Un cataclismo acabó con las FTX y dos académicos explican el porqué de las cosas

En un giro dramático que sacudió los cimientos del mundo de las criptomonedas, FTX, una vez la joya de la corona del sector, se desplomó de una valoración de más de 30 mil millones de dólares a la bancarrota en cuestión de días. Este desenlace no solo marcó el final de una era para FTX, sino que también dejó al descubierto las profundas vulnerabilidades del mercado de criptomonedas. D. Brian Blank y Brandy Hadley, académicos de renombre en el campo de las finanzas, ofrecieron su análisis en un reciente artículo para The Conversation, desglosando las causas y consecuencias de este espectacular colapso. FTX es un acrónimo, aunque el significado específico no se ha divulgado públicamente por sus fundadores o en la documentación oficial de la empresa

El artículo, titulado “Sam Bankman-Fried sentenciado a 25 años: cómo pasó de ser un CEO de criptomonedas de 30 mil millones de dólares a ser un recluso”, es una obra de D. Brian Blank, profesor asociado de Finanzas en la Universidad Estatal de Mississippi, y Brandy Hadley, profesor asociado de Finanzas y académico distinguido de inversiones aplicadas David A. Thompson en la Universidad Estatal de los Apalaches. Juntos, exploran la trágica caída de Sam Bankman-Fried, fundador de FTX, desde la cima de la industria de criptomonedas hasta su condena y encarcelamiento. El caso es emblemático del vertiginoso mundo de las criptomonedas, donde la fortuna de las empresas y sus fundadores puede cambiar radicalmente en un instante.

FTX y un poco de historia

En 2019, Bankman-Fried lanzó FTX, posicionándola como una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes, equiparable en importancia a la Bolsa de Valores de Nueva York para el mercado de acciones. Junto a FTX, fundó Alameda Research, un fondo de cobertura centrado en inversiones en criptomonedas y empresas relacionadas. Sin embargo, a diferencia del sector financiero tradicional, donde las firmas de inversión y los mercados operan con cierta independencia para evitar conflictos de interés, FTX y Alameda se encontraban estrechamente entrelazadas, una relación que eventualmente llevaría a su caída.

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Este enfoque temerario se reflejó en el hecho de que gran parte de los activos de FTX estaban compuestos por criptomonedas ilíquidas creadas por la misma empresa, lo que finalmente llevó a su incapacidad para responder a las solicitudes de retiro de sus clientes. Ilustración MidJourney

Los problemas comenzaron a manifestarse a principios de noviembre de 2022, cuando se reveló que Alameda había utilizado una cantidad significativa de criptomonedas emitidas por FTX como garantía, sin el consentimiento de los clientes de FTX. Esta revelación provocó una crisis de confianza, desencadenando una estampida de retiros que FTX no pudo satisfacer, debido en gran parte a la iliquidez de sus activos. La situación se agravó aún más cuando se descubrió que FTX había estado realizando préstamos de alto riesgo con los activos de sus clientes a través de Alameda. Este manejo irresponsable de los fondos de los clientes y la falta de barreras regulatorias adecuadas precipitaron la caída de FTX y sus empresas afiliadas.

Criptomonedas ilíquidas

La ausencia de supervisión regulatoria adecuada es un tema recurrente en la debacle de FTX. En los mercados financieros tradicionales, las empresas se protegen contra riesgos excesivos manteniendo la liquidez y la solvencia. FTX, en cambio, operaba con una filosofía mucho más arriesgada, en gran parte debido a la naturaleza poco regulada del sector de las criptomonedas. Este enfoque temerario se reflejó en el hecho de que gran parte de los activos de FTX estaban compuestos por criptomonedas ilíquidas creadas por la misma empresa, lo que finalmente llevó a su incapacidad para responder a las solicitudes de retiro de sus clientes.

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El colapso de FTX no solo puso de relieve las deficiencias en la supervisión del mercado de criptomonedas, sino que también planteó serias preguntas sobre la viabilidad a largo plazo de este sector. La caída de una entidad tan prominente como FTX ha erosionado significativamente la confianza en las criptomonedas, lo que podría tener repercusiones duraderas en su adopción y en la percepción del público en general.

Muchos grandes perdieron

Sin embargo, el impacto del colapso de FTX se extiende más allá de los inversores y entusiastas de las criptomonedas. Aunque el mercado de criptomonedas es considerablemente más pequeño que el mercado de valores tradicional, el caso de FTX destaca la importancia de la transparencia y la regulación en todos los sectores financieros. Los grandes fondos de inversión, como BlackRock y Ontario Teachers Pension Plan, que sufrieron pérdidas debido al colapso de FTX, sirven de recordatorio de que incluso los inversores institucionales no están inmunes a los riesgos asociados con los mercados no regulados.

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La saga de FTX sirve como un llamado de atención para reguladores, inversores y participantes del mercado por igual, enfatizando la necesidad de un enfoque más cauteloso y regulado hacia la inversión en criptomonedas. Ilustración MidJourney.

La situación de FTX también arroja luz sobre las deficiencias regulatorias en el espacio de las criptomonedas. A pesar de los esfuerzos recientes por parte de agencias como la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) de los Estados Unidos, la falta de un marco regulatorio cohesivo y global para las criptomonedas deja a los inversores en una posición vulnerable. La necesidad de una regulación más robusta y coordinada a nivel internacional es evidente, especialmente cuando se considera el alcance global de las operaciones de criptomonedas y la facilidad con la que los actores pueden eludir las jurisdicciones nacionales.

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Atención a los reguladores

El juicio y la posterior condena de Sam Bankman-Fried subrayan no solo las fallas individuales y corporativas que llevaron al colapso de FTX, sino también los desafíos sistémicos que enfrenta el sector de las criptomonedas en su conjunto. La rápida expansión del mercado de criptomonedas ha superado con creces el desarrollo de medidas regulatorias adecuadas para proteger a los inversores y mantener la integridad del mercado. La saga de FTX sirve como un llamado de atención para reguladores, inversores y participantes del mercado por igual, enfatizando la necesidad de un enfoque más cauteloso y regulado hacia la inversión en criptomonedas.

El colapso de FTX no es solo la historia de la caída de un gigante de las criptomonedas; es un caso de estudio sobre los riesgos inherentes a un mercado emergente que opera en gran medida al margen de las normativas financieras tradicionales. Mientras el mundo continúa adaptándose a la realidad de las criptomonedas y otras formas de finanzas digitales, el caso de FTX destaca la importancia crítica de la supervisión regulatoria, la transparencia y la protección del inversor. Para los académicos D. Brian Blank y Brandy Hadley, así como para el sector financiero en general, los acontecimientos en torno a FTX son un recordatorio de que, en el vertiginoso mundo de las criptomonedas, la innovación debe ir de la mano con la responsabilidad.

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