Una venganza militar contra Hamás agobiaría en el corto plazo al propio Israel

Mientras Israel continúa su respuesta al ataque de Hamás, el gobierno israelí haría bien en recordar las últimas dos décadas de guerra, a menudo indecisa, llevada a cabo tanto por Estados Unidos como por Israel contra grupos insurgentes y terroristas. Usar las armas para una venganza militar no es estratégico y las guerras son razones y no emociones. Israel ha invadido Gaza dos veces, en 2009 y 2014, pero rápidamente retiró sus fuerzas terrestres una vez que los líderes israelíes calcularon que habían restablecido la disuasión. Esta estrategia –llamada por los líderes israelíes “cortar el césped”, con ataques punitivos periódicos contra Hamás– ha demostrado ser un fracaso.

Las guerras que se basan en la venganza pueden ser efectivas para castigar a un enemigo, pero también pueden crear un vacío de poder que desencadene un conflicto largo y mortal que no logra generar una estabilidad sostenible. Eso es lo que pasó en Afganistán y eso es lo que podría pasar en Gaza. La idea fue expresada por Peter Mansoor, profesor de Historia, Cátedra General Raymond E. Mason Jr. de Historia Militar, Universidad Estatal de Ohio. El catedrático comparó las reacciones del Estados Unidos del 11 de septiembre con las de Israel del 7 de octubre.

venganza militar
Si Israel opta por una venganza militar indiscriminada su derecho a la defensa quedará vacío. Ilustración MidJourney

El tema de la venganza militar

El objetivo recientemente declarado de destruir a Hamás como fuerza militar es mucho más difícil que eso. Como descubrieron cuatro administraciones presidenciales estadounidenses en Afganistán, crear estabilidad después de un conflicto es mucho más difícil que derrocar a un régimen débil en primer lugar. El único conflicto exitoso contra un grupo terrorista en las últimas dos décadas, contra el grupo Estado Islámico entre 2014 y 2017, terminó con Raqqa en Siria y Mosul en Irak reducidos a escombros y miles de hombres, mujeres y niños enviados a campos de detención.

Tambièn puedes leer: China colocó en órbita un nuevo satélite para la observación de la Tierra

Israel tiene la capacidad de arrasar Gaza y arrestar a segmentos de la población, pero eso puede no ser prudente. Hacerlo podría servir una venganza militar de sus enemigos, pero Israel probablemente recibiría una condena internacional masiva por crear un desierto en Gaza y llamarlo paz, y así renunciar a la autoridad moral que reclama tras los ataques de Hamás.

El problema del tiempo

La historia reciente nos proporciona un claro recordatorio de los peligros de una venganza militar desenfrenada. Cuando Estados Unidos respondió al ataque del 11 de septiembre de 2001, invadió Afganistán con la intención de derrocar al régimen talibán y eliminar a Al Qaeda. La invasión inicial fue exitosa, pero lo que siguió fue un conflicto prolongado y costoso que duró casi dos décadas. A pesar de la eliminación de Osama bin Laden y la caída del régimen talibán, Estados Unidos nunca logró establecer una paz duradera en Afganistán.

Israel, al igual que Estados Unidos en Afganistán, se enfrenta al desafío de lidiar con un grupo insurgente arraigado en su territorio. Hamás ha demostrado su capacidad de resistencia a lo largo de los años y su capacidad para lanzar ataques contra Israel. Si Israel opta por una venganza militar total contra Hamás, es probable que se enfrente a una resistencia feroz y prolongada, lo que podría resultar en un conflicto largo y destructivo.

Israel podría entramparse

Además, la comunidad internacional, que en su mayoría ha condenado los ataques de Hamás, podría voltear su respaldo a Israel si la respuesta israelí se percibe como desproporcionada y brutal. La destrucción masiva y el sufrimiento humano que resultaría de una campaña militar total podrían erosionar el apoyo internacional a Israel y dañar su posición en la escena internacional.

venganza militar
Aprender de la experiencia de Estados Unidos en Afganistán es crucial. Ilustración MidJourney

Otro factor a considerar es el impacto en la población civil en Gaza. Si Israel opta por una venganza militar indiscriminada, inevitablemente causará la muerte y el sufrimiento de civiles inocentes. Las imágenes de víctimas civiles, especialmente niños, podrían generar una ola de indignación en todo el mundo y aumentar la presión sobre Israel para que detenga su ofensiva.

Otras enseñanzas

Por otro lado, la experiencia de Estados Unidos en Afganistán también nos enseña que la eliminación de un grupo insurgente o terrorista no garantiza la paz y la estabilidad a largo plazo. Incluso después de la eliminación de Al Qaeda y el régimen talibán en Afganistán, el país continuó siendo un foco de conflicto y violencia durante años.

El enfoque de «cortar el césped» de Israel, que consiste en ataques periódicos contra Hamás, ha demostrado ser ineficaz para eliminar permanentemente la amenaza de Hamás. Si Israel opta por esta estrategia una vez más, es probable que siga atrapado en un ciclo interminable de violencia y represalias, sin llegar a una solución a largo plazo.

