Carles Puigdemont ha vuelto a ser noticia tras su reciente reaparición en Barcelona, donde rememoró la célebre frase de Julio César: «Veni, vidi, vici.» En un acto que atrajo a miles de simpatizantes, el expresidente de la Generalitat se dirigió a sus seguidores con un discurso que evocaba su determinación y la lucha independentista catalana. Su presencia en la ciudad, tras casi siete años de exilio autoimpuesto, fue un momento cargado de simbolismo y expectativas.
El material original que inspira este reportaje fue escrito por Marc Rovira, periodista de EL PAÍS de España. En su artículo titulado “Puigdemont regresa a Barcelona siete años después, da un discurso ante sus fieles y desaparece”, Rovira describe con detalle el evento que reunió a unos 3.500 simpatizantes del líder político. Con una intervención breve pero impactante, Puigdemont recordó a sus seguidores que la lucha por la independencia sigue vigente y que “no tenemos derecho a renunciar”.
El discurso de Carles Puigdemont
Carles Puigdemont apareció en el exterior del Parlament de Cataluña, rodeado de una fuerte vigilancia policial. A pesar del despliegue, logró evadir a las autoridades después de su discurso, dejando a muchos preguntándose sobre su paradero. En su breve alocución, el expresidente recordó el referéndum de 2017 y la «represión feroz» que siguió. “No nos interesa estar en un país en el que las leyes de amnistía no amnistían”, declaró, mientras sus palabras resonaban entre los aplausos de sus fieles.
La reaparición de Puigdemont no fue improvisada. Según fuentes cercanas al líder de Junts, llevaba unos días en Barcelona preparando este momento. Acompañado de diputados de su partido y del presidente del Parlament, Josep Rull, Puigdemont avanzó desde un bloque de pisos cercano hasta el atril, rodeado por sus compañeros de partido. Su discurso, aunque breve, estuvo cargado de emociones y referencias a la lucha independentista. “Debemos saber preparar nuevas oportunidades, porque las tendremos y las ganaremos”, aseguró, antes de desaparecer entre la multitud.

Un plan a estilo Berlin
El regreso de Carles Puigdemont a Barcelona fue un acto cuidadosamente planeado, a pesar de la fuerte vigilancia policial. Su llegada al escenario montado frente al Arco del Triunfo fue un momento cargado de simbolismo, recordando a sus seguidores que la lucha por la independencia catalana sigue viva. El expresidente logró evadir a las autoridades, desapareciendo de nuevo tras su intervención, lo que dejó una sensación de misterio y desafío en el aire.
Puigdemont ha sido una figura central en la política catalana, especialmente desde el referéndum de 2017. Su regreso a Barcelona marca un punto importante en la historia reciente de Cataluña, subrayando su compromiso con la causa independentista. A lo largo de su discurso, Puigdemont enfatizó la necesidad de mantenerse firmes y preparados para futuras oportunidades. Sus palabras, “cuando nos volvamos a ver, podremos volver a gritar juntos bien fuerte ‘Visca Catalunya lliure’”, resonaron profundamente entre los asistentes.
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Unidad para los futuros desafíos
La vigilancia policial no pudo impedir que Carles Puigdemont llegara al atril y se dirigiera a sus seguidores. Su discurso fue una mezcla de recuerdos del pasado y promesas para el futuro. Habló de la «represión feroz» tras el referéndum de 2017 y criticó la “politización de la justicia”. Además, anticipó una posible detención, aunque esta aún no se ha producido. “Muchos festejarán que sea detenido, y pensarán que el escarnio vale la pena”, dijo, refiriéndose a la polarización política en España.
Carles Puigdemont, en su reaparición, también destacó la importancia de la unidad y la preparación para futuros desafíos. Su mensaje fue claro: la lucha por la independencia catalana no ha terminado. “Debemos saber preparar nuevas oportunidades, porque las tendremos y las ganaremos”, afirmó, manteniendo viva la esperanza entre sus seguidores. Su habilidad para evadir a las autoridades y desaparecer tras su discurso subraya su determinación y astucia política.

Quienes lo aman y los que no
El contexto de la reaparición de Puigdemont en Barcelona también incluye un componente de protesta contra la investidura del socialista Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Puigdemont y su partido, Junts, han mostrado su descontento con la situación política actual y la falta de apoyo para facilitar su participación en el pleno de investidura. Albert Batet, portavoz de JuntsxCat en el Parlament, criticó al Govern en funciones de Pere Aragonès por no facilitar la presencia de Puigdemont.
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La reaparición de Carles Puigdemont en Barcelona también ha generado una intensa actividad policial. Los Mossos d’Esquadra activaron un dispositivo de rastreo para tratar de interceptar al expresidente, quien tiene una orden de arresto pendiente. La confusión sobre su paradero se apoderó del inicio del pleno de investidura, con especulaciones sobre su posible huida en coche junto con el secretario general de Junts, Jordi Turull. La capacidad de Puigdemont para evitar la detención subraya su habilidad para navegar en situaciones de alta tensión política.
Carles Puigdemont ha vuelto a poner en el centro de la atención mediática la causa independentista catalana. Su discurso en Barcelona, recordando el «Veni, vidi, vici», fue un recordatorio de su determinación y la de sus seguidores. La capacidad de evadir a las autoridades y desaparecer tras su intervención añade un elemento de misterio y desafío a su figura. El evento subraya la continua relevancia de Puigdemont en la política catalana y su compromiso con la lucha por la independencia.

