Israel usa fósforo blanco en Líbano: la ONU exige investigación por armamento empleado de forma ilegal en zonas civiles

El ejército israelí usó fósforo blanco contra zonas residenciales del sur del Líbano el 3 de marzo de 2026. La denuncia no proviene de una fuente aislada ni de un comunicado político: la respaldaron tanto Human Rights Watch como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Ambos organismos señalan que este armamento fue empleado de forma ilegal contra áreas habitadas por población civil. El fósforo blanco, cuando se emplea de forma ilegal en zonas densamente pobladas, genera quemaduras que penetran hasta el hueso y no se apagan con agua. Y lo que ocurrió en Nabatieh confirma que este tipo de munición fue empleado de forma ilegal una vez más, en el marco de una ofensiva que se extiende por todo el territorio libanés.

El material que sustenta este reportaje proviene de declaraciones oficiales de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, emitidas el jueves 12 de marzo de 2026, y de informes verificados de Human Rights Watch. El portavoz del organismo onusiano, Thameen Al Khitan, realizó las declaraciones en el marco del seguimiento activo que la oficina mantiene sobre la ofensiva israelí en territorio libanés.

Nabatieh, 3 de marzo de 2026: lo que los expertos verificaron y el ejército israelí no ha negado ni confirmado

La zona de Nabatieh, en el sur del Líbano, fue el epicentro del ataque documentado. Según una fuente militar libanesa citada el 6 de marzo, la aviación israelí utilizó proyectiles con fósforo blanco en bombardeos dirigidos contra áreas residenciales. Human Rights Watch verificó de forma independiente el uso de municiones de artillería con fósforo blanco mediante análisis de imágenes, residuos y patrones de dispersión. La conclusión fue clara: el fósforo blanco fue empleado de forma ilegal contra zonas habitadas, lo que constituye una violación grave del derecho internacional humanitario.

El fósforo blanco no está prohibido en términos absolutos. Su uso como señalizador en zonas alejadas de población civil se considera legal bajo el Protocolo III de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales. Sin embargo, su uso en áreas densamente pobladas está expresamente prohibido por el derecho consuetudinario internacional. Cuando entra en contacto con la piel humana, continúa quemando hasta consumir el tejido por completo, incluso bajo el agua. Las quemaduras que produce son de las más dolorosas y difíciles de tratar que registra la medicina de guerra.

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empleado de forma ilegal
Cada informe que documenta el uso ilegal de fósforo blanco en zonas civiles representa horas de trabajo técnico, análisis de imágenes satelitales, entrevistas con sobrevivientes y verificación cruzada de evidencia. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU y Human Rights Watch llevan más de quince años acumulando esa evidencia sobre Israel y el Líbano. El problema no es la falta de documentación. El problema es que la documentación no ha derivado en consecuencias jurídicas reales para nadie. — Ilustración DALL-E

De Gaza en 2009 al Líbano en 2026: el patrón de conducta que la comunidad internacional no ha podido detener

Human Rights Watch documentó casos similares en conflictos previos. En 2009, durante la operación Plomo Fundido en Gaza, verificó el uso de fósforo blanco sobre zonas urbanas densamente pobladas. En 2023, al inicio de la ofensiva en Gaza tras los ataques de Hamás, nuevas denuncias señalaron el mismo patrón. Ahora, en el Líbano, la historia se repite. El patrón de conducta documentado a lo largo de más de una década genera una pregunta que la comunidad internacional no puede seguir eludiendo: ¿cuántas investigaciones se necesitan antes de que exista una consecuencia jurídica real?

La campaña militar israelí en el Líbano no se limita al sur del país. Los ataques alcanzaron también el valle de la Bekaa, el suburbio sur de Beirut y otras zonas de la capital. Reportes de agencias internacionales describieron densas columnas de humo y polvo sobre zonas residenciales rodeadas de escuelas, restaurantes y espacios comerciales en el centro de Beirut. La expansión geográfica de la ofensiva refleja una estrategia de presión total sobre el territorio libanés que va más allá de los objetivos militares declarados.

La respuesta israelí que se repite sin cambios: «actuamos conforme al derecho internacional» frente a evidencia verificada

Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, ha señalado que el uso de armas con efectos indiscriminados en zonas civiles densas constituye una violación flagrante del principio de distinción consagrado en el derecho internacional humanitario. Expertos jurídicos advierten que la responsabilidad de los comandantes militares que autorizan este tipo de armamento en entornos urbanos puede alcanzar el nivel de crimen de guerra bajo el Estatuto de Roma. Israel no es parte del Estatuto de Roma, lo que limita la jurisdicción directa de la Corte Penal Internacional, pero no elimina su responsabilidad bajo el derecho consuetudinario internacional.

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La respuesta israelí siguió el patrón habitual. El ejército no confirmó el uso de fósforo blanco en Nabatieh, pero tampoco lo negó de forma categórica. Las declaraciones oficiales se limitaron a señalar que las operaciones se realizan «de acuerdo con el derecho internacional». Esa formulación, repetida en cada ciclo de denuncias, resulta cada vez menos creíble ante la acumulación de evidencia verificada por organismos independientes con metodologías técnicas rigurosas.

empleado de forma ilegal
El fósforo blanco sigue ardiendo aunque se intente apagarlo. Esa característica química es también una metáfora de la impunidad: una vez que el ciclo de denuncia sin sanción se instala, resulta extraordinariamente difícil extinguirlo. Lo que ocurrió en Nabatieh no es nuevo. Es la repetición de un patrón que la comunidad internacional ha documentado, condenado y olvidado más de una vez. La pregunta ya no es si ocurrió. La pregunta es cuándo dejará de ocurrir. — Ilustración DALL-E

Cuatro solicitudes de investigación en quince años: por qué la ONU pide lo mismo sin obtener resultados distintos

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU solicitó una investigación urgente, independiente y eficaz. Es la misma solicitud que formuló en 2009, en 2014, en 2021 y en 2023. Ninguna derivó en consecuencias jurídicas concretas para los responsables. El ciclo de denuncia sin sanción genera impunidad estructural que facilita la repetición de las mismas conductas en el siguiente conflicto.

Lo que ocurrió en Nabatieh el 3 de marzo de 2026 no es un episodio aislado. Es el último eslabón de una cadena documentada de usos ilegales de fósforo blanco en zonas civiles que se extiende por más de quince años. La comunidad internacional dispone de los informes, las imágenes, los análisis técnicos y las declaraciones de los organismos competentes. Lo que falta no es información. Lo que falta es voluntad política para traducir esa información en responsabilidad real. Mientras esa voluntad no aparezca, el fósforo blanco seguirá cayendo sobre zonas habitadas y los informes seguirán acumulándose en archivos de organismos que piden investigaciones que nadie realiza.

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