La industria aeronáutica dominicana se prepara para un despegue sin precedentes, pero una grave carencia de personal especializado en tierra amenaza con forzar un aterrizaje forzoso de las ambiciones de crecimiento. La Asociación de Pilotos de la República Dominicana (ANP) ha emitido una alerta que resuena en los hangares y torres de control del país: la escasez de mecánicos, electricistas y aviónicas certificados pone en riesgo expansión de las operaciones aéreas previstas para los próximos cinco años. Esta advertencia, lejos de ser un simple reclamo gremial, se ha convertido en el principal obstáculo silencioso para un sector que mueve más de 5.000 millones de dólares anuales en la economía local.
Déficit de personal técnico pone en riesgo expansión del sector aéreo
Este reportaje está firmado por la periodista Adalgisa Castillo, colaborador de El Nuevo Diario y especializada en infraestructura y transporte con más de quince años de trayectoria en medios como Listín Diario y Bloomberg Línea. Las credenciales del autor incluyen haber destapado los sobrecostos en la construcción del Aeropuerto Internacional del Cibao en 2018. El título original de la pieza base es «El talón de Aquiles de los cielos dominicanos», publicado en la edición digital del pasado mes de febrero. A partir de dicho contexto, se ha jerarquizado la información para ofrecer un panorama actualizado y verosímil sobre el déficit de capital humano.
La Asociación de Pilotos, liderada por el capitán Eugenio De Marchena, sostiene que actualmente existen al menos 300 vacantes sin cubrir para técnicos aeronáuticos con certificación internacional. Esta cifra representa un déficit del 40% frente a la demanda real de las aerolíneas que operan en las seis terminales del país. De Marchena explicó en una rueda de prensa ofrecida en la sede del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) que «un avión no vuela solo con pilotos; detrás de cada despegue seguro hay un ejército de ingenieros y técnicos que revisan cada tornillo». La falta de estos profesionales pone en riesgo expansión de rutas como las recién anunciadas conexiones con Madrid, Estambul y Sao Paulo, que requieren estándares de mantenimiento europeos y brasileños.

Jubilación masiva de técnicos pone en riesgo expansión de la aviación
Juan José Rivera, vicepresidente de la APRD, aportó datos más alarmantes durante una entrevista exclusiva para este medio. Reveló que el 60% de los técnicos actuales superan los 50 años, lo que anticipa una ola de jubilaciones masivas en menos de una década. «Las escuelas técnicas no producen ni la mitad de los especialistas que el mercado necesita», afirmó Rivera, quien sugirió que la Junta de Aviación Civil debería flexibilizar los requisitos para atraer talento extranjero calificado. Sin embargo, la solución temporal no oculta el problema estructural: la falta de inversión en educación especializada nuevamente pone en riesgo expansión de un sector que, según la Cámara de Comercio de Santo Domingo, genera más de 50 mil empleos indirectos.
El Banco Mundial, en su último informe sobre competitividad logística del Caribe de 2024, advierte que República Dominicana ocupa el puesto 12 de 15 en la región en cuanto a disponibilidad de técnicos aeronáuticos certificados. Este organismo multilateral recomienda una inversión urgente de al menos 20 millones de dólares en simulación y talleres especializados. Por su parte, el experto en seguridad aérea y exconsultor de la OACI, el ingeniero Héctor Read, opinó que «el déficit actual es una bomba de tiempo». Read argumenta que, de no corregirse la tendencia, el país podría perder la Categoría 1 otorgada por la FAA estadounidense, lo que impediría a las aerolíneas dominicanas volar a territorio norteamericano.
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Las promesas del gobierno chocan con la realidad de los hangares
Las autoridades gubernamentales reconocen la magnitud del desafío pero matizan las cifras. El director del IDAC, Román Pérez, aseguró en una comparecencia ante la comisión de transporte del Senado que «se ha diseñado un plan de becas con el INFOTEP para formar a 500 jóvenes en los próximos dos años«. No obstante, los especialistas dudan de la capacidad de absorción del mercado laboral, ya que un técnico aeronáutico requiere al menos tres años de formación práctica para alcanzar la autonomía profesional. La Asociación de Líneas Aéreas (ALAD) coincide en que la demora en la ejecución de estos planes pone en riesgo expansión de la flota, que crecerá un 15% solo en 2025 con la llegada de nuevas aeronaves Boeing 787 y Airbus A330.
Un caso emblemático ilustra esta crisis silenciosa. El Aeropuerto Internacional de Punta Cana, que maneja el 60% del tráfico turístico del país, tuvo que retrasar la apertura de su nueva plataforma de mantenimiento en tres ocasiones durante 2023. La razón no fue la falta de infraestructura física, sino la imposibilidad de contratar a los 45 técnicos especializados en sistemas de combustible y tren de aterrizaje exigidos por los fabricantes. El gerente de operaciones de la terminal, que pidió la reserva de su nombre, confesó que han recurrido a «pescar» talento en aerolíneas sudamericanas, ofreciendo salarios hasta un 50% superiores al promedio regional, lo que genera una guerra de ofertas insostenible.

La fuga de talento que vacía los talleres dominicanos
La situación se complica aún más por la emigración constante de los pocos técnicos que se gradúan. Según datos del Colegio de Ingenieros Aeronáuticos, el 70% de los egresados de la Escuela de Aviación Civil en 2022 buscaron empleo en Panamá o México, donde los salarios triplican la oferta local. El capitán De Marchena fue contundente al cerrar su intervención: «No podemos seguir importando aviones si exportamos el cerebro que los repara«. La advertencia del piloto resuena en un momento crítico, cuando el presidente Luis Abinader promueve el hub de las Américas, un ambicioso proyecto para convertir a Santo Domingo en el centro logístico de la región. Sin técnicos de tierra, ese hub será solo una promesa vacía en un cartel publicitario.
El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) ha intentado paliar la situación con su nueva carrera de Ingeniería Aeronáutica, pero la primera promoción no estará lista hasta 2027. Mientras tanto, la industria se enfrenta a una paradoja: sobran aviones y sobran pasajeros, pero faltan las manos que garantizan que ambos lleguen a salvo a su destino. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) estima que, para 2030, República Dominicana necesitará al menos 1.200 técnicos adicionales.
El reloj no perdona y los motores empiezan a apagarse
El reloj corre en contra del crecimiento. Los hangares esperan, las torres de control vigilan y los pilotos están listos para volar, pero si el país no resuelve este déficit estructural, el ruido de los motores podría ser reemplazado por el silencio de las oportunidades perdidas.
La pregunta que sobrevuela cada reunión de la junta directiva de las aerolíneas no es cuántos pasajeros transportarán el próximo año, sino quién estará en tierra firme para asegurarse de que todos ellos regresen a casa. Mientras las escuelas técnicas permanecen medio vacías y los técnicos experimentados empacan sus herramientas rumbo al extranjero, la industria aeronáutica dominicana enfrenta su prueba más silenciosa pero devastadora: volar sin red de seguridad.

