Aleaciones de alta entropía en la basura electrónica: Mira al árbol, no al bosque

Aleaciones de alta entropía, un término que suena a futuro y complejidad científica, podrían convertirse en la clave para solucionar el problema de la acumulación de basura electrónica que inunda el planeta. Mientras las políticas medioambientales se enfocan en la reducción y reciclaje de materiales, pocos miran a este árbol que podría revolucionar la forma en que aprovechamos la “mina” oculta en los dispositivos electrónicos que desechamos. Sin embargo, la mirada de la industria aún se centra en el bosque, buscando los materiales de alto valor como el oro y el cobre, dejando atrás un mundo de potenciales aplicaciones que, con un poco de creatividad y audacia científica, podrían cambiar las reglas. del juego.

El trabajo de José Manuel Torralba, Alberto Meza y Damien Tourret, tres reconocidos catedráticos del Instituto IMDEA Materiales y la Universidad Carlos III de Madrid, publicado en la revista The Conversation España bajo el título “Una propuesta imaginativa para reciclar toda la basura electrónica del mundo”, cuestiona esta visión limitada. Torralba, catedrático de Ciencia e Ingeniería de Materiales, Meza, investigador postdoctoral, y Tourret, investigador en IMDEA, sugieren un enfoque más amplio y rentable para aprovechar las grandes cantidades de metales presentes en residuos como teléfonos móviles, ordenadores y baterías. Según los datos que presentan, solo en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos, y apenas el 17,4% de estos se recicla. A este ritmo, para 2030 esa cifra se incrementará a 77,4 millones de toneladas.

Aleaciones de alta entropía

La propuesta es clara: en lugar de centrarse en recuperar solo unos pocos metales de alto valor, como se hace habitualmente, es posible reciclar todo el contenido metálico de los dispositivos y crear con ello nuevas aleaciones de alta entropía. Este concepto es una novedad en el campo de la ingeniería de materiales. Se refiere a combinaciones de cinco o más elementos metálicos mezclados en proporciones aproximadamente iguales, formando estructuras mucho más estables y con características físicas sorprendentes. Su nombre proviene de la entropía, una medida del desorden en un sistema, que en este caso da lugar a una mezcla homogénea y robusta capaz de soportar condiciones extremas. Pero el verdadero potencial de estas aleaciones radica en que su producción a partir de basura electrónica permitiría aprovechar todos los metales presentes, incluyendo los más despreciados y difíciles de recuperar, como el manganeso, el cobalto o el titanio.

El desafío, por tanto, es cambiar el paradigma de “reciclaje selectivo” a un “reciclaje total” que permite crear aleaciones de alta entropía a partir de la mezcla heterogénea de metales presentes en los desechos. Ilustración MidJourney

El problema, según los autores, es que las industrias que trabajan con reciclaje electrónico tienen una perspectiva muy limitada. La tendencia actual se basa en separar el cobre y el oro de los dispositivos, un proceso que, si bien es rentable, deja atrás más del 80% del material metálico. Esto se debe a que el reciclaje selectivo de metales implica procesos costosos y complicados, como la lixiviación y la separación magnética, que resultan poco prácticos para metales menos valiosos. Sin embargo, Torralba y sus colegas plantean una solución audaz: ¿qué pasaría si todos esos elementos se combinaran de una vez en una aleación de alta entropía? La idea no es extraerlos individualmente, sino fundirlos y aprovecharlos en su totalidad. Aunque a simple vista el producto resultante parece una aleación sin uso práctico, el equipo de IMDEA ha demostrado que este tipo de materiales pueden superar a las superaleaciones tradicionales en resistencia a altas temperaturas, propiedades magnéticas y capacidad de almacenamiento energético.

Finalidad de la basura electrónica

La clave, según explican, está en repensar la finalidad de la basura electrónica. Los teléfonos móviles, por ejemplo, tienen un alto contenido de cobre (hasta un 65% en algunos casos), seguido de hierro y aluminio. Pero también contienen níquel, litio, silicio y tierras raras, metales difíciles de separar y cuyo valor comercial es a menudo subestimado. En los circuitos impresos, el cobre domina con más del 70%, pero las trazas de otros elementos son igualmente valiosas si se agrupan en un solo material compuesto. El desafío, por tanto, es cambiar el paradigma de “reciclaje selectivo” a un “reciclaje total” que permite crear aleaciones de alta entropía a partir de la mezcla heterogénea de metales presentes en los desechos.

