Planta solar flotante más grande del cono sur potencia la industria frutícola «verde» de Chile

En la región central de Chile, se ha inaugurado recientemente un proyecto que marca un hito en la generación de energías limpias en el Cono Sur de América: la planta solar flotante más grande de la región. Este avance tecnológico no solo representa un salto cualitativo en la producción de energía sostenible, sino que también es un motor fundamental para impulsar una industria frutícola «verde» en un país ya reconocido por su rica producción de frutas.

La planta, situada en el Fundo Quilamuta, cerca de la localidad agrícola de Las Cabras en la región de O’Higgins, se alza como un símbolo del compromiso chileno con la sostenibilidad y la innovación. Con una capacidad instalada de 1.090 kilovatios pico (kWp), la planta no solo proporciona energía limpia para el autoconsumo en las operaciones de producción, procesamiento y empaque de Verfrut, una de las mayores exportadoras de frutas del país, sino que también establece un modelo a seguir para la industria agrícola mundial.

Planta solar flotante sobre un estanque

La «planta solar flotante» se compone de 1.998 paneles solares montados sobre flotadores en un tranque de regadío, lo que permite una doble funcionalidad: generación de energía y conservación de agua. Esta innovación aborda dos desafíos críticos de la agricultura moderna: la necesidad de energía y la gestión eficiente del agua. El gerente del Fundo Quilamuta, Andrés Marambio, destaca la relevancia de esta solución, no solo en términos de sostenibilidad energética sino también por su contribución significativa a la reducción de la evaporación del agua, clave en un país que enfrenta desafíos de sequía.

Planta solar flotante
La «planta agrovoltaica» se compone de 1.998 paneles solares montados sobre flotadores en un tranque de regadío, lo que permite una doble funcionalidad: generación de energía y conservación de agua. Ilustración MidJourney

Este proyecto es un ejemplo destacado de la energía «agrovoltaica», un concepto que combina la generación de energía solar con la agricultura. La instalación de paneles solares en cultivos agrícolas está ganando terreno como una opción viable en áreas rurales, aprovechando el mismo terreno para la producción agrícola y la generación de energía. En Chile, esta sinergia entre agricultura y energía renovable es particularmente relevante, dado el alto consumo energético del sector agrícola y las frecuentes alteraciones en el suministro de electricidad que afectan a las comunidades rurales.

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Avances en la sostenibilidad

La iniciativa de la «planta solar flotante» en Quilamuta es un reflejo de una tendencia más amplia en Chile hacia prácticas agrícolas sostenibles. Según Iván Marambio, presidente de la asociación gremial Frutas de Chile, el país está avanzando significativamente en términos de sostenibilidad. Este avance no solo es fundamental para diferenciar los productos chilenos en el mercado global, sino que también responde a una necesidad urgente de adaptarse a la crisis climática global. La marca Chile, según Marambio, ahora lleva el sello de la sostenibilidad, un atributo crucial para todos los productos que la agroindustria chilena exporta al extranjero.

La planta Quilamuta es una manifestación tangible de esta visión sostenible. Al abordar la necesidad de una energía más limpia y eficiente, la instalación no solo mejora la producción de frutas, sino que también contribuye a la conservación del entorno natural. Los paneles solares, al estar ubicados sobre el agua, no solo generan energía, sino que también crean un efecto de «carpa» que reduce la evaporación del agua hasta en un 25% durante las altas temperaturas. Esta innovación es particularmente valiosa en el contexto de Chile, donde la gestión del agua es un desafío constante, especialmente en las regiones agrícolas.

El agua mejora las placas

En términos de rendimiento, la disposición única de los paneles solares flotantes también ofrece ventajas significativas. Al reducir la temperatura de las placas, expuestas a la intensa radiación solar de la región, su eficiencia aumenta notablemente. Esta optimización no solo beneficia al Fundo Quilamuta, sino que también sienta un precedente para futuras instalaciones de energía solar en el país y, posiblemente, en toda la región.

