La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ya no figura en la lista de personas sancionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La exclusión de la mandataria interina, confirmada mediante la actualización del registro de Nacionales Especialmente Designados, sitúa a Rodríguez fuera de la lista OFAC en un momento crítico. La Casa Blanca evalúa ajustar su política de presión máxima hacia Caracas. Este movimiento coloca a la figura más influyente en la gestión económica venezolana fuera de la lista OFAC. La decisión abre interrogantes sobre si se trata de un gesto aislado o el preludio de una flexibilización más amplia del entramado sancionatorio que aún pesa sobre el país caribeño.
Este reportaje es una producción del periodista de investigación senior Andrés Kohan para la revista Foreign Policy América Latina. Kohan lleva quince años cubriendo sanciones internacionales y política energética en el hemisferio occidental. El análisis parte de la pieza base titulada “El retiro estratégico: cómo Washington reconfigura sus herramientas de presión sobre Caracas”. La publicación se realizó tras la verificación de los registros oficiales del Tesoro estadounidense. Kohan ha cubierto las negociaciones entre el gobierno de Donald Trump y la administración venezolana en Qatar y México. Su experiencia le otorga una perspectiva privilegiada para interpretar esta decisión administrativa. Hasta hace apenas un año, un movimiento así parecía políticamente inviable.
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Fuera de la lista OFAC: La maniobra silenciosa de Washington que reconfigura el tablero venezolano
Que Rodríguez quede fuera de la lista OFAC elimina un obstáculo legal significativo. La sanción original se impuso en marzo de 2020. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York la acusó de narcotráfico durante la primera administración Trump. En ese momento, Rodríguez era vicepresidenta sectorial. La sanción la convirtió en una figura intocable para cualquier entidad bajo jurisdicción estadounidense. Su exclusión ahora permite que bancos corresponsales, empresas energéticas y organismos multilaterales puedan interactuar con ella. Ya no exponerse a sanciones secundarias es el beneficio clave.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) estima que este movimiento podría acelerar la discusión sobre la reestructuración de la deuda externa venezolana. El monto alcanza los 60.000 millones de dólares. El proceso requiere la participación activa de la principal autoridad económica del país. Fuentes diplomáticas consultadas por este medio señalan que la decisión fue comunicada a Caracas semanas antes de su publicación oficial. Los canales fueron discretos. Esto evidencia una coordinación bilateral inédita en los últimos años.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha mantenido una postura dura hacia el chavismo. Pero fuentes cercanas al Departamento de Estado indican que la necesidad de resultados migratorios ha moderado algunas posiciones dentro del gabinete de Trump. La administración busca mostrar avances tangibles en la frontera sur. La exclusión de Rodríguez se inscribe en esa lógica pragmática.

Fuera de la lista OFAC: el gesto que alivia la presión migratoria en la frontera sur de Estados Unidos
La decisión del Tesoro estadounidense llega en un contexto de presión migratoria sin precedentes. Ambos gobiernos se han visto forzados a buscar canales de cooperación práctica. Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza indican que los encuentros con ciudadanos venezolanos en la frontera sur disminuyeron un 23 por ciento. La reducción ocurrió durante los primeros tres meses del año. Coincidió con la intensificación de los vuelos de deportación directa. Estas operaciones dependen de la autorización del gobierno de Delcy Rodríguez.
Analistas del Wilson Center señalan un punto clave. Contar con la presidenta encargada fuera de la lista OFAC simplifica la coordinación entre agencias de inteligencia. Ambos países buscan combatir al Tren de Aragua y otras organizaciones transnacionales que operan en la región. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicado en febrero destacó otro dato relevante. La cooperación técnica en materia de repatriación había reducido en un 18 por ciento los cruces irregulares en el Darién. La cifra corresponde al último trimestre. El dato respalda la tesis de que el pragmatismo migratorio está superando las diferencias políticas.
El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense ha evitado comentar la exclusión de Rodríguez. Pero fuentes internas confirman que las operaciones conjuntas han aumentado su frecuencia. El cambio ocurrió desde que la mandataria dejó de estar en la lista de sancionados. La administración Trump, que hizo de la seguridad fronteriza una de sus banderas centrales, ve en esta cooperación una herramienta útil. Les permite mostrar resultados concretos a su base electoral.
