Todo parece indicar que Hezbolá aguarda ¿Qué debemos saber sobre el grupo?

El brazo armado de Hezbolá fue descrito en 2022 por el Wilson Center, con sede en Washington (EE. UU.), como probablemente «el actor militar no estatal más formidable de Oriente Medio, y posiblemente del mundo». El grupo, respaldado por Irán y cuyo nombre significa «Partido de Dios», tiene su sede en Líbano, donde se formó. Más allá de su labor militar, Hezbolá está profundamente inmiscuido en la política y la sociedad libanesa. «Su amplio aparato de seguridad, su organización política y su red de servicios sociales fomentaron su reputación de ‘Estado dentro del Estado'», explicaba en 2022 el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), con sede en EE. UU.

Varios países de Occidente han designado a Hezbolá como una organización terrorista. La amplia red de servicios que presta Hezbolá, incluidos hospitales, escuelas y centros de asistencia social, hace que el grupo sea relativamente popular en su país, especialmente entre los libaneses musulmanes chiíes: según una encuesta realizada en 2020, el 89% tenía una opinión positiva de Hezbolá. Pero otros libaneses desaprueban al grupo, afirmando que empuja a su país a situaciones de conflicto.

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Con sede en el Líbano hace parte del tejido estatal del país. Ilustración MidJourney

¿Cómo se creó Hezbolá?

El grupo se fundó en 1982 durante el caos de los 15 años de guerra civil libanesa, que comenzó en 1975 y vio cómo diversos sectores de la sociedad libanesa -incluidos musulmanes, cristianos, izquierdistas y nacionalistas árabes- se enfrentaban entre sí. Un grupo de musulmanes chiíes decidió luchar contra las fuerzas israelíes, que habían invadido en 1978 al Líbano para expulsar a guerrilleros palestinos en ese país. Al ver una oportunidad de influencia en el mundo árabe, Irán comenzó a entrenar y financiar a la milicia recién formada -igual que con Hamás-, algo que ejecuta hasta la actualidad, con unos 700 millones de dólares anuales, según estimaciones del gobierno estadounidense.

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Con el tiempo, el brazo armado de Hezbolá se ha ganado la reputación de extremista por su forma de atacar a otros grupos en Líbano, con atentados terroristas contra objetivos extranjeros, incluidos ataques suicidas y asesinatos. En 1985, Hezbolá publicó un manifiesto en el que enumeraba una serie de objetivos, entre ellos, la expulsión de las naciones colonizadoras occidentales, la destrucción de Israel y la lealtad a Irán. Con el tiempo, los objetivos locales se suavizaron un poco a medida que el grupo se ha ido implicando más en la política. En 2009, publicó un nuevo manifiesto en el que reconocía que un régimen islamista podría no ser adecuado para Líbano. Sin embargo, el grupo sigue oponiéndose a Israel y choca regularmente con el país vecino.

Poderío militar y presencia en la región

El líder del grupo, Hassan Nasrallah, dice que Hezbolá cuenta con hasta 100.000 combatientes. Sin embargo, otras estimaciones de expertos sugieren que esta cifra podría ser menor. Los analistas no están seguros de cuántos cohetes posee el grupo en la actualidad, pero la cifra puede ascender a 130.000, posiblemente más. La mayoría de estos últimos son cohetes, pero posiblemente ha recibido misiles de fabricación iraní, china o rusa de mayor precisión.

Hezbolá es considerado un enemigo formidable, y no cabe duda de que sus combatientes tienen vasta experiencia en batallas. Junto con Irán, el grupo ha sido durante mucho tiempo aliado del brutal gobierno de Siria, donde algunos de sus miembros han luchado contra el grupo extremista «Estado Islámico» (EI). Los combatientes de Hezbolá también lucharon contra el EI en Irak después de 2014 y están aliados con las milicias patrocinadas por Irán en Irak. El grupo también envió instructores militares y combatientes a Yemen en 2015 para ayudar a los hutíes en la guerra que libran contra Arabia Saudí.

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Al parecer la agrupación aguarda un guiño para entrar a hacer frente a Israel. Ilustración MidJourney

El conflicto interno y la polarización

La presencia y la influencia de Hezbolá en Líbano han generado una profunda polarización en el país. Mientras que muchos musulmanes chiíes le respaldan fervientemente, otros grupos, como los cristianos y suníes, lo ven con desconfianza y, en algunos casos, como una amenaza a la estabilidad del país. Esta división se ha traducido en tensiones políticas y conflictos a lo largo de los años.

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El papel de Hezbolá en la política libanesa es significativo. El grupo tiene representantes en el parlamento y ha participado en la formación de gobiernos en Líbano. Su influencia política y militar a menudo choca con los intereses de otros grupos y facciones dentro del país, lo que ha contribuido a la parálisis política y la inestabilidad en Líbano.

Desafíos internacionales y sanciones

La designación de Hezbolá como una organización terrorista por parte de varios países occidentales ha llevado a la imposición de sanciones económicas y financieras contra el grupo y sus líderes. Estas sanciones buscan debilitar la capacidad de Hezbolá para financiar sus actividades militares y políticas.

Sin embargo, las sanciones también han tenido un impacto en la población libanesa, ya que Hezbolá es parte integral de la sociedad libanesa y proporciona una amplia gama de servicios sociales, como atención médica y educación, a través de su red de instituciones. Esto ha llevado a un dilema moral y político, ya que la imposición de sanciones puede tener efectos perjudiciales en la población civil.

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Redacción Estoy Al Día
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