“EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global», estas palabras resuenan en el ambiente político actual donde el creciente dominio de China en las relaciones internacionales pone en jaque la influencia tradicional de Estados Unidos, especialmente en el Sur Global. Michael Schuman, miembro senior no residente del Global China Hub del Atlantic Council y colaborador habitual de The Atlantic, pone de manifiesto esta situación en su reciente artículo titulado “Xi quiere sumar al Sur Global a su movimiento antiamericano”. Schuman, con su profunda experiencia en Asia y como ex corresponsal del Wall Street Journal y la revista Time, analiza cómo Xi Jinping, el líder chino, ha sido profético al reconocer y capitalizar las frustraciones y aspiraciones del mundo en desarrollo para expandir la influencia global de China.
EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global y esta carencia se hace evidente al observar las estrategias de China, que desde el Foro de Cooperación China-África hasta la Iniciativa de la Franja y la Ruta, ha mostrado un compromiso creciente con estos países. Xi ha logrado, mediante programas y reuniones, estrechar lazos diplomáticos y comerciales que han posicionado a China como una potencia ascendente en contraposición a la retórica y acción estadounidense, que muchas veces se ha quedado en promesas sin cumplir.
EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global
El giro de China hacia una política más confrontativa con Estados Unidos, especialmente tras el estallido de la guerra en Ucrania y la alianza “sin límites” con Rusia, ha puesto en relieve la necesidad de que EE.UU. reconsidere su enfoque hacia el Sur Global. EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global, y esto no solo limita su capacidad para contrarrestar a China, sino que también podría comprometer sus alianzas existentes y su posición en el orden mundial liberal actual. La estrategia de Xi no solo busca fomentar la autosuficiencia económica y el desarrollo tecnológico en China, sino también crear un orden mundial alternativo que desafíe directamente la hegemonía estadounidense.

A medida que Washington intenta formular una respuesta, se enfrenta al desafío de ofrecer una alternativa convincente que pueda atraer tanto a sus socios tradicionales como a aquellos países que se sienten marginados o desatendidos por el sistema internacional predominante. EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global, y esta realidad podría tener repercusiones duraderas en su influencia planetaria. Las políticas internas y externas de Xi reflejan una China que se siente confiada para desafiar el status quo, aprovechando el antiamericanismo y el nacionalismo económico para fortalecer su postura en el escenario mundial.
Sobre los muros del BRICS
Sin embargo, este enfoque también presenta riesgos para China, ya que la alineación cada vez mayor con Rusia y la postura confrontativa podrían alienar a otros países y fomentar bloques geopolíticos más definidos. La reciente expansión del grupo BRICS, que ahora incluye a potencias energéticas de Oriente Medio y naciones económicamente vulnerables, muestra que China está intentando construir una coalición que pueda respaldar su visión alternativa del orden mundial. Esto es parte de un esfuerzo más amplio para consolidar una base de apoyo entre los países del Sur Global, que se vean como beneficiarios de un nuevo sistema liderado por China.
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El desafío para Estados Unidos será cómo puede presentarse no solo como una contraparte de China, sino como un aliado viable que puede ofrecer soluciones reales y beneficios tangibles a estos países. EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global, pero la solución no solo radica en la crítica a las políticas de China, sino en la creación de una estrategia que pueda ofrecer una verdadera alternativa, fomentando la cooperación y el desarrollo económico que vaya más allá de la diplomacia y los intereses estratégicos inmediatos.
El mundo es multipolar
En conclusión, mientras que China sigue consolidando su influencia en el Sur Global, la ausencia de un plan creíble de Estados Unidos para contrarrestar esta expansión plantea interrogantes sobre el futuro de su liderazgo global. Si Washington no logra formular y ejecutar una estrategia que responda eficazmente a los desafíos presentados por Beijing, podría encontrarse en una posición cada vez más desventajosa en un mundo que cambia rápidamente y donde el Sur Global podría decidir quién liderará el futuro orden mundial.
Ante los hechos que muestran que EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global, la situación no solo podría socavar el papel de Estados Unidos como líder mundial, sino que también podría facilitar que China establezca un nuevo paradigma en la geopolítica internacional. A medida que Beijing avanza en su agenda de consolidar una influencia global más profunda, es esencial que Washington reconozca la urgencia de involucrarse de manera más significativa con los países en desarrollo.

Este compromiso no debe basarse únicamente en la asistencia financiera o promesas de cooperación económica, sino que debe incluir un enfoque más holístico que aborde las necesidades y preocupaciones específicas de estas naciones. Además, la diplomacia estadounidense debe adaptarse para ofrecer una visión inclusiva que permita a los países del Sur Global ver a Estados Unidos no solo como un contrapeso a China, sino como un socio que respalda su autonomía y desarrollo sostenible.
Escuchar más y dictar menos
Al mismo tiempo, es crucial que la estrategia estadounidense incorpore un entendimiento claro de la dinámica regional y las aspiraciones políticas de los países del Sur Global. Esto implica escuchar más y dictar menos, reconociendo las complejidades de cada región y adaptando las políticas para reflejar el respeto y el entendimiento mutuo. Si Estados Unidos puede pivotar hacia este enfoque más empático y colaborativo, podría reconstruir la confianza y el respeto que ha perdido en algunas partes del mundo.
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Por otro lado, la falta de un plan creíble por parte de Estados Unidos también ofrece a China la oportunidad de demostrar su capacidad para liderar en un mundo multipolar. Si bien su creciente influencia genera preocupaciones, también ofrece a los países del Sur Global alternativas a la dependencia tradicional de las potencias occidentales. Esto no solo desafía la hegemonía de Estados Unidos, sino que también plantea preguntas sobre la eficacia de un orden mundial que muchos consideran desigual y desequilibrado.
Finalmente, revertir que EE.UU. no tiene un plan creíble para el Sur Global, será determinante para su futuro como líder mundial. Si Washington desea mantener su posición y influencia, necesitará adaptarse a un entorno global cambiante donde las viejas tácticas ya no son suficientes. Adoptar un enfoque más inclusivo, empático y colaborativo podría no solo mejorar sus relaciones con el Sur Global, sino también establecer un modelo más sostenible y equitativo para el orden internacional.

