Alemania reanimó la palabra “remigración” y los neonazis la usan para hablar de limpieza étnica

En Alemania, un país conocido por su historia tanto de acogida como de rechazo a los inmigrantes, ha resurgido un término que está generando un intenso debate: “remigración”. Esta palabra, que en su origen científico describe el retorno de personas a su país natal tras un período en el extranjero, ha sido oscurecida y politizada, transformándose en un eufemismo peligroso en manos de grupos radicales de derecha con matices neonazis. Estos grupos, aprovechándose de la ambigüedad del término, lo han usado como un sucedáneo para expresiones tan severas como “limpieza étnica”.

En un contexto donde Alemania se ha convertido en destino de inmigrantes ilegales no solo para europeos del este, sino también para africanos, sirios, y latinoamericanos, la reacción de ciertos sectores de la sociedad no ha sido muy diferente a la vista en otros lugares como Estados Unidos. Sin embargo, Berlín ha destacado en su «creatividad» para abordar este fenómeno. La palabra “remigración” ha sido elegida como la «peor expresión del año» en Alemania, un título que se otorga desde 1991 por un grupo de filólogos, y que ha encontrado eco en los medios informativos del país.

Remigración: Usos y costumbres

Originalmente, los sociólogos utilizan «remigración» para referirse a las personas que regresan a su país de origen, a menudo debido a cambios políticos o fin de conflictos. Sin embargo, este término ha sido distorsionado y ahora implica un proceso controlado por el Estado en el que individuos son forzados a salir del país. Este uso erróneo del término se ha evidenciado con mayor claridad tras el descubrimiento de una reunión secreta en Potsdam en noviembre de 2023, donde representantes del partido AfD, catalogado por la Oficina Alemana para la Protección de la Constitución como de extrema derecha, discutieron planes de «remigración».

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Expertos como Alice Blum, investigadora del extremismo en Fráncfort, advierten contra la trivialización de la palabra «remigración». Ilustración MidJourney

La AfD, que ha experimentado un auge en las encuestas, se encuentra en posición de ganar fuerza en las elecciones en algunos estados federados del este de Alemania. Su uso de la palabra «remigración» refleja una intención clara: la deportación de personas no deseadas basada en el color de piel u origen, incluyendo ciudadanos alemanes. Ruprecht Polenz, exsecretario general del partido conservador CDU y uno de los jueces que decidió sobre el término este año, espera que la selección de «remigración» como peor expresión del año haga que la gente se dé cuenta de cómo se está utilizando la palabra.

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Red de investigación Correctiv

El debate se ha intensificado desde las revelaciones de la red de investigación Correctiv sobre la reunión en Potsdam. Los extremistas de derechas, desde 2016, han intentado apropiarse ideológicamente de la palabra «remigración», originaria de la investigación sobre la migración. Según la Agencia Católica de Noticias, Constanze Spieß, portavoz del jurado, ha destacado este intento de redefinición ideológica. Esto se refleja en las cifras de la Oficina Federal de Administración, que a mediados de 2023 indicaban que cerca de 280.000 personas en Alemania, la mayoría con un permiso de estancia tolerada, debían abandonar el país. Finalmente, solo 54.330 personas fueron obligadas a salir.

Este dato revela la discrepancia entre la retórica y la realidad, y subraya la gravedad de la propuesta de los extremistas de derecha de «remigrar millones», lo cual implicaría la expulsión de personas que actualmente tienen derecho a residir permanentemente en Alemania. Expertos como Alice Blum, investigadora del extremismo en Fráncfort, advierten contra la trivialización de la palabra «remigración». Blum enfatiza que el término, aparentemente inofensivo, se utiliza para promover políticas peligrosas y que aquellos que lo usan o lo difunden acríticamente están encubriendo las exigencias violentas y amenazadoras de la nueva derecha asociadas con el término.

El fenómeno no es nuevo

La situación en Alemania refleja una tendencia preocupante en la política europea y mundial: la manipulación de la terminología científica y técnica para fines políticos extremos. Este fenómeno no es nuevo, pero la escala y la audacia con la que se está llevando a cabo en el contexto actual es alarmante. La «remigración», en su forma tergiversada, se ha convertido en una herramienta para los que buscan excluir y discriminar, alejándose de su significado original de retorno voluntario y pacífico a la patria.

El caso de Alemania y la palabra «remigración» es un claro ejemplo de cómo el lenguaje puede ser cooptado y utilizado como arma en debates políticos y sociales. La elección de esta palabra como la «peor expresión del año» no es solo un acto simbólico, sino una advertencia sobre la importancia de estar atentos a cómo se utilizan las palabras en el discurso público.

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La «remigración», tal como ha sido apropiada por los extremistas de derechas en Alemania, es un ejemplo preocupante de cómo un término académico puede ser manipulado para promover una agenda xenófoba y discriminatoria. Ilustración MidJourney

En este clima de tensión y descontento, es crucial reconocer la responsabilidad de los medios de comunicación y de los líderes políticos en la forma en que se abordan estos temas. La manipulación del lenguaje y la retórica inflamatoria pueden tener consecuencias reales y perjudiciales, especialmente en una sociedad ya polarizada. La historia ha demostrado repetidamente que las palabras importan, y en el caso de la «remigración», este es un ejemplo preocupante de cómo un término puede ser transformado y utilizado para avivar el fuego de la intolerancia y el odio.

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La peor expresión del año

La situación en Alemania también pone de relieve la importancia de la educación y el pensamiento crítico en la sociedad. Entender el verdadero significado de las palabras, su contexto y su impacto, es esencial para resistir la manipulación y el abuso del lenguaje. La elección de «remigración» como la peor expresión del año no es solo un reflejo de la situación política actual en Alemania, sino también un llamado a la acción para que la sociedad en su conjunto rechace la retórica dañina y se comprometa con un debate honesto y respetuoso.

La «remigración», tal como ha sido apropiada por los extremistas de derechas en Alemania, es un ejemplo preocupante de cómo un término académico puede ser manipulado para promover una agenda xenófoba y discriminatoria. La respuesta de la sociedad, incluyendo la de los medios de comunicación, los políticos y los ciudadanos, será crucial para determinar si este tipo de retórica se normaliza o se rechaza en favor de un enfoque más inclusivo y respetuoso hacia la inmigración y la diversidad cultural. La batalla por el significado y el uso de las palabras en el discurso público continúa, y «remigración» se ha convertido en un símbolo de esta lucha en la Alemania contemporánea.

 

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Redacción Estoy Al Día
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