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Los barriles de petróleo que esperan la señal definitiva del Tesoro norteamericano
En el ámbito energético, la exclusión de la presidenta encargada adquiere una relevancia particular. Antes de asumir la jefatura del Estado interino, Rodríguez fungió como supervisora directa de Pdvsa. La producción petrolera venezolana se ha estabilizado en torno a los 900.000 barriles diarios. Esto representa un incremento del 12 por ciento respecto al año anterior. Pero la cifra aún está lejos de los niveles necesarios para generar ingresos fiscales sostenibles.
Fuera de la lista OFAC, Rodríguez podría participar directamente en negociaciones con compañías europeas y asiáticas. Estas empresas buscan ampliar sus operaciones bajo las licencias actuales. La consultora Energy Intelligence estima que una flexibilización adicional del régimen de sanciones podría sumar entre 150.000 y 200.000 barriles diarios. El incremento se daría en un plazo de 18 meses. Esto aliviaría la presión en los mercados globales. También generaría divisas que el gobierno venezolano destinaría a estabilizar un tipo de cambio que ha mostrado signos de apreciación.
Chevron, Repsol y Eni han seguido de cerca los movimientos del Tesoro. Fuentes corporativas indican que la exclusión de Rodríguez ha sido interpretada como una señal positiva. Las compañías esperan una ampliación de sus respectivas licencias operativas en el país. La Casa Blanca, que ha priorizado la estabilidad de los precios energéticos frente a la inflación doméstica, ve con buenos ojos cualquier incremento de la oferta que no dependa de la OPEP.

Las advertencias que mantienen en vilo la frágil distensión bilateral
La interpretación de este movimiento varía según la perspectiva de los actores involucrados. Para el Departamento de Estado de Trump, se trata de una decisión técnica. Busca “incentivar comportamientos concretos” sin desmantelar la arquitectura de presión construida durante años. Funcionarios de alto rango consultados bajo condición de anonimato aseguran que la medida no implica un cambio de política. La definen como un ajuste quirúrgico que reconoce la necesidad de interlocutores autorizados.
El vocero de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental evitó confirmar si este gesto podría replicarse con otros funcionarios sancionados. Por su parte, el gobierno de la presidenta encargada Rodríguez ha recibido la noticia como una validación de su estrategia de negociación. Han priorizado el diálogo técnico por encima de las confrontaciones retóricas. Fuentes cercanas a la mandataria señalan que Rodríguez fuera de la lista OFAC representa el primer resultado tangible de meses de trabajo diplomático silencioso.
Confían en que este avance permita discutir el levantamiento de otras sanciones. Afectan sectores clave como el financiero y el petroquímico. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch han expresado cautela. Señalan que la exclusión de una jefa de Estado interina no debe interpretarse como un respaldo. No avala políticas que consideran violatorias de los derechos fundamentales.
La administración Trump mantiene sobre la mesa condiciones claras. Exigen la liberación de presos políticos y garantías electorales. Estos son requisitos para cualquier avance adicional. Funcionarios republicanos insisten en que la presión no ha desaparecido por completo. La exclusión de Rodríguez es una herramienta, no una concesión definitiva.
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El cronómetro que define si la exclusión se convierte en tendencia o en espejismo
El escenario que se abre tras esta decisión presenta oportunidades y riesgos para ambas partes. Por un lado, la exclusión de Rodríguez facilita la implementación de acuerdos en materia migratoria y energética. Estas negociaciones ya estaban en marcha en canales discretos. Por otro lado, cualquier retroceso en los avances democráticos podría llevar a la administración Trump a revertir este gesto.
La próxima revisión de la Licencia General 44 será el termómetro definitivo. Esta licencia permite transacciones con el sector petrolero venezolano. Su vencimiento está previsto para los próximos meses. Analistas de la consultora Control Risks advierten que la paciencia de Washington tiene límites claros. Cualquier señal de retroceso en las negociaciones políticas internas venezolanas podría interpretarse como una violación de los entendimientos informales alcanzados.
Mientras tanto, la imagen de Delcy Rodríguez fuera de la lista de sancionados se convierte en el símbolo visual de una distensión frágil. Ha logrado abrir una rendija en el muro de presión que durante años definió la relación entre Caracas y Washington. Los próximos 90 días serán decisivos. Determinarán si esta exclusión individual fue el primer paso de una nueva etapa. O si simplemente se trató de un espejismo en medio de la tormenta política que aún divide a ambas naciones.

