La desaceleración económica mundial parece haberse instalado como una consecuencia directa de las políticas comerciales implementadas por Estados Unidos, según el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). En medio de una creciente incertidumbre global, el FMI ha alertado sobre los riesgos sustanciales que se derivan del uso agresivo de aranceles por parte del gobierno estadounidense, encabezado por el presidente Donald Trump. El contexto internacional, que ya venía siendo afectado por diversos factores, ahora enfrenta la carga adicional de barreras comerciales y una volatilidad que podría prolongarse indefinidamente.
El análisis detallado sobre este fenómeno proviene de Alan Rappeport, destacado reportero de política económica del prestigioso diario estadounidense The New York Times. Rappeport, quien ejerce desde Washington y cubre habitualmente el Departamento del Tesoro, además de asuntos fiscales y comerciales, publicó recientemente un trabajo bajo el título original: «Se espera que el crecimiento mundial se estanque en medio de temores por consecuencias de la guerra comercial». Desde 2017, ha dado seguimiento a la evolución de las políticas económicas estadounidenses, primero bajo la administración Trump y actualmente con la administración Biden, aportando información clave sobre el impacto de estas en la economía global.
Desaceleración económica mundial
De acuerdo con lo reseñado por Rappeport, la desaceleración económica mundial identificada por el FMI tiene como raíz fundamental la serie de aranceles impuestos por Trump durante su mandato presidencial. Estados Unidos ha implementado un arancel general del 10 % sobre prácticamente todas sus importaciones, complementado con gravámenes aún más agresivos, llegando hasta un 145 %, sobre productos provenientes específicamente de China. Estas, consideradas entre las más restrictivas desde la época de la Gran Depresión, fueron justificadas por Trump como necesarias para lograr una reciprocidad comercial que, en su visión, fortalecería la producción nacional estadounidense.

Sin embargo, el resultado observado ha sido muy diferente del esperado. La desaceleración económica mundial se evidencia claramente en la revisión a la baja del crecimiento proyectado por el FMI para la economía global, que ha pasado de un 3,3 % en 2024 a solo un 2,8 % para este año. Esta caída, que podría parecer leve a simple vista, refleja un impacto profundo que se extiende más allá de Estados Unidos, afectando directamente a las principales economías del mundo, entre ellas China y Europa, que también han visto reducirse sus previsiones de crecimiento económico.
Todos pierden en el juego
Para Estados Unidos, el impacto es especialmente significativo. La desaceleración económica mundial ha influido directamente sobre las perspectivas económicas estadounidenses, ajustando la proyección de crecimiento del país del 2,7 % inicial al 1,8 % previsto actualmente por el FMI para 2025. Este descenso de casi un punto porcentual, según Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, es atribuible directamente al efecto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, los cuales han elevado con considerable el grado de incertidumbre económica y política global.
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De acuerdo con Gourinchas, la desaceleración económica mundial no solo representa una merma temporal del crecimiento, sino que también podría generar una reducción permanente en la productividad y producción estadounidense. En este contexto, el FMI advierte que la prolongación de la incertidumbre podría terminar afectando a largo plazo la capacidad productiva global, haciendo aún más difícil contener la inflación, un fenómeno que ya comienza a mostrarse preocupante en diversas regiones del mundo.
Efectos persistentes
De hecho, el FMI ha revisado alza su proyección de inflación para Estados Unidos desde el 2% original hasta un 3% para este año, señalando que los efectos de esta situación podrían persistir en el tiempo. Aunque la organización no pronostica directamente una recesión en territorio estadounidense, sí ha incrementado notablemente el riesgo estimado de que esto se produzca, pasando de un 25% previamente establecido hasta un preocupante 40% actual.
La desaceleración económica mundial, según el FMI, también está relacionada con las respuestas que otros países han dado frente a la política comercial estadounidense. Países como China y Canadá han reaccionado con medidas similares, imponiendo también barreras comerciales sobre productos provenientes de Estados Unidos. La Unión Europea, por su parte, ha amenazado con incrementar sus impuestos si Washington avanza finalmente con su anunciado arancel del 20 % sobre productos europeos.

Algunos resistirán mejor
A pesar de este panorama complejo, el FMI reconoce que ciertos países podrían amortiguar parcialmente el impacto de la desaceleración económica mundial mediante políticas fiscales expansivas. Sin embargo, la entidad insiste en que la incertidumbre provocada por las tensiones comerciales no puede resolverse simplemente a través de estímulos fiscales y financieros, dado que la raíz del problema sigue siendo profundamente estructural.
En este sentido, la administración Trump, aunque consciente de los efectos negativos iniciales que generan sus políticas, parece mantener una postura inflexible, tal como ha sido señalada en diversas ocasiones por Trump en sus intervenciones públicas. La visión del expresidente estadounidense apunta a reconstruir la riqueza del país mediante una política comercial agresiva que, según afirma, obligará a sus socios comerciales a negociar condiciones más equitativas.
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En paralelo, la controversia política interna en Estados Unidos se intensifica, especialmente respecto al rol de la Reserva Federal y su presidente, Jerome H. Powell, acusado por Trump de actuar con lentitud en la reducción de tasas de interés. Esta situación incrementa la incertidumbre económica interna, sumándose a la ya problemática dinámica internacional de comercio.
Economías emergentes en riesgo
El FMI destaca además que la desaceleración económica mundial plantea riesgos particularmente graves para las economías emergentes, las cuales cuentan con márgenes de maniobra muy limitados para afrontar crisis prolongadas. Estas economías podrían verse especialmente vulneradas si continúan aumentando los aranceles a nivel global, restringiendo aún más el flujo comercial del que depende en gran medida.
En conclusión, la desaceleración económica mundial identificada por el FMI constituye un serio desafío global que trasciende fronteras y exige soluciones multilaterales urgentes. La tensión comercial liderada por Estados Unidos, aunque fundamentada en objetivos de política interna, tiene efectos globales de gran alcance. El llamado del FMI es claro: es fundamental restablecer condiciones estables en el comercio mundial, evitando que las actuales medidas restrictivas generen daños económicos irreversibles, especialmente para aquellos países menos preparados para resistir este prolongado período de incertidumbre económica.

