La oposición venezolana, en su afán por desbancar al régimen chavista, vendió al contado una narrativa que muchos ingenuos compraron sin titubear. Una promesa de cambio que solo requería del acto sencillo de votar para transformar radicalmente un país sumido en la crisis. Sin embargo, la realidad ha demostrado ser mucho más compleja y desafiante, dejando a estos mismos propensos con un sentimiento de frustración y desilusión.
Hugo Alconada Mon, abogado y periodista de investigación argentino, prosecretario de Redacción en La Nación y autor de múltiples libros, ha sido uno de los pocos analistas internacionales en abordar con profundidad esta situación. En su artículo titulado “El baile y la ingeniosidad”, publicado por el diario EL PAÍS de España, Alconada Mon analiza cómo la oposición venezolana creó expectativas irreales entre sus seguidores, tanto entre los opositores de siempre como entre los chavistas descontentos. La oposición hizo ver a sus seguidores de toda la vida y a los chavistas descontentos, que solo bastaba votar para desconectar un Estado que lleva 25 años gobernando al país; diseñando estructuras de poder que le funcionen en todos los escenarios posibles. Y a día de hoy, la prueba de fuego, el chavismo la ha pasado, ha ganado unas elecciones presidenciales en lo que puede presentarse como uno de los actos de magia más impresionantes que se han llevado a cabo en el escenario político latinoamericano, solo superado -por ahora- por los seguidores de Daniel Ortega y su esposa en Nicaragua.

Un país con muchos ingenuos
Alconada Mon sostiene que la oposición hizo creer que una simple elección podría desconectar un sistema que lleva 25 años en el poder, estructurando mecanismos de control que aseguran su permanencia. Este optimismo, según él, no fue más que un espejismo, una narrativa de fantasía que muchos ingenuos compraron. La reciente victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales es, para Alconada Mon, uno de los actos de magia más impresionantes del escenario político latinoamericano, solo superado por los seguidores de Daniel Ortega en Nicaragua.
En su artículo, Alconada Mon subraya que «la presión local e internacional, así como las protestas sociales, serán las claves que definirán el futuro del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela». Sin embargo, entre líneas se percibe una incredulidad palpable sobre la posibilidad de un cambio inmediato a través del voto. La doble presión, tanto interna como externa, es vital para forzar al régimen a permitir una revisión completa y transparente del proceso electoral, algo que, según el periodista, es improbable que suceda sin un aislamiento internacional contundente y una movilización ciudadana pacífica pero persistente.
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Un desafío renovado
El desafío que enfrenta la oposición venezolana no es nuevo. “Han sido 25 años de chavismo, y creo que salir de este pantano político sería tan sencillo como votar es una ingeniosidad espeluznante”. Alconada Mon enfatiza que esperar que Maduro y sus aliados abandonen el poder solo porque millones de votos así lo dispongan es irreal. El régimen ha demostrado ser un gigante con pies de barro, temblando ante la posibilidad de su fin, pero aún aferrado al poder con todos los recursos a su disposición que e fueron otorgados por muchos ingenuos que a día de hoy están arrependidos.
La presión internacional es fundamental en este contexto. Alconada Mon sugiere que sin un aislamiento internacional que incluya a actores clave como la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil y México, el régimen chavista sobrevivirá. La resistencia dentro del país también debe mantenerse, pero siempre evitando caer en la trampa de la violencia, que solo fortalecería la justificación del régimen para usar la fuerza.

La lista de los derrotados
La historia reciente de Venezuela ha sido una de lucha constante, con líderes opositores como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado enfrentando innumerables obstáculos. Según Alconada Mon, el futuro de Venezuela depende de un liderazgo capaz de mantener la presión y de movilizar a los ciudadanos de manera pacífica. La referencia al consejero del Zar en «El mago del Kremlin», de Giuliano da Empoli, destaca la importancia del momento en que las tropas se niegan a disparar contra su propio pueblo, un punto de inflexión visto en otras revoluciones.
La narrativa vendida por la oposición, aunque llena de esperanza, subestimó la complejidad de desmantelar un régimen tan profundamente arraigado. Muchos ingenuos creyeron en una solución fácil, solo para encontrarse con una realidad mucho más dura. La lucha por la democracia en Venezuela sigue siendo ardua y requiere de una estrategia que combine presión interna y externa, movilización pacífica y una visión clara de un futuro democrático.
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El camino será muy largo
La ingenuidad ha jugado un papel significativo en las expectativas de muchos venezolanos. Creer que la salida del régimen chavista sería inmediata y sencilla ha llevado a desilusiones profundas. La oposición, según Alconada Mon, debe aprender de estos errores y preparar a sus seguidores para una lucha prolongada y complicada. La estrategia debe ser realista, basada en la comprensión de las estructuras de poder y en la necesidad de una presión constante y multifacética.
La situación en Venezuela es un recordatorio de que la democracia no se recupera fácilmente después de décadas de autoritarismo. La oposición vendió un sueño que muchos ingenuos compraron, pero la realidad exige un enfoque más estratégico y menos ingenuo. El camino hacia un cambio real en Venezuela será largo y difícil, pero con una presión interna y externa adecuada, y una movilización ciudadana sostenida, hay esperanza de que eventualmente el régimen chavista pueda ser reemplazado por una democracia verdadera.

