Desde una perspectiva estrictamente epidemiológica, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) continúa siendo clasificado como epidemia persistente global. Más de cuarenta años después de su identificación, mantiene magnitud significativa, transmisión sostenida y concentración en poblaciones clave, incluyendo la República Dominicana.
No se trata de una crisis repentina, sino de una amenaza estructural que ha evolucionado, pero no desaparecido.
Una epidemia que nunca se extinguió
La directora ejecutiva de UNAIDS, Winnie Byanyima, ha reiterado que el mundo enfrenta una etapa decisiva: los avances científicos existen, pero la desigualdad mantiene viva la transmisión. Según los últimos informes globales, millones de personas viven con VIH y cada año se registran nuevas infecciones, especialmente en contextos vulnerables.

El director general de la World Health Organization, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que el objetivo de poner fin al sida como amenaza de salud pública para 2030 es alcanzable, pero solo si se sostienen financiamiento, prevención y acceso universal a tratamiento.
El VIH no es una enfermedad del pasado; es una epidemia controlable, pero activa.
República Dominicana: concentración en poblaciones clave
En la República Dominicana, la prevalencia general se mantiene relativamente estable; sin embargo, los estudios epidemiológicos confirman alta concentración en poblaciones vulnerables: hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales, personas privadas de libertad y jóvenes en contextos de vulnerabilidad social.
Especialistas dominicanos en salud pública coinciden en que el principal desafío no es la falta de tratamiento —los antirretrovirales están disponibles— sino el diagnóstico tardío, el estigma y las brechas educativas.
El principio científico es claro: persona con carga viral indetectable no transmite el virus. No obstante, alcanzar esa condición requiere detección temprana y adherencia terapéutica sostenida.
Persistencia estructural y desigualdad
Desde el punto de vista técnico, una epidemia se considera persistente cuando mantiene transmisión continua en el tiempo sin interrupción significativa. El VIH cumple ese criterio.
Las causas no son biológicas exclusivamente. Expertos en epidemiología social señalan tres factores determinantes:
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Desigualdad económica.
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Estigmatización.
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Falta de educación