¿Realmente EE.UU. tiene ascendencia sobre Israel o a Tel Aviv poco le importa Washington?

La pregunta sobre la «ascendencia sobre Israel» que Estados Unidos ha sostenido históricamente se encuentra en un punto de inflexión. Recientes desarrollos geopolíticos han puesto a prueba la robustez y la influencia de Washington sobre Tel Aviv, en particular con los acontecimientos en Rafah. Esta ciudad, clave en la frontera sur de Gaza con Egipto, ha sido el epicentro de una escalada militar que ha llevado a replantear las dinámicas de poder entre Estados Unidos e Israel.

El material sobre el que se basa este reportaje fue originalmente desarrollado por Gregorio F. Treverton, profesor de Práctica en Relaciones Internacionales en la Facultad de Letras, Artes y Ciencias Dornsife de la USC. Treverton compartió sus reflexiones en un artículo titulado “¿Podría Biden frenar los planes de Netanyahu? Un experto en seguridad nacional analiza el ataque de Israel a Rafah”, publicado en The Conversation.

Ascendencia sobre Israel

La incursión israelí en Rafah, ocurrida el 7 de mayo de 2024, se llevó a cabo a pesar de las advertencias de Estados Unidos y otros países que pedían a Israel no expandir el conflicto en Gaza. La decisión de Israel de proceder con la ofensiva, incluso después de que el presidente Joe Biden advirtiera personalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu contra la expansión de la guerra, marca un momento crucial en la relación bilateral. Esto sugiere una posible reducción en la «ascendencia sobre Israel» que Estados Unidos ha ejercido tradicionalmente.

ascendencia sobre Israel
La cuestión de la influencia estadounidense sobre Israel es más compleja de lo que a menudo se presenta en las discusiones públicas. No se trata solo de si Estados Unidos puede influir en las decisiones militares o políticas de Israel, sino también de cómo estas decisiones afectan la percepción global de Estados Unidos como líder mundial. Ilustración MidJourney

Este distanciamiento se hizo aún más evidente cuando Estados Unidos suspendió el envío de bombas fabricadas en su territorio a Israel, una medida que no solo tiene implicancias logísticas sino también simbólicas, reflejando un cambio potencial en la política estadounidense hacia Israel. Según informes de medios como Politico, Axios y The Wall Street Journal, esta decisión fue una respuesta directa a la divergencia sobre cómo manejar la guerra en Gaza.

Rafah, que no ha sido destruida en la guerra de Gaza como otros lugares, se ha convertido en un refugio para más de un millón de palestinos desplazados. La mayoría de estos desplazados son niños. La ciudad representa no solo un lugar geográfico estratégico sino también un símbolo humanitario en el conflicto prolongado.

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Tel Aviv juega solo

Gregory Treverton, en conversación con Amy Lieberman, editora de política y sociedad estadounidense de The Conversation, expresó su escepticismo sobre la capacidad de Israel para erradicar completamente a Hamas. El ataque a Rafah, percibido por muchos dentro del espectro político israelí como una necesidad para terminar con Hamas, parece ser un indicativo de una autonomía estratégica que Tel Aviv ejerce, más allá de las influencias externas, incluida la de Washington.

Este panorama plantea interrogantes críticos sobre la «ascendencia sobre Israel». ¿Es esta una estrategia deliberada de Tel Aviv para demostrar su independencia política y militar, o simplemente un acto de defensa propia ante lo que perciben como una amenaza inminente? La entrada de Israel en Rafah ha creado más inestabilidad y aumentado el riesgo de una guerra cada vez mayor, lo que a su vez pone a prueba la influencia estadounidense en la región.

El análisis de Treverton sugiere que la relación entre Estados Unidos e Israel está atravesando un periodo de reevaluación, donde la tradicional ascendencia estadounidense podría estar disminuyendo ante una Israel más resuelta a tomar decisiones unilaterales en su contexto de seguridad nacional. La situación en Rafah no solo refleja las tensiones existentes, sino que también podría definir la trayectoria futura de las relaciones entre estas dos naciones. En este contexto, la pregunta sobre si Estados Unidos realmente tiene ascendencia sobre Israel o si a Tel Aviv poco le importa Washington, adquiere una relevancia crítica y una urgencia palpable en las discusiones diplomáticas y estratégicas actuales.

Poder global afectado

La continuidad de esta situación en Rafah no solo desafía la percepción de la «ascendencia sobre Israel» por parte de Estados Unidos, sino que también destaca un cambio potencial en la dinámica de poder global. Las acciones de Israel, particularmente en momentos de crisis, revelan una estrategia de autonomía que puede estar motivada por una percepción de amenaza existencial más que por una desconsideración hacia los consejos de sus aliados.

El impacto de estos eventos en la población civil es profundamente significativo. Rafah, como uno de los pocos lugares en Gaza que aún se mantiene en pie, ha absorbido la abrumadora ola de desplazados internos, cuya vida cotidiana se ve atrapada en el fuego cruzado de decisiones políticas y militares. La decisión de Israel de atacar Rafah no solo tiene implicaciones militares, sino que también plantea serias preguntas sobre los derechos humanos y la ley internacional, aspectos que Estados Unidos ha promovido tradicionalmente.

ascendencia sobre Israel
Mientras Tel Aviv parece actuar con una autonomía cada vez mayor, las implicaciones de sus decisiones para la «ascendencia sobre Israel» son significativas. Estados Unidos se encuentra en una encrucijada, buscando equilibrar su relación histórica con Israel con la necesidad de responder a las expectativas internacionales y a sus propios principios estratégicos y morales. Ilustración MidJourney.

Por otro lado, la reacción de la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, sugiere una posible reconfiguración de las alianzas y las políticas externas en respuesta a las acciones israelíes. La suspensión del envío de armamento estadounidense a Israel no es solo un acto simbólico; representa una advertencia palpable de que el apoyo incondicional del pasado podría estar condicionado a la adhesión a ciertas normas internacionales y estrategias diplomáticas.

¿El respeto está perdido?

A medida que la crisis en Rafah se desarrolla, se hace evidente que las acciones de Israel podrían tener consecuencias duraderas para su relación con Estados Unidos. La aparente disminución de la «ascendencia sobre Israel» por parte de Washington podría ser una señal de cambios más amplios en la política exterior estadounidense, especialmente en un mundo donde las dinámicas de poder están en constante evolución.

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La cuestión de la influencia estadounidense sobre Israel es más compleja de lo que a menudo se presenta en las discusiones públicas. No se trata solo de si Estados Unidos puede influir en las decisiones militares o políticas de Israel, sino también de cómo estas decisiones afectan la percepción global de Estados Unidos como líder mundial. La independencia de acción de Israel, especialmente en situaciones de alta tensión como la invasión a Rafah, pone a prueba la coherencia y la eficacia de la política exterior estadounidense.

Mientras Tel Aviv parece actuar con una autonomía cada vez mayor, las implicaciones de sus decisiones para la «ascendencia sobre Israel» son significativas. Estados Unidos se encuentra en una encrucijada, buscando equilibrar su relación histórica con Israel con la necesidad de responder a las expectativas internacionales y a sus propios principios estratégicos y morales. Esta situación no solo redefine la relación bilateral, sino que también tiene el potencial de reconfigurar el orden geopolítico en la región. La pregunta de si a Tel Aviv poco le importa Washington es más pertinente que nunca, revelando no solo las tensiones entre estas dos potencias, sino también iluminando el panorama más amplio de la política internacional en tiempos tumultuosos.

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Redacción Estoy Al Día
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