Es mejor morir de la risa que ser herido en la oreja: Ataque a Kamala Harris

En un mundo donde la política a menudo se caracteriza por la seriedad y la austeridad, la risa de Kamala Harris se ha convertido en un tema de debate. El ataque a su risa por parte del ex presidente Donald Trump ha generado una controversia que trasciende la mera burla y toca aspectos profundos de la percepción de autoridad y competencia en la política. Kamala Harris, la primera mujer afroamericana y del sur de Asia en ocupar la vicepresidencia de los Estados Unidos, ha sido objeto de críticas y ridiculización por su risa, pero esta estrategia puede no haber tenido el efecto deseado.

María C. Scott, profesora asociada de Literatura y pensamiento francés en la Universidad de Exeter, escribió un artículo en The Conversation titulado «Por qué la táctica de Trump para hacer ridícula la risa de Kamala Harris no funcionará, según Baudelaire». En su análisis, Scott examina cómo la risa de Harris ha sido utilizada como un arma política y por qué esta táctica podría fracasar. Según Scott, cuando Harris comenzó a ser promovida como una posible sucesora del presidente Joe Biden, Trump y su equipo rápidamente la etiquetaron como «Kamala Harris la que ríe». Esta etiqueta se popularizó en las redes sociales y fue reforzada en una mitin en Michigan, donde Trump declaró: «La llamo Kamala la que ríe. ¿La han visto reír alguna vez? Está loca. Ya saben, se puede saber mucho por la risa. No, está loca.

Kamala Harris y la autoridad

La risa de Kamala Harris fue presentada por Trump como una señal de falta de autoridad y competencia. Esta estrategia se basa en una antigua creencia que asocia la seriedad con la sabiduría y la autoridad. Charles Baudelaire, en su ensayo de 1855 «La esencia de la risa», parafraseando al teólogo Jacques-Bénigne Bossuet, escribió: «El sabio nunca ríe, pero tiembla». Según Baudelaire, la risa puede ser vista como una contradicción de la sabiduría y la autoridad. Esta percepción ha perdurado a lo largo de los años, influenciando la manera en que la risa es vista en contextos de poder.

La risa de Kamala Harris fue presentada por Trump como una señal de falta de autoridad y competencia. Esta estrategia se basa en una antigua creencia que asocia la seriedad con la sabiduría y la autoridad. Ilustración MidJourney

Sin embargo, el intento de Trump de socavar a Kamala Harris a través de su risa puede haber sido un error táctico. Scott señala que hay dos tipos de risa: la «ordinaria» y la «grotesca». La risa ordinaria, como la definió el filósofo inglés Thomas Hobbes, es la risa de superioridad, la que se produce cuando alguien se siente superior a otra persona. Henri Bergson, en su libro «Le Rire» (La risa), también exploró esta idea, sugiriendo que la risa puede ser una herramienta de socialización para corregir comportamientos que consideramos inapropiados.

Tiro por la culata

El equipo de Trump esperaba que la risa de Kamala Harris la hiciera parecer ridícula y socavara la fe de los votantes en sus habilidades de liderazgo. Sin embargo, esta táctica podría haber tenido el efecto contrario. La risa, cuando se utiliza de manera adecuada, puede crear una conexión simpática entre las personas. Stendhal, novelista y aspirante a dramaturgo del siglo XIX, creía que el humor podía interponerse en el camino del desprecio, creando simpatía en lugar de ridículo. Si la persona que se ríe es ella misma, como en el caso de Harris, es probable que nuestro desprecio se vea anulado por nuestra simpatía hacia ella.

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El poder de la alegría es otro factor importante. La risa de Kamala Harris no es simplemente una reacción involuntaria, sino una manifestación de su sentido del ridículo y su autoconciencia. Baudelaire distinguió entre la risa ordinaria y la risa grotesca, que es una celebración de nuestra irremediable estupidez humana. Esta risa vertiginosa nos recuerda nuestro propio absurdo y, al hacerlo, nos eleva por encima de nuestras limitaciones.