Además de sus beneficios ambientales y energéticos, la «planta solar flotante» de Quilamuta es un poderoso motor económico. Al proveer energía limpia para el autoconsumo, la planta reduce los costos operativos de Verfrut, permitiendo que la empresa se concentre en lo que mejor sabe hacer: producir y exportar frutas de alta calidad. Este enfoque en la sostenibilidad no solo mejora la rentabilidad de la empresa, sino que también refuerza su compromiso con prácticas agrícolas responsables.

El modelo de Quilamuta también es un ejemplo de cómo la tecnología puede ser una aliada en la lucha contra el cambio climático. La planta no solo representa una solución innovadora para los desafíos energéticos y de gestión del agua, sino que también es un testimonio de la capacidad de Chile para liderar en el ámbito de las energías renovables. Con casi 700 hectáreas productivas y 1.800 dedicadas a la conservación de la naturaleza, el fundo es un microcosmos de lo que podría ser una agricultura más sostenible y resiliente.

Chile está marcando el camino

La expansión del uso de paneles solares en cultivos frutícolas en Chile es un indicador claro de la dirección que está tomando el país en materia de sostenibilidad. Con un 83% del riego realizado por goteo, un método eficiente en tiempos de sequía, Chile está marcando el camino hacia un futuro agrícola más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Este enfoque no solo beneficia a la industria frutícola, sino que también contribuye a la seguridad alimentaria y la protección del entorno natural.

El Ministro de Agricultura de Chile, Esteban Valenzuela, resalta el progreso del país en su transición hacia una «agricultura verde». Las acciones incluyen la eliminación de los pesticidas más tóxicos, la implementación de una nueva ley de riego y la protección de los bosques nativos. Estas medidas, junto con la integración de la biodiversidad en las prácticas agrícolas, son esenciales para la captura de carbono y el silvopastoreo, contribuyendo así a la meta de Chile de ser carbono neutral y resiliente al cambio climático a más tardar en 2050. La planta solar flotante ayuda al objetivo ambicioso de situar a Chile entre los 15 países más atractivos del mundo para invertir en energías renovables, un reconocimiento que subraya su liderazgo en sostenibilidad y protección ambiental.

En búsqueda de un 100%

La energía generada por la planta solar flotante de Quilamuta no solo alimenta las operaciones de la empresa, sino que también representa un paso significativo hacia la resiliencia energética. En un país con un enorme potencial para la producción de energías eólica, solar e hidroeléctrica, proyectos como este son cruciales para alcanzar la meta de generación de energía 100% renovable. En 2022, el 62% de la capacidad energética de Chile provenía de fuentes renovables, una proporción que está destinada a aumentar con iniciativas como la planta Quilamuta.

Planta solar flotante
La energía generada por la planta solar flotante de Quilamuta no solo alimenta las operaciones de la empresa, sino que también representa un paso significativo hacia la resiliencia energética. Ilustración MidJourney

Los desafíos que enfrenta Chile en su camino hacia la sostenibilidad son considerables, pero no insuperables. Uno de los principales retos es aumentar la capacidad de almacenamiento y transmisión de energía sin incurrir en costos adicionales para los consumidores. Sin embargo, el compromiso del gobierno chileno, manifestado en las palabras del presidente Gabriel Boric, es claro: Chile está decidido a liderar en la transición hacia un futuro energético sostenible.

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Un ejemplo inspirador

El caso de la «planta solar flotante» de Quilamuta es un ejemplo inspirador de cómo la innovación y el compromiso pueden llevar a soluciones prácticas y sostenibles. Representa una confluencia entre la tecnología, la sostenibilidad y la economía, un modelo que no solo beneficia a la industria frutícola, sino que también promueve una visión más amplia de lo que puede ser una agricultura responsable y respetuosa con el medio ambiente.

a planta solar sobre el estanque de Quilamuta no es solo un logro técnico, sino un símbolo de lo que Chile y, por extensión, el Cono Sur de América pueden alcanzar en su búsqueda de un futuro sostenible. Este proyecto demuestra que el cuidado del medio ambiente y el progreso económico no solo pueden coexistir, sino que pueden potenciarse mutuamente, ofreciendo un camino hacia un desarrollo más verde y sostenible para Chile y el mundo.

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