Redes Sociales

Nuevas restricciones en redes sociales para menores de 15 años en Europa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este miércoles ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo un paquete legislativo sin precedentes que transformará la relación de los menores con el entorno digital. La futura Ley de Infancia de la UE, conocida como ‘EU Kids Act’, establecerá un régimen escalonado por edades que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 13 años y limitará las cuentas de los adolescentes de entre 13 y 15 años a perfiles supervisados por sus progenitores. “Sin redes sociales antes de los 13 años.

Sin cuenta personal antes de los 15”, sentenció von der Leyen durante su discurso sobre el Estado de la Unión. La medida, que la Comisión presentará formalmente este jueves junto a la comisaria de Digitalización, Henna Virkkunen, aspira a armonizar las legislaciones nacionales de los 27 Estados miembros y evitar que las diferencias normativas determinen a qué edad puede acceder un menor a las plataformas digitales. El texto no sólo aborda las redes sociales, sino que extiende las restricciones a los chatbots de inteligencia artificial y a los juegos en línea, configurando el marco regulatorio más ambicioso que ha conocido el bloque comunitario en materia de protección de la infancia en internet.

Seguridad digital infantil en el Parlamento Europeo

La investigación periodística que sustenta esta información fue desarrollada por Hannah Power, corresponsal de asuntos europeos para The Journal, medio irlandés especializado en cobertura política y social. Power, con más de una década de experiencia cubriendo las instituciones comunitarias desde Bruselas y Dublín, ha documentado de manera sistemática los debates legislativos sobre seguridad digital infantil en el Parlamento Europeo. Su trabajo, titulado originalmente “New social media restrictions for under-15s to be introduced across Europe”, sirvió como material base para esta pieza, que ha sido contrastada con fuentes primarias de la Comisión Europea y declaraciones oficiales de los gobiernos implicados.

El diagnóstico que acompaña a la propuesta legislativa es contundente. Según datos del Eurobarómetro publicados en 2026, los adolescentes europeos declaran pasar una media de 4,5 horas diarias frente a pantallas durante los días lectivos, cifra que asciende a 6,1 horas durante los fines de semana. Von der Leyen citó durante su alocución el caso de Oléa, una niña de 14 años residente en Bélgica que se quitó la vida hace exactamente un mes tras sufrir acoso en línea. “Estoy convencida de que, sin estas redes omnipresentes, mi hija seguiría aquí”, leyó la presidenta en francés, citando las palabras de la madre de la menor. “Lo que estamos presenciando es una gran captura de nuestros hijos. Una captura de su atención, de su concentración, de sus mentes. Esto les está privando de su infancia”, añadió, enumerando entre los costes que sufren los menores la pérdida de sueño, la ansiedad, las autolesiones y, “en un número creciente de casos, incluso tragedias fatales”.

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La Comisión Europea invertirá además la carga de la prueba: serán las plataformas las que deban demostrar que sus servicios son seguros para los menores. Ilustración DALL-E

Prohibir las redes sociales

El modelo europeo contrasta con las aproximaciones más punitivas que han adoptado otros países. Australia se convirtió en diciembre de 2025 en la primera nación del mundo en prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, con multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos para las plataformas que no eliminen las cuentas de usuarios por debajo de esa edad. Sin embargo, la efectividad de la medida ha sido cuestionada: un informe del comisionado de seguridad australiano reveló que el 70% de los padres encuestados afirmaron que sus hijos mantenían cuentas activas en redes sociales a pesar de la prohibición.

Grecia anunció en abril que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años a partir del 1 de enero de 2027, una decisión que el primer ministro Kyriakos Mitsotakis comunicó a través de su propia cuenta de TikTok, plataforma que, paradójicamente, estará sujeta a las restricciones. Austria y Eslovenia elaboran leyes similares para menores de 14 y 15 años respectivamente, mientras que en Francia el Consejo Constitucional anuló en agosto la ley aprobada por el Parlamento, argumentando que la prohibición general suponía una infracción desproporcionada de la libertad de expresión y comunicación de los adolescentes.

Multas por incumplimiento

La propuesta comunitaria pretende superar esas discrepancias mediante un sistema de verificación de edad armonizado que las plataformas estarán obligadas a implementar. Entre los 15 y los 18 años, las compañías deberán aplicar un “diseño seguro” que limite las recomendaciones algorítmicas, reduzca los elementos que fomentan un uso prolongado, refuerce la privacidad por defecto y controle el contacto con desconocidos.

La Comisión Europea invertirá además la carga de la prueba: serán las plataformas las que deban demostrar que sus servicios son seguros para los menores. “No se trata de que nuestros menores accedan a las redes sociales. Se trata de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a los menores”, subrayó von der Leyen, quien advirtió que las multas por incumplimiento podrían alcanzar el 6% de la facturación mundial de las compañías infractoras.

Unión Europea: prohibición de las redes sociales

El respaldo político a la iniciativa es amplio pero no unánime. El Taoiseach irlandés, Micheál Martin, respaldó la decisión del Reino Unido de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, afirmando que “las redes sociales son el problema de salud pública de nuestro tiempo y los gobiernos tienen que actuar”. Martín añadió que “sería muy preferible que, a nivel de la Unión Europea, pudiéramos llegar a una decisión sobre la prohibición de las redes sociales para los niños y sobre los mecanismos precisos para ello”. Sin embargo, el comisario europeo Micheal McGrath descartó en julio una prohibición total basada en la edad, esbozando en su lugar un “enfoque gradual” que es el que finalmente ha adoptado la Comisión. Las presiones de Estados miembros como Francia, Dinamarca y Grecia han sido determinantes para acelerar una regulación que lleva meses gestándose en los despachos de Bruselas.

Los datos sobre la penetración real de las redes sociales entre los menores evidencian la magnitud del desafío. Un informe de CyberSafe Kids correspondiente al curso 2024-2025, elaborado a partir de encuestas a más de 9.000 niños irlandeses de entre 8 y 15 años, reveló que el 71% de los menores de 8 a 12 años utilizaba aplicaciones de redes sociales y mensajería instantánea diseñadas para mayores de 13 años, incluyendo YouTube (60%), WhatsApp (29%), Snapchat (25%) y TikTok (23%). El 28% de los niños de 8 a 12 años y el 26% de los de 12 a 15 años experimentaron contenido o contacto no solicitado que les resultó perturbador, incluyendo exposición a horror, violencia, material sexual, amenazas y estafas. La legislación europea llega, por tanto, con el aval de una evidencia empírica que documenta años de exposición sin supervisión.

Von der Leyen presentará los detalles técnicos

La ‘EU Kids Act’ se apoyará en el Reglamento de Servicios Digitales, vigente desde 2023, que ya impone obligaciones de moderación a las grandes plataformas, y en el Código de Seguridad en Línea irlandés de 2024, que regula el contenido potencialmente ilegal en servicios de intercambio de vídeos. La diferencia fundamental reside en que, por primera vez, la verificación de edad dejará de ser una declaración voluntaria del usuario para convertirse en una obligación legal verificable.

Von der Leyen presentará los detalles técnicos este jueves, y se espera que el texto legislativo complete su tramitación parlamentaria a lo largo de 2027, con un periodo de adaptación para las plataformas que podría extenderse hasta 2028. El pulso entre la protección de la infancia y los derechos fundamentales de los adolescentes está servido, y Europa ha decidido apostar por la intervención regulatoria como respuesta a lo que la propia presidenta de la Comisión ha calificado como “una captura de la infancia” que ya no admite más demoras.

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