Una forma de autoconciencia

La risa grotesca, como la definió Baudelaire, es una forma de autoconciencia que puede ser poderosa en el contexto político. Harris, con su risa, podría estar mostrando una forma de superioridad que no depende de la seriedad, sino de la capacidad de reírse de uno mismo y de las situaciones absurdas. Este tipo de risa puede ser desarmante y puede crear un vínculo emocional con los partidarios que va más allá de la lógica y la razón.

El equipo de Trump, al centrado en la risa de Harris, podría haber subestimado este poder. En lugar de hacerla parecer ridícula, han destacado una de sus fortalezas. La risa de Harris, lejos de ser una señal de incompetencia, podría ser vista como una muestra de humanidad y autenticidad, cualidades que muchos valoran en sus líderes.

El argumento de Baudelaire sobre la risa como una prueba de nuestra superioridad sobre la naturaleza se aplica aquí. La risa de Kamala Harris puede ser vista como una forma de resiliencia, una manera de enfrentar las adversidades con una actitud positiva. En un mundo lleno de tensiones y conflictos, la capacidad de reír puede ser una herramienta poderosa para mantener la cordura y la perspectiva.

El equipo de Kamala Harris parece haber comprendido esto. En lugar de defenderse de las críticas a su risa, han decidido destacarla como una de sus características distintivas. Esto no solo desafiaba las tradicionales expectativas sobre la seriedad y la autoridad, sino que también redefine lo que significa ser un líder fuerte y competente. Ilustración MidJourney.

Vamos a reír un poco

Además, la gravedad excesiva puede ser contraproducente. Baudelaire señaló que «los animales más cómicos son también los más serios». La gravedad puede ser una señal de sabiduría, pero también puede indicar una falta de autoconciencia. En el caso de Trump, su falta de risa podría ser vista como una debilidad, una incapacidad para conectarse emocionalmente con las personas.

El equipo de Kamala Harris parece haber comprendido esto. En lugar de defenderse de las críticas a su risa, han decidido destacarla como una de sus características distintivas. Esto no solo desafiaba las tradicionales expectativas sobre la seriedad y la autoridad, sino que también redefine lo que significa ser un líder fuerte y competente.

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En última instancia, el ataque de Trump a la risa de Kamala Harris puede haber revelado más sobre él que sobre ella. Su insistencia en la seriedad y la falta de humor pueden haberlo posicionado como una figura autoritaria y poco conectada con la gente. En contraste, la risa de Harris la presenta como un líder accesible y humana, capaz de enfrentar los desafíos con una actitud positiva.

Los seres humanos

Este enfoque podría tener implicaciones significativas para el futuro de la política. La risa y la alegría podrían convertirse en herramientas importantes para los líderes que buscan conectarse con sus sugerencias de manera más profunda y emocional. En un mundo donde la política a menudo se percibe como distante y desconectada, la capacidad de un líder para mostrar humanidad y autenticidad a través de la risa podría ser un factor decisivo en su éxito.

El análisis de María C. Scott ofrece una perspectiva invaluable sobre la dinámica de la risa y la autoridad en la política. Su artículo nos recuerda que, aunque la seriedad ha sido históricamente asociada con la sabiduría y el poder, hay un lugar importante para la risa y la alegría en el liderazgo. En lugar de ser una señal de debilidad, la risa puede ser una manifestación de fuerza y ​​resiliencia, cualidades esenciales para cualquier líder en el complejo mundo político actual.

Así, mientras Trump y su equipo pueden haber intentado herir a Kamala Harris con sus burlas sobre su risa, es posible que hayan subestimado la verdadera fortaleza que esta representa. En lugar de ser una debilidad, la risa de Harris podría ser la clave para su éxito, demostrando que es mejor morir de la risa que ser herido en la oreja.

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Redacción Estoy Al Día
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