Tambièn puedes leer: Kamala Harris impulsa caminos claros y legales para quien quiera emigrar legalmente a EE.UU.

Para muchos, esta propuesta puede sonar como una utopía, pero los investigadores argumentan que ya han logrado producir mejoras experimentales con propiedades extraordinarias. En un estudio publicado en la revista Intermetallics, el equipo de IMDEA demostró que es posible crear aleaciones de alta entropía con la misma resistencia que las superaleaciones basadas en níquel utilizadas en las turbinas de los motores de avión. Además, estas aleaciones se fabrican usando combinaciones de metales como los que se encuentran en la basura electrónica, logrando una eficiencia sorprendente en la retención de calor y resistencia al desgaste. Este descubrimiento podría abrir la puerta a una nueva generación de materiales más sostenibles y menos dependientes de los metales críticos que hoy son monopolizados por un puñado de países.

La viabilidad está comprobada

Sin embargo, como todo avance científico, la idea se enfrenta a un gran obstáculo: el mercado. ¿Cómo convencer a la industria de que adopte estas nuevas aleaciones? Actualmente, las empresas prefieren trabajar con metales cuyos suministros están asegurados y cuyos costos son predecibles. Incorporar aleaciones de alta entropía provenientes de la basura electrónica implicaría establecer una nueva cadena de suministro, un desafío que pocos están dispuestos a asumir. Pero Torralba, Meza y Tourret creen que la transición es posible si se demuestra que estas mejoras pueden ser producidas de manera constante y económica.

Lo cierto es que, aunque el concepto de aleaciones de alta entropía apenas comienza a despegar, ya se perfila como una alternativa viable para resolver dos problemas a la vez: la acumulación de residuos y la escasez de materiales estratégicos. Ilustración MidJourney.

El reciclaje de la basura electrónica, explican, podría verse como un recurso renovable, una especie de “mina urbana” que siempre está disponible y cuya explotación puede ser más sencilla que la minería tradicional. El potencial de las aleaciones de alta entropía podría ser la carta ganadora para atraer a fabricantes de alta tecnología, interesados ​​en nuevos materiales que combinen resistencia y bajo impacto ambiental. Por ejemplo, estas aleaciones podrían usarse en la fabricación de componentes para baterías de vehículos eléctricos, reduciendo la dependencia de metales estratégicos como el cobalto y el níquel. La idea es cerrar el círculo: usar la basura electrónica para fabricar nuevas generaciones de dispositivos, en lugar de seguir extrayendo materiales de fuentes limitadas y costosas.

Tambièn puedes leer: Una “acusación constitucional” podría dejar sin trabajo a Gabriel Boric: Conoce por qué

Lo cierto es que, aunque el concepto de aleaciones de alta entropía apenas comienza a despegar, ya se perfila como una alternativa viable para resolver dos problemas a la vez: la acumulación de residuos y la escasez de materiales estratégicos. La cuadratura del círculo, como lo llaman Torralba y sus colegas, no solo reduciría la presión sobre el medio ambiente, sino que también proporcionaría a la industria una fuente estable y renovable de metales esenciales. Quizás, la próxima vez que mires un viejo teléfono móvil o una computadora obsoleta, pienses en todo el potencial que esconde y en cómo esa aleación que un día fue despreciada podría ser la base de los materiales del futuro. Solo falta que la industria deje de ver el bosque y empiece a mirar el árbol que tiene frente a sí.

 

Related articles

Trump indulta a un ex-congresista republicano condenado por uso de información privilegiada

El perdón presidencial no borra el historial criminal de Buyer, aunque puede interpretarse como una declaración oficial de que el gobierno considera injusta su condena. La decisión puede leerse como un acto de misericordia o de justicia, según la perspectiva del observador. Lo que resulta innegable es que el ex-congresista republicano condenado sale de este episodio con el respaldo explícito del presidente de los Estados Unidos, cerrando así un ciclo que comenzó con operaciones bursátiles ilegales en Nueva York y culmina con un documento firmado en la Casa Blanca que lo declara, para efectos prácticos, libre de toda culpa política.

