Moldavia se prepara para una de las elecciones más cruciales de su historia reciente. El próximo 20 de octubre, los moldavos acudirán a las urnas para elegir a su presidente en un contexto de creciente tensión con Rusia, que busca con todas sus fuerzas bloquear su ingreso a la Unión Europea. La pequeña nación, ubicada estratégicamente entre Ucrania y Rumania, ha visto cómo el Kremlin intensifica sus esfuerzos de desinformación y guerra híbrida para desestabilizar el país y evitar que Chisináu continúe su rumbo proeuropeo. La presidenta actual, Maia Sandu, ha liderado el camino hacia la integración europea, pero la oposición prorrusa, apoyada por Moscú, busca revertir estos avances.
Shelby Magid, subdirectora del Centro Eurasia del Atlantic Council, ha estado en el corazón del análisis de estos eventos. Magid, una voz influyente en la política de la región, escribió recientemente para el Atlantic Council un artículo titulado «Desde Moldavia: Ante la proximidad de las elecciones, Moscú ataca el camino proeuropeo de Chisináu», donde señala que Rusia no ha dejado de interferir en los asuntos internos de Moldavia desde que el país obtuvo el estatus de candidato a la Unión Europea en 2022. Según Magid, las tácticas de desinformación y manipulación que emplea el Kremlin tienen como único objetivo bloquear su ingreso a la Unión Europea, utilizando tanto el soborno como el miedo para dividir a la sociedad moldava.
Bloquear su ingreso a la Unión Europea
Magid resalta que el gobierno de Moldavia denunció recientemente un esquema de compra de votos orquestado desde Moscú, con el apoyo de Ilan Shor, un oligarca prorruso que actualmente se encuentra en Rusia. El plan, que buscaba sobornar a más de 130.000 moldavos con 15 millones de dólares, tenía la intención de influir en las elecciones y frenar el avance de la presidenta Sandu y el referéndum que consagraría la pertenencia a la UE como un objetivo estratégico. Este referéndum es visto como una amenaza directa a los intereses del Kremlin, que quiere mantener a Moldavia en su órbita geopolítica y bloquear su ingreso a la Unión Europea a toda costa.

La intervención rusa no es nueva, pero ha tomado un cariz más agresivo desde la invasión a Ucrania en 2022. El conflicto en Ucrania ha dejado a Moldavia en una posición vulnerable, con la sombra de la guerra cruzando su frontera oriental. Para Moscú, Moldavia representa una pieza clave en su intento de cercar a Ucrania y limitar la expansión de la influencia occidental en la región. Las elecciones presidenciales en Moldavia se han convertido en un campo de batalla más de la guerra híbrida que Rusia libra contra Europa y sus valores democráticos. Magid advierte que, si Rusia logra bloquear su ingreso a la Unión Europea, Moldavia corre el riesgo de volver a ser una república satélite bajo el control ruso.
Atlantic Council demoniza a Rusia
En su artículo, Magid señala que el Kremlin ha incrementado la difusión de narrativas maliciosas, afirmando que la integración de Moldavia a la UE llevará al país al borde del colapso económico y la pérdida de soberanía. Estos argumentos, utilizados previamente en Ucrania, buscan generar miedo entre la población moldava, especialmente en las regiones más vulnerables, como Gagauzia, una región autónoma donde el partido prorruso de Shor tiene una gran influencia. En Gagauzia, la pobreza y el aislamiento han facilitado el trabajo de las fuerzas prorrusas, que ven en el bloqueo de su ingreso a la Unión Europea una forma de mantener el statu quo en beneficio del Kremlin.
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La creciente interferencia rusa ha generado preocupación no sólo en Moldavia, sino también en Bruselas y Washington. La Unión Europea y Estados Unidos han impuesto sanciones a figuras clave del entorno de Shor, incluidas Yevgeniya Gutsul, la gobernadora de Gagauzia, y otras personas ligadas a la red criminal del oligarca. Sin embargo, Magid advierte que las sanciones por sí solas no serán suficientes para frenar los intentos de Moscú de bloquear su ingreso a la Unión Europea. Se necesita un apoyo más fuerte y decidido para contrarrestar la maquinaria de desinformación del Kremlin y garantizar que las elecciones moldavas se celebren sin interferencias extranjeras.
Fuerzas prorrusas a la espera
A pesar de estos esfuerzos, el Kremlin sigue apostando fuerte por Moldavia. Magid relata en su artículo que, durante su visita a Chisináu, los moldavos expresaron su temor de que un fracaso en el referéndum proeuropeo podría tener consecuencias devastadoras para el futuro del país. Si Rusia logra bloquear su ingreso a la Unión Europea, las fuerzas prorrusas en Moldavia ganarían terreno, debilitando la democracia del país y empujándolo hacia un futuro incierto bajo la influencia del Kremlin.

En este sentido, Maia Sandu ha hecho de la integración europea el pilar de su gobierno. Su administración ha implementado reformas clave para alinearse con los estándares europeos, pero se enfrenta a la oposición constante de las fuerzas prorrusas que buscan socavar su legitimidad. El próximo referéndum será un momento decisivo no solo para la política interna de Moldavia, sino también para su lugar en el mapa geopolítico europeo. Si el referéndum fracasa y Rusia logra bloquear su ingreso a la Unión Europea, el país podría quedar atrapado en un limbo entre Occidente y Moscú, una situación que Rusia ha explotado antes en otras exrepúblicas soviéticas.
Las parlamentarias en curso
Magid concluye que la batalla por el futuro de Moldavia no se limitará a las elecciones presidenciales de octubre. Incluso si Maia Sandu sale victoriosa, el Kremlin seguirá trabajando para desestabilizar el país antes de las elecciones parlamentarias del próximo año. El apoyo de Occidente será crucial en este período, tanto para Moldavia como para Ucrania, ya que ambos países enfrentan la misma amenaza existencial: la expansión imperialista de Rusia. Para Moscú, bloquear su ingreso a la Unión Europea no es solo una táctica para controlar a Moldavia, sino parte de un proyecto más amplio de reconstituir su esfera de influencia en el este de Europa.
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Moldavia, un país pequeño con poco más de dos millones de habitantes, está en el centro de una lucha geopolítica que podría definir el futuro de Europa. Las próximas elecciones serán un indicador de hacia dónde se dirige el país: si logra consolidar su democracia y avanzar hacia la Unión Europea, o si sucumbe a la presión del Kremlin y se ve arrastrada de nuevo a la órbita de Rusia. Las próximas semanas serán cruciales, y el mundo entero estará observando de cerca.

