Voces firmes y soberanía nacional: el caso de los migrantes retenidos en El Salvador
La reciente repatriación de 252 migrantes venezolanos desde El Salvador ha...
El Senado de EE. UU. presentó el El Salvador Accountability Act of 2025 (S. 2058), impulsado por los senadores demócratas Chris Van Hollen, Tim Kaine y...
Una tragedia sin precedentes sacude Gaza: al menos 20 palestinos fallecieron este miércoles en un centro de distribución de ayuda humanitaria, según el Ministerio...
En un episodio que intensifica la confrontación diplomática, el presidente Nicolás Maduro respaldó las acusaciones del fiscal Tarek William Saab, calificando a Nayib Bukele...
Miles de venezolanos marcharon este jueves en Caracas para exigir la libertad inmediata de los 31 niños retenidos por EE.UU. bajo la administración Trump,...
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA‑TCP) ha lanzado una fuerte acusación contra la ONU, tras denunciar el pasado lunes 30...
La exploración del espacio profundo ya no es un lujo de superpotencias, sino una necesidad estratégica para asegurar la supervivencia de la tecnología, la biología y la cultura humana frente a crisis planetarias. La respuesta a "¿qué sigue después de Artemis II?" es, en esencia, el proyecto más ambicioso de la historia: aprender a vivir fuera del hogar. Y ese aprendizaje, alimentado por una visión renovada, apenas comienza.
El mercado cripto lleva años construyendo su propia mitología. La corrección de 2025 no la destruyó, pero sí la sometió a prueba con datos reales. Sus personajes tuvieron que demostrar con hechos lo que habían prometido con palabras. Los números respondieron antes que cualquier declaración. Y la conclusión, por incómoda que resulte para ciertos sectores del ecosistema, es exactamente la misma que los datos confirman desde múltiples ángulos: cuando Bitcoin cayó con fuerza, las manos que resistieron no fueron las que más presumían de ser de acero.
Machado y Magallanes fueron correas de transmisión de esa política creyendo que después llegarían su turno. Pero en el imperio del botín no hay turnos para los socios menores. Hay solo una mesa donde el ganador se lleva todo y los aliados ingenuos se quedan con nada. Y ese es el epitafio que la historia escribirá sobre esta generación de opositores venezolanos.
Irán está en mejor posición y no aparece hoy como un país sin conducción, sino como un Estado que reajustó su centro de decisión frente a una confrontación de alta intensidad. El lenguaje religioso sigue presente, la continuidad institucional se mantiene, pero el pulso del poder se mueve cada vez más al ritmo de los generales. Y cuando una nación bajo asedio reorganiza su mando en torno a seguridad, resistencia y cálculo estratégico, lo que cambia no es solo su política interna: cambia también la manera en que el mundo debe entenderla.
El mar de Aral no murió de casualidad. Murió de decisiones. De burocracia. De ideología que colocó la producción por encima de la ecología y la cuota por encima de la vida. Fue sacrificado en el altar del algodón y del cumplimiento del plan. Lo que Ellis documentó en 1990 no fue solo la agonía de un mar: fue el retrato exacto de cómo las sociedades destruyen lo irreemplazable cuando el poder decide que el costo no importa. El Aral sigue siendo, décadas después, una advertencia que el mundo todavía no ha terminado de leer. Y cada tormenta de sal que cruza el Aralkum lo recuerda.