta información, el economista Martín Epstein, trabaja para el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y fue entrevistado por Xinhua, una agencia que sigue de cerca el experimento político del autoproclamado libertario anarcocapitalista Milei. El material original fue publicado bajo el título: «Deuda con sector energético, uno de los factores que explica superávit argentino, afirma economista» en el portal spanish.news.cn.

Superávit por impago por electricidad

Los datos proporcionados por Epstein en la entrevista señalan que esta deuda es en gran parte por subsidios congelados y no pagados a las empresas generadoras, lo que implica que dichos fondos, aunque presupuestados, nunca abandonan las cuentas del Estado. Cammesa, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico controlada mayoritariamente por el Estado, figura como la entidad que más sufre por estos atrasos en los pagos, especialmente durante los meses de diciembre, enero y febrero, coincidiendo estos dos últimos con el período en que se anunció el superávit fiscal.

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Epstein argumenta que esta deuda con el sector eléctrico es clave en el ajuste que implementa el mandatario, permitiéndole presentar esa imagen de excedente fiscal y financiero. “Si se hubieran pagado estos montos adeudados, el escenario sería otro”. Ilustración MidJourney

El economista, siempre girando en torno a los «impagos por electricidad», detalla cómo el gobierno de Milei, cumpliendo con el programa que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI), anunció un superávit financiero del 0.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre. Epstein argumenta que esta deuda con el sector eléctrico es clave en el ajuste que implementa el mandatario, permitiéndole presentar esa imagen de excedente fiscal y financiero. “Si se hubieran pagado estos montos adeudados, el escenario sería otro”.

Bonos en lugar de efectivo

Además de los «impagos por electricidad», introduce otra variable al dilema económico: la propuesta del Gobierno a las compañías eléctricas de aceptar bonos en lugar de efectivo. Luis Caputo, ministro en la administración de Milei, intentó convencer al sector eléctrico de que aceptara bonos por un monto estimado en 600 mil millones de pesos en vez de pagos en efectivo. Esta oferta fue rechazada por el sector, lo que añade una capa de incertidumbre sobre cómo se resolverá esta situación.

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La administración de Milei enfrenta críticas no solo por los «impagos por electricidad», sino también por una serie de partidas presupuestarias no ejecutadas que influyen en el superávit. Entre estas partidas se encuentran las jubilaciones y las transferencias a las provincias. Según datos de CEPA, en marzo se estimó una caída del 31 por ciento en las jubilaciones y un retroceso del 76 por ciento en las transferencias a las provincias.

Manejo de deudas y pagos

La situación, compleja y multifacética, plantea serios desafíos tanto para el gobierno de Milei como para los sectores afectados. La estrategia de manejo de deudas y pagos no sólo tiene un impacto directo en el sector energético, sino que también reconfigura la estructura financiera del país, generando debates sobre la sostenibilidad y la ética de tales maniobras financieras. Mientras el Gobierno asegura que las deudas se cancelarán a mediados del año, la realidad de los «impagos por electricidad» y otros compromisos no ejecutados sigue siendo un tema de preocupación y análisis continuo.

Mientras tanto, la comunidad empresarial y los expertos en economía observan con cautela el manejo del superávit y los «impagos por electricidad». Epstein, destacando la gravedad de la situación, insiste en que estos atrasos no son meramente administrativos, sino una estrategia deliberada para mantener artificialmente la imagen de una economía robusta. «Es un juego peligroso», afirma, «porque si bien a corto plazo muestra un balance favorable, a largo plazo podría socavar la confianza de los inversores y complicar aún más la estabilidad económica del país».

Transparencia fiscal y la responsabilidad

Este enfoque ha suscitado un debate amplio sobre la transparencia fiscal y la responsabilidad gubernamental. Este hecho profundiza en cómo los «impagos por electricidad» son un reflejo de una política económica más amplia que podría estar sacrificando el desarrollo sostenible por logros económicos a corto plazo. Los analistas advierten que esta práctica puede llevar a una crisis de confianza no solo dentro del país, sino también entre sus socios comerciales internacionales, especialmente en un contexto global donde la estabilidad económica es más frágil que nunca.

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Además de los «impagos por electricidad», introduce otra variable al dilema económico: la propuesta del Gobierno a las compañías eléctricas de aceptar bonos en lugar de efectivo. Luis Caputo, ministro en la administración de Milei, intentó convencer al sector eléctrico de que aceptara bonos por un monto estimado en 600 mil millones de pesos en vez de pagos en efectivo. Ilustración MidJourney

La reacción internacional no se ha hecho esperar. Desde diversas esferas se critica la postura del gobierno de Milei, argumentando que aunque los números presentados pueden parecer prometedores, las bases sobre las cuales se construyen son inherentemente inestables. Los «impagos por electricidad», a este respecto, se han convertido en un símbolo de una política económica que, aunque exitosa en términos de cifras macroeconómicas, es cuestionada en términos de su sustentabilidad y ética.

La discusión se traslada a las repercusiones sociales de estos impagos. Las empresas generadoras de energía y las productoras de gas no son las únicas afectadas por esta política. Los consumidores finales también podrían enfrentarse a incrementos en las tarifas eléctricas si el gobierno decide liberar los precios como parte de su estrategia para resolver los subsidios no pagados. Además, la disminución en las transferencias a las provincias y en las jubilaciones ya está empezando a sentirse en los sectores más vulnerables de la sociedad, lo que podría agudizar las tensiones sociales en un país ya marcado por profundas desigualdades económicas.

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Un éxito que no sería tal

Como concluye Epstein, «el superávit de Milei, a primera vista, podría parecer un éxito, pero está montado sobre una estructura muy frágil». La estrategia de gestionar la economía mediante «impagos por electricidad» y otras deudas no canceladas plantea serios interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de estas políticas. A medida que el debate continúa, tanto en foros nacionales como internacionales, la administración de Milei deberá enfrentar no solo las críticas económicas, sino también las éticas y sociales, que estos métodos de gestión fiscal suscitan.

Con estas tensiones aún sin resolver y con promesas de pago que aún están por cumplirse, el futuro económico de Argentina se mantiene en una cuerda floja, balanceándose entre la promesa de estabilidad financiera y el riesgo de una crisis económica y social que podría desencadenar consecuencias de largo alcance. La situación sigue desarrollándose, y el mundo observa atentamente cómo este experimento político y económico de Milei evoluciona en los próximos meses.

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Redacción Estoy Al Día
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