El diputado Reynaldo Sifuentes fijó posición este viernes respecto al reciente regreso al país de diversos actores políticos de la oposición.

A la espera de que la justicia o la propia Asamblea Nacional (cuyo control está repartido entre oficialismo y oposición disidente) tomen cartas en el asunto, el reportaje deja una certeza: la ayuda humanitaria de 2019 se convirtió en un espejismo para millones de venezolanos. La frase que repite Sifuentes no es un eslogan vacío. Resume una exigencia de transparencia que, de no resolverse, seguirá pesando sobre cualquier intento de reconstrucción democrática. Porque una deuda gigante con el país no prescribe con el paso del tiempo ni con la mudanza de residencia. Se extingue solo con hechos, auditorías y, llegado el caso, con responsabilidades penales.

Actualizaciones sobre la guerra de Irán: final del bloqueo

Lo que sí queda claro es que el mundo se encuentra en un momento de inflexión. Dos potencias con un historial de desconfianza profunda y décadas de confrontación se acercan, con pasos inestables, a un umbral que podría redefinir el equilibrio en Oriente Medio. Trump ha apostado por el anuncio anticipado como herramienta de presión. Irán ha respondido con escepticismo calculado. Y el estrecho de Ormuz, esa franja de agua de apenas 33 kilómetros de ancho, sigue siendo el termómetro más preciso de una crisis que el mundo no puede permitirse que escale.

Magallanes se declara antiestadounidense y enemigo de Trump

La estrategia imperial no distingue entre chavistas y opositores; los intereses imperiales dictan la estrategia. Por eso no habrá elecciones en Venezuela hasta que logren garantizar un gobierno afín, con instituciones sometidas al designio imperial, como era antes de la revolución. Nada de elecciones ya. Eso tomará al menos dos años. Tampoco habrá fin de las sanciones; se quedarán por muchos años, así gane un opositor proyanqui, para amenazar a los que aspiren soberanía, y más aún si el triunfador pretende ser soberano.

Los Estados de la región se dieron cuenta de que estarían expuestos a graves daños si siguen albergando bases estadounidenses

El debate sobre la permanencia militar estadounidense en Oriente Medio no es nuevo. Surgió con la invasión de Irak en 2003, resurgió con cada ciclo de violencia sectaria y volvió al primer plano con el ascenso de las milicias respaldadas por Teherán. Lo que cambió esta vez es la escala. Por primera vez desde la Guerra del Golfo, instalaciones en varios países sufrieron ataques atribuidos a un estado soberano. Eso transformó el cálculo de riesgo para cualquier gobierno que mantenga acuerdos de presencia militar con Washington en la región.
- Publicidad -spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Redacción Estoy Al Día
Redacción Estoy Al Día
Estoy al Día es un medio digital de información y análisis dedicado a ofrecer noticias verificadas, contextualizadas y relevantes sobre los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional. Desde su fundación, el portal ha asumido como principio editorial el compromiso con la veracidad, la independencia informativa y el análisis profundo de los hechos que impactan a la sociedad. Con una línea editorial centrada en la interpretación responsable de la realidad, Estoy al Día se ha consolidado como una plataforma informativa que conecta a lectores dentro de todo el mundo, especialmente en comunidades que dependen del acceso digital para mantenerse informadas sobre política, economía, geopolítica, tecnología, cultura y tendencias globales. El medio surge de la convicción de que el periodismo debe cumplir una función social fundamental: explicar el presente para comprender el futuro. Bajo esta premisa, el portal reúne investigaciones, reportajes, análisis y cobertura de actualidad que buscan aportar claridad en medio de contextos complejos y altamente polarizados. El equipo editorial de Estoy al Día está conformado por periodistas, analistas y colaboradores especializados en diversas áreas del conocimiento, quienes trabajan bajo estándares de verificación de información y responsabilidad comunicacional. Esta metodología permite ofrecer contenidos que no solo informan, sino que también contribuyen al debate público y a la formación de criterio en los lectores. En un ecosistema mediático marcado por la velocidad de la información y la proliferación de rumores, Estoy al Día apuesta por el periodismo digital responsable, combinando cobertura informativa con análisis estratégico de los procesos políticos, económicos y sociales que configuran el mundo contemporáneo. Más que un portal de noticias, Estoy al Día es un espacio para entender la actualidad con perspectiva, contexto y profundidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí