Los robots, que una vez se consideran la vanguardia de la revolución industrial moderna, ahora se enfrentan a un panorama incierto en las fábricas de Estados Unidos. Después que las empresas manufactureras los adoptaron de forma masiva durante la pandemia para mantener la producción frente a una escasez de mano de obra, el mercado para estos equipos se está desacelerando restrictivamente. Según expertos de la industria, esto no significa que los robots desaparecerán, pero su uso está en un proceso de replanteamiento. ¿La razón? Los fabricantes están regresando a evaluar los costos y beneficios, especialmente ahora que la mano de obra humana se ha vuelto más disponible y la demanda de ciertos productos ha disminuido.
Bob Tita, periodista especializado en industrias manufactureras y metalúrgicas para The Wall Street Journal, ha observado esta tendencia de primera mano. Desde su oficina en Chicago, ha cubierto las estrategias comerciales de grandes jugadores como Caterpillar Inc., Deere & Co., y United States Steel Corp. Recientemente, Tita escribió un artículo titulado: “En las fábricas de Estados Unidos, incluso los robots tienen menos trabajo”, en el que exploró cómo la caída de los pedidos y el fin de la escasez de mano de obra han llevado a una pausa en la fiebre por la automatización. Para Tita, la clave está en que las empresas ya no están comprando robots por “miedo”, como lo hicieron durante los momentos más críticos de la pandemia, sino que se están volviendo más selectivas en sus inversiones.
Robots en altas y bajas
El uso de robots en las líneas de producción alcanzó niveles récord en 2022, impulsado por la necesidad urgente de cubrir vacantes en trabajos exigentes y repetitivos, pero esa tendencia ha dado un giro brusco. Según la Asociación para el Avance de la Automatización, los pedidos de robots industriales en América del Norte cayeron casi un tercio el año pasado, y durante los primeros seis meses de 2023, las cifras continuaron desplomándose. Esta desaceleración es particularmente notable si se considera que, durante la pandemia, muchos empresarios vieron a los robots como la solución ideal para enfrentar los desafíos del personal y garantizar la continuidad de las operaciones. Pero la realidad ahora es distinta. Los fabricantes se enfrentan a un entorno donde las tasas de interés están en alza, la producción se ha estabilizado, y los robots ya no parecen ser una inversión urgente.
Las condiciones actuales hacen que los robots industriales sean menos atractivos para los fabricantes en un momento en que se busca maximizar la eficiencia en cada dólar gastado. Empresas como Athena Manufacturing, con sede en Austin, Texas, que invirtió en siete robots en 2021 y 2022, han frenado sus compras porque el volumen de producción ha caído un 20% respecto al año pasado. John Newman, director financiero de la empresa, señaló que, si bien los robots siguen siendo una parte importante del proceso, la necesidad de automatización ya no es tan apremiante. «Los robots todavía se utilizan, pero no tanto como durante y después de la pandemia», afirmó Newman. Esto sugiere que las empresas están entrando en una fase de madurez respecto al uso de la automatización, donde solo invertirán en robots si es estrictamente necesario.

Promesas incumplidas
La caída en los pedidos de robots no se debe únicamente a la estabilización de la producción. Los propios robots han demostrado ser complicados de integrar en las operaciones cotidianas, a pesar de las promesas de mayor productividad y reducción de costos laborales. Jack Schron, presidente de la empresa Jergens en Cleveland, explica que muchos de los fabricantes que adoptaron robots durante la pandemia subestimaron la dificultad de mantener y programar estos dispositivos para realizar tareas más especializadas. “Los robots son bastante quisquillosos”, comenta Schron, subrayando que la implementación de estas máquinas a menudo requiere un nivel de especialización que algunas empresas no han logrado desarrollar internamente.
Además, existe un cambio notable en la mentalidad de las empresas con respecto a los robots. En lugar de ver la automatización como un medio para reemplazar trabajadores humanos, muchas compañías están explorando cómo combinar el uso de robots con la mano de obra tradicional de una manera que maximice la productividad sin hacer grandes inversiones. Un ejemplo de este enfoque se ve en Chef Robotics, una empresa con sede en San Francisco que fabrica sistemas automatizados para ensamblar kits de comidas frescas y cenas listas para calentar para hospitales, escuelas y aerolíneas. Rajat Bhageria, director ejecutivo de Chef Robotics, afirma que no ha visto una disminución en la demanda de sus sistemas desde la pandemia. Los robots de la empresa son capaces de adaptarse rápidamente a diferentes combinaciones de menú y tamaños de pedidos, lo que los hace mucho más versátiles que las líneas de producción tradicionales. Sin embargo, Bhageria destaca que los clientes ahora buscan robots que sean multifuncionales y que puedan justificar su inversión en un mercado más volátil.
