Soldados de fortuna están tras la cabeza de Maduro y Diosdado Cabello está en modo ataque

La captura de un grupo de supuestos mercenarios en Venezuela ha desatado una tormenta política y mediática que apunta a una conspiración internacional con un objetivo claro: la cabeza de Maduro. En las últimas horas, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, ha anunciado la detención de tres ciudadanos estadounidenses, dos españoles y un checo, acusados de ser parte de un plan para asesinar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a otros altos funcionarios del gobierno. Según Cabello, estos hombres formaban parte de un grupo de 14 personas que habrían ingresado al país con un arsenal de armas, aparentemente facilitado por agencias de inteligencia extranjeras, en lo que describe como una operación orquestada por la CIA y el Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI).

La Sala de Redacción de estoyaldia.com.do, encargó a un grupo de periodista especializados en información política de la región, coleccionar los datos periodísticos disponibles hasta el presente. El equipo detalló que la narrativa apunta a que una supuesta red de mercenarios extranjeros habría sido contratada para ejecutar un golpe mortal contra la cúpula del régimen chavista. A través de diversas fuentes, la Inteligencia de Venezuela ha revelado la magnitud del complot, al que el gobierno ha respondido con una ofensiva mediática y política sin precedentes.

Los datos fueron tomados de trabajos realizados por Miguel González, periodista de EL PAÍS especializado en diplomacia y política de defensa, ha seguido de cerca este caso. Con una trayectoria de más de cuatro décadas en el periodismo, González ha trabajado en medios como La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Asimismo, se revisó material de BBC World Service, Barron’s National Financial Weekly y del sitio web fundado por el periodista de investigación venezolano Nelson Bocaranda, Runrun.es.

En las últimas horas, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, ha anunciado la detención de tres ciudadanos estadounidenses, dos españoles y un checo, acusados de ser parte de un plan para asesinar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a otros altos funcionarios del gobierno. Ilustración MidJourney

La cabeza de Maduro

La cabeza de Maduro ha sido el blanco de múltiples intentos de atentado en los últimos años, pero esta vez la acusación se extiende a actores internacionales, quienes, según las autoridades venezolanas, estarían dispuestos a todo para derrocar al gobierno. Diosdado Cabello, en una rueda de prensa transmitida por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), afirmó que la operación involucraba una red internacional coordinada por la CIA y el CNI, diseñada para eliminar físicamente a Maduro y a otros altos mandos del chavismo. Cabello, conocido por su tono combativo, no dudó en señalar a España y Estados Unidos como los verdaderos cerebros detrás del plan. “España va a responder que es mentira. Pueden decir lo que quieran, sus agentes están confesando”, declaró, insinuando que las confesiones de los detenidos confirmaban sus acusaciones.

La respuesta del gobierno español no se hizo esperar. A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España rechazó categóricamente cualquier insinuación de estar implicado en una operación para derrocar a Maduro. El gobierno español sostiene que los dos ciudadanos detenidos en Venezuela, José María Basoa Valdovinos y Andrés Martínez Adasme, son simples turistas bilbaínos que no tienen relación alguna con el servicio secreto español. Las familias de los detenidos también han negado las acusaciones, alegando que los dos hombres estaban de vacaciones en Venezuela y que su desaparición se debió a un malentendido. A pesar de estas aclaraciones, Cabello ha mantenido su posición firme, asegurando que la trama para acabar con la cabeza de Maduro involucra a diversos actores internacionales, incluyendo a Blackwater, la controversial empresa de seguridad privada estadounidense.

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Incautación de armas

La narrativa del gobierno venezolano se ha reforzado con la incautación de cientos de armas que, según Cabello, habrían sido transportadas desde Estados Unidos para ser usadas en un intento de asesinato contra Maduro y otros miembros del alto gobierno. La situación ha escalado a un punto en que las relaciones diplomáticas entre Venezuela y España están al borde de la ruptura. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, ha sugerido la posibilidad de cortar lazos con España, una medida que Cabello no descarta, argumentando que “no podemos mantener relaciones con un gobierno que conspira para matarnos”.

Mientras tanto, en el contexto internacional, Estados Unidos también ha desmentido cualquier participación en la supuesta conspiración. Un portavoz del Departamento de Estado calificó las acusaciones de “categóricamente falsas”, aunque admitió que un ciudadano estadounidense fue detenido en Venezuela y que hay informes no confirmados de otros dos estadounidenses en la misma situación. Sin embargo, estas negaciones no han sido suficientes para apaciguar los temores del gobierno venezolano, que sigue en estado de alerta máxima, convencido de que la amenaza sobre la cabeza de Maduro es más real que nunca.

Un portavoz del Departamento de Estado calificó las acusaciones de “categóricamente falsas”, aunque admitió que un ciudadano estadounidense fue detenido en Venezuela y que hay informes no confirmados de otros dos estadounidenses en la misma situación. Ilustración MidJourney.

Hoy sería el Blackwater Day

En el corazón de esta crisis se encuentra una fecha clave: el 16 de septiembre. Diversos canales de YouTube y medios como Euronews han reportado que Blackwater, la famosa compañía de mercenarios dirigida por Eric Prince, ha marcado este día como un momento crucial para Venezuela. Un video difundido por Prince, en el que aparece un reloj en cuenta regresiva, ha sembrado el pánico entre los seguidores del chavismo. “El 16 de septiembre cambiará la historia de Venezuela”, declaró Prince, insinuando que una operación decisiva está en marcha. Estas declaraciones han sido tomadas como una amenaza directa contra la vida de Maduro, quien ha intensificado las medidas de seguridad a su alrededor y ha ordenado a sus fuerzas de seguridad estar preparadas para cualquier eventualidad.

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La cabeza de Maduro parece ser el objetivo central de esta compleja red de actores, en la que se mezclan mercenarios, agencias de inteligencia y empresas privadas de seguridad. A medida que se acerca la fecha señalada por Blackwater, la tensión crece y el gobierno venezolano se mantiene en modo ataque, no solo contra los supuestos conspiradores extranjeros, sino también contra aquellos dentro de sus propias filas que pudieran estar colaborando con el enemigo. Cabello, quien ha sido recientemente reinstalado como ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, ha adoptado una postura beligerante, prometiendo castigar a todos aquellos que intenten atentar contra el régimen.

El escenario que se dibuja en Venezuela es uno de confrontación total. Con la cabeza de Maduro en la mira y las tensiones diplomáticas en su punto más alto, el país se encuentra al borde de una nueva crisis que podría tener repercusiones a nivel global. Mientras el gobierno refuerza sus defensas y lanza acusaciones contra actores internacionales, la incertidumbre sobre el futuro de Maduro y su gobierno persiste. Los próximos días serán decisivos y podrían marcar un punto de inflexión en la historia reciente de Venezuela.

 

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