Tambi+en puedes leer: Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo: IA responsable para la Paz y la Seguridad

En lugar de buscar una venganza militar, Israel podría considerar otras opciones para abordar el problema de Hamás. Esto podría incluir esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego sostenible, el apoyo a iniciativas de desarrollo económico en Gaza para mejorar las condiciones de vida de la población y reducir el atractivo de grupos como Hamás, y trabajar con la comunidad internacional para encontrar una solución política al conflicto.

Un desastre anunciado

Una venganza militar total contra Hamás podría tener consecuencias graves y potencialmente desastrosas para Israel a corto y largo plazo. Aprender de la experiencia de Estados Unidos en Afganistán es crucial para evitar caer en un ciclo interminable de conflicto.

En lugar de buscar una venganza impulsiva, Israel debería considerar estrategias más sostenibles y diplomáticas para abordar el desafío de Hamás y buscar una paz duradera en la región.

Related articles

¿Qué sigue después de Artemis II?

La exploración del espacio profundo ya no es un lujo de superpotencias, sino una necesidad estratégica para asegurar la supervivencia de la tecnología, la biología y la cultura humana frente a crisis planetarias. La respuesta a "¿qué sigue después de Artemis II?" es, en esencia, el proyecto más ambicioso de la historia: aprender a vivir fuera del hogar. Y ese aprendizaje, alimentado por una visión renovada, apenas comienza.

Los datos son claros: no fueron los compradores de ETF

El mercado cripto lleva años construyendo su propia mitología. La corrección de 2025 no la destruyó, pero sí la sometió a prueba con datos reales. Sus personajes tuvieron que demostrar con hechos lo que habían prometido con palabras. Los números respondieron antes que cualquier declaración. Y la conclusión, por incómoda que resulte para ciertos sectores del ecosistema, es exactamente la misma que los datos confirman desde múltiples ángulos: cuando Bitcoin cayó con fuerza, las manos que resistieron no fueron las que más presumían de ser de acero.

MCM y Magallanes: Donald Trump tiene su botín y nosotros nada

Machado y Magallanes fueron correas de transmisión de esa política creyendo que después llegarían su turno. Pero en el imperio del botín no hay turnos para los socios menores. Hay solo una mesa donde el ganador se lleva todo y los aliados ingenuos se quedan con nada. Y ese es el epitafio que la historia escribirá sobre esta generación de opositores venezolanos.

Una nueva era y un nuevo liderazgo: Los generales que gobiernan Irán

Irán está en mejor posición y no aparece hoy como un país sin conducción, sino como un Estado que reajustó su centro de decisión frente a una confrontación de alta intensidad. El lenguaje religioso sigue presente, la continuidad institucional se mantiene, pero el pulso del poder se mueve cada vez más al ritmo de los generales. Y cuando una nación bajo asedio reorganiza su mando en torno a seguridad, resistencia y cálculo estratégico, lo que cambia no es solo su política interna: cambia también la manera en que el mundo debe entenderla.

Un mar soviético, destruido por una obsesión con el «oro blanco».

El mar de Aral no murió de casualidad. Murió de decisiones. De burocracia. De ideología que colocó la producción por encima de la ecología y la cuota por encima de la vida. Fue sacrificado en el altar del algodón y del cumplimiento del plan. Lo que Ellis documentó en 1990 no fue solo la agonía de un mar: fue el retrato exacto de cómo las sociedades destruyen lo irreemplazable cuando el poder decide que el costo no importa. El Aral sigue siendo, décadas después, una advertencia que el mundo todavía no ha terminado de leer. Y cada tormenta de sal que cruza el Aralkum lo recuerda.
- Publicidad -spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Redacción Estoy Al Día
Redacción Estoy Al Día
Estoy al Día es un medio digital de información y análisis dedicado a ofrecer noticias verificadas, contextualizadas y relevantes sobre los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional. Desde su fundación, el portal ha asumido como principio editorial el compromiso con la veracidad, la independencia informativa y el análisis profundo de los hechos que impactan a la sociedad. Con una línea editorial centrada en la interpretación responsable de la realidad, Estoy al Día se ha consolidado como una plataforma informativa que conecta a lectores dentro de todo el mundo, especialmente en comunidades que dependen del acceso digital para mantenerse informadas sobre política, economía, geopolítica, tecnología, cultura y tendencias globales. El medio surge de la convicción de que el periodismo debe cumplir una función social fundamental: explicar el presente para comprender el futuro. Bajo esta premisa, el portal reúne investigaciones, reportajes, análisis y cobertura de actualidad que buscan aportar claridad en medio de contextos complejos y altamente polarizados. El equipo editorial de Estoy al Día está conformado por periodistas, analistas y colaboradores especializados en diversas áreas del conocimiento, quienes trabajan bajo estándares de verificación de información y responsabilidad comunicacional. Esta metodología permite ofrecer contenidos que no solo informan, sino que también contribuyen al debate público y a la formación de criterio en los lectores. En un ecosistema mediático marcado por la velocidad de la información y la proliferación de rumores, Estoy al Día apuesta por el periodismo digital responsable, combinando cobertura informativa con análisis estratégico de los procesos políticos, económicos y sociales que configuran el mundo contemporáneo. Más que un portal de noticias, Estoy al Día es un espacio para entender la actualidad con perspectiva, contexto y profundidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí