EE.UU. desea erigir un muro para que las criptomonedas no financien al terrorismo mundial

«No financien al terrorismo», estas son las palabras con las que Sean Casten, representante del sexto distrito de Illinois y miembro destacado del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, ha decidido dar un golpe sobre la mesa. Preocupado por la creciente amenaza que representan las criptomonedas en la financiación del terrorismo mundial, Casten aboga por una regulación más estricta y un mayor escrutinio de las transacciones digitales.

En el ecosistema actual de criptomonedas, la posibilidad de mover grandes sumas de dinero de forma anónima y al instante a cualquier parte del mundo ha encendido las alarmas entre los expertos en seguridad nacional. El año pasado, el uso ilícito de criptomonedas alcanzó la astronómica cifra de más de 20 mil millones de dólares, según datos de organismos especializados. Además, los piratas informáticos norcoreanos llevaron a cabo ataques dirigidos a criptomonedas, financiando así su programa de misiles y robando más de 1.700 millones de dólares en 2022. Asimismo, Rusia ha encontrado en las criptomonedas una vía para evadir las sanciones económicas impuestas por su invasión a Ucrania.

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El año pasado, el uso ilícito de criptomonedas alcanzó la astronómica cifra de más de 20 mil millones de dólares. Ilustración MidJourney

No financien al terrorismo

La situación se torna aún más crítica cuando se observa el reciente ataque a Israel por parte de Hamás. Informes del Wall Street Journal revelan que tanto Hamás como la Jihad Islámica Palestina recibieron más de 130 millones de dólares a través de redes de criptomonedas entre agosto de 2021 y junio de 2023. Estos datos sugieren que la financiación anual conocida a través de criptomonedas es casi equiparable a los 100 millones de dólares por año estimados por el Departamento de Estado durante la administración de Pompeo. Es innegable: la financiación mediante criptomonedas jugó un papel crucial en la ejecución de estos ataques terroristas.

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Ante este panorama, el Congreso de Estados Unidos se encuentra en una posición crucial para actuar y prevenir el futuro terrorismo criptofinanciado. La senadora Elizabeth Warren (D-Mass.) ya ha dado un paso adelante con la presentación de la Ley bipartidista contra el lavado de dinero de activos digitales, que busca mitigar los riesgos financieros ilícitos asociados a las criptomonedas. En las próximas semanas, Casten planea presentar legislación complementaria en la Cámara y hace un llamado urgente a sus colegas, tanto demócratas como republicanos, para aprobar estas medidas y cortar de raíz esta vía ilegal para que las criptomonedas no financien al terrorismo.

Las cosas no pintan bien

Sin embargo, no todo es tan sencillo. Recientes medidas a nivel de comité amenazan con facilitar aún más las actividades ilícitas utilizando criptomonedas. La legislación sobre monedas estables, aprobada por el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, no incluyó una enmienda crucial para la supervisión contra el lavado de dinero. Además, se aprobaron legislaciones que limitarían la capacidad de los reguladores federales para detectar actividades delictivas, poniendo en riesgo la seguridad nacional.

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Informes del Wall Street Journal revelan que tanto Hamás como la Jihad Islámica Palestina recibieron más de 130 millones de dólares a través de redes de criptomonedas. Ilustración MidJourney

Frente a esto, la industria de la criptografía también tiene un papel fundamental que desempeñar. Tras invertir más de 45 millones de dólares en esfuerzos de cabildeo desde 2020, es hora de que estas empresas prioricen la seguridad y respalden legislaciones que realmente protejan al público y eviten que sus recursos no financien al terrorismo con el uso de criptomonedas.

Supervisión masiva para las criptomonedas

El ataque a Israel por Hamás ha dejado en claro que la necesidad de supervisión en el mundo de las criptomonedas es más urgente que nunca. Tanto el Congreso como la industria criptográfica tienen la obligación de asegurar que las criptomonedas cumplan con los mismos estándares de transparencia y seguridad que el sistema financiero tradicional. De lo contrario, se estaría dejando un camino libre para que los terroristas financien sus actividades, poniendo en riesgo la seguridad mundial. Es imperativo actuar ahora y asegurar un futuro en el que las criptomonedas no sean una herramienta al servicio del terrorismo.

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Para asegurar un futuro en el que las criptomonedas no financien al terrorismo, es imperativo que todos los actores involucrados, desde legisladores hasta empresas y usuarios, trabajen juntos en la creación y aplicación de regulaciones más estrictas. La tecnología blockchain, base de las criptomonedas, tiene el potencial de revolucionar numerosos sectores de nuestra sociedad, pero también presenta desafíos significativos en cuanto a seguridad y transparencia.

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Redacción Estoy Al Día
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