En la antesala de unas negociaciones que podrían redefinir la geopolítica de Oriente Medio, el canciller iraní Abbas Araghchi pronunció una frase que resonó con fuerza: «negociaremos donde sea necesario». La declaración, realizada durante una solemne ceremonia en Teherán, resume la doctrina de un régimen que combina proyectiles y palabras. «Negociaremos donde sea necesario», insistió, desterrando cualquier atisbo de debilidad. Y con la convicción de quien repite un principio inamovible, sentenció: «negociaremos donde sea necesario». La triple afirmación no fue un accidente retórico, sino la cristalización de una estrategia de Estado.
Negociaremos donde sea necesario
El reportaje original, publicado por The New York Times y firmado por Farnaz Fassihi, corresponsal para asuntos iraníes, llevaba por título “Irán: ‘Lucharemos donde sea necesario y negociaremos donde sea necesario’”. Fassihi, con amplia trayectoria en la región, contextualizo las palabras durante el cuadragésimo día del martirio de Kamal Kharrazi y el segundo aniversario del asesinato de Hossein Amir-Abdollahian, exministros de Exteriores. El escenario unió de forma solemne el sacrificio de los caídos con la misión actual.
Araghchi detalló que todas las fuerzas del país, desde los Guardianes de la Revolución hasta los negociadores, operan bajo una misma directriz. «Negociaremos donde sea necesario», subrayó, es una orden que emana del Líder Supremo y cohesiona al Estado. El canciller explicó que la prioridad es “llevar la guerra al terreno de la diplomacia” sin ceder en los intereses fundamentales. El anuncio se produce en un momento crítico de las conversaciones indirectas con Estados Unidos en Omán, donde los avances son esquivos.
La respuesta será inmediata si la soberanía nacional resulta amenazada
La guerra a la que aludió estalló el 28 de febrero. Un ataque con misiles de precisión, atribuido a Irán, impactó contra una base de la coalición liderada por Washington en el este de Siria. La represalia estadounidense golpeó posiciones de la Guardia Revolucionaria y milicias aliadas. El breve pero intenso choque dejó decenas de muertos y empujó a la región al borde del abismo. Mediadores en Catar y Suiza trabajan a contrarreloj para consolidar un alto el fuego.
El canciller recurrió a una imagen poderosa para ilustrar la dualidad estratégica. “Los mismos diplomáticos que hoy se sientan a negociar podrían estar mañana operando lanzadores de misiles”, afirmó con seriedad. Y reiteró: «negociaremos donde sea necesario», pero advirtió que la respuesta será inmediata si la soberanía nacional resulta amenazada. Esta retórica dual es una constante en la política exterior persa, diseñada para disuadir a los adversarios mientras se mantiene abierta la puerta del diálogo.
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Araghchi afirmó que el legado de ambos inspira la estrategia
Especialistas como Sanam Vakil, directora del programa de Oriente Medio en Chatham House, advierten que la ambigüedad calculada puede erosionar la confianza. “Cada amenaza explícita reduce el espacio para una diplomacia genuina”, declaró a este medio. En Washington, los sectores más belicistas del Congreso utilizan ese lenguaje para exigir más sanciones y una postura de máxima presión. En Teherán, los radicales demandan resultados inmediatos en el alivio de las restricciones económicas. La ventana de oportunidad se estrecha peligrosamente.
La ceremonia en honor a los ministros caídos sirvió para reforzar la continuidad histórica. Amir-Abdollahian, asesinado en un atentado en Damasco en 2023, encarnó el lema «negociaremos donde sea necesario» cuando acercó posturas con Arabia Saudí. Su predecesor, Kamal Kharrazi, negoció los primeros acuerdos post-revolucionarios en los años noventa. Araghchi afirmó que el legado de ambos inspira la estrategia actual, que combina una diplomacia activa, una disuasión militar creíble y un firme orgullo nacional.
Negociaremos donde sea necesario: obedece a una estrategia comunicacional
Israel recibió las declaraciones con profundo escepticismo. Un alto funcionario de seguridad israelí, bajo condición de anonimato, manifestó que “lo único que realmente importa son las centrifugadoras, no los discursos grandilocuentes”. El gobierno de Benjamín Netanyahu mantiene su línea roja: impedir que Irán adquiera capacidad nuclear militar. Mientras tanto, las monarquías del Golfo, conscientes de su vulnerabilidad, optan por un pragmatismo cauteloso y dialogan directamente con Teherán para proteger su estabilidad.
La insistente repetición de la frase «negociaremos donde sea necesario» obedece a una estrategia comunicacional muy definida. Académicos de la Universidad de Teherán explicaron que el régimen busca grabar en la opinión pública la imagen de una fortaleza flexible, dispuesta al entendimiento sin renunciar a sus principios. En las redes sociales, cuentas afines al Cuerpo de Guardianes han convertido el lema en tendencia, amplificando el mensaje. La batalla narrativa es una extensión del campo de batalla real.
La República Islámica insiste, con determinación inamovible
El enviado especial estadounidense, Robert Malley, evitó hacer comentarios directos. Fuentes diplomáticas europeas confirmaron que la próxima ronda en Ginebra abordará tanto el programa nuclear como el espinoso apoyo iraní a milicias en Líbano, Yemen e Irak. La presión sobre la administración Biden para obtener resultados antes de las elecciones es intensa. En Irán, el presidente Ebrahim Raisi enfrenta un descontento social creciente por la crisis económica. Un acuerdo parcial es posible, pero los obstáculos son enormes.
El tiempo apremia y el calendario diplomático se acelera. La República Islámica insiste, con determinación inamovible: «negociaremos donde sea necesario». Lo hará con la paciencia de quien ha resistido décadas de sanciones y con el poder disuasorio de su arsenal balístico. En el complejo ajedrez de Oriente Medio, la ambigüedad estratégica puede ser tan decisiva como la fuerza bruta. La pregunta no es si negociarán, sino bajo qué condiciones y a qué costo para una paz mundial cada vez más frágil.