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Sector automotriz en caída
La desaceleración en la demanda de robots también se ve afectada por la caída en las expectativas de crecimiento de ciertos sectores, como la industria automotriz. Aunque históricamente los fabricantes de automóviles han sido los principales consumidores de robots industriales, representando casi el 60% de los pedidos en 2022, este año esa cifra se ha reducido. La razón es que las compañías automotrices estadounidenses han frenado la producción de nuevos modelos de vehículos eléctricos ante las bajas ventas. La promesa de que los robots impulsarían la próxima fase de la fabricación de vehículos eléctricos no se ha cumplido, al menos por ahora. Scott Marsic, gerente de productos del grupo de robótica de Epson, comenta que muchas de las inversiones que se habían planificado para este año han quedado en espera. “Con los robots, las empresas están en una situación de espera”, afirma Marsic.
Esta pausa también está relacionada con la creciente presión de los trabajadores por limitar el uso de la automatización en ciertos sectores. En los puertos de la Costa Este y del Golfo, los trabajadores portuarios siguen negociando límites al uso de equipos y vehículos automatizados como parte de sus acuerdos laborales. Este fenómeno no es exclusivo de los puertos; la percepción de que los robots y la inteligencia artificial representan una amenaza para los empleos ha sido un tema recurrente en todo el país. Aunque la automatización ha no reemplazar a los trabajadores humanos de manera tan masiva como se temía, sí ha generado tensiones significativas en industrias donde los empleados sienten que su estabilidad laboral está en riesgo. La percepción de amenaza se ha visto exacerbada por la incertidumbre económica, lo que ha llevado a una resistencia organizada a la expansión de la automatización en ciertos sectores.
Retorno de inversión
Algunos expertos consideran que la desaceleración en el uso de robots es solo un ajuste temporal y que, a largo plazo, la automatización seguirá siendo una prioridad para las empresas que buscan mantenerse competitivas. Sin embargo, las condiciones actuales hacen que las empresas sean mucho más cautelosas. A medida que los costos de los préstamos siguen siendo altos, el retorno de la inversión en robots se vuelve más difícil de justificar, especialmente cuando la demanda de productos está en un punto bajo.

Pese a esta tendencia, la automatización en ciertos sectores sigue adelante. Los pedidos de robots para fabricantes de alimentos y bienes de consumo, por ejemplo, aumentaron un 64% en el segundo trimestre de este año, un indicio de que algunas industrias todavía ven valor en la implementación de estos sistemas. Según Bhageria, esto se debe a que los robots en estos casos están diseñados para trabajar en entornos hostiles o con condiciones que resultan poco atractivas para los trabajadores humanos, como la manipulación de alimentos en cámaras frigoríficas o la preparación de grandes volúmenes de productos en poco tiempo. La versatilidad de los robots, que pueden ser reprogramados rápidamente para nuevas tareas, los hace una opción atractiva en un mercado cambiante.
Asunto multifactorial
En última instancia, el futuro de los robots en las fábricas dependerá de múltiples factores: la disponibilidad de mano de obra, las condiciones económicas y la capacidad de las empresas para adaptarse a las demandas fluctuantes de los consumidores. Para muchos fabricantes, los robots son una herramienta invaluable, pero no una panacea. La época en la que las compañías compraban robots en masa simplemente por temor a quedarse atrás ha terminado. Ahora, la prioridad es asegurar que cada inversión tenga un impacto medible en la eficiencia y la rentabilidad.
Bill Adler, presidente de Stripmatic Products en Cleveland, lo resume así: “No se trata de tener el último modelo de robot en la línea de producción, sino de asegurarse de que realmente agregue valor. Los robots pueden hacer mucho, pero si no tienes un plan claro para integrarlos, se convierten en un gasto más que en un activo”. Con esta nueva realidad, la era dorada de la automatización total parece estar en pausa, al menos hasta que las empresas encuentren un equilibrio entre la tecnología y la fuerza laboral.
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En conclusión, la percepción de que los robots dominarán todas las industrias se está matizando. Mientras algunos sectores siguen confiando en ellos para ciertas aplicaciones, la realidad es que muchas empresas están siendo más selectivas con sus inversiones. Esto no implica el fin de la era robótica, pero sí marca un cambio significativo en la manera en que las compañías están gestionando su transición hacia la automatización. Aunque los robots llegaron para quedarse, su uso se está ajustando a un nuevo contexto económico y social, donde la eficiencia y la adaptabilidad pesan más que la simple sustitución de trabajadores humanos. El resultado es un mercado de automatización que sigue vivo, pero ya no con el frenesí de hace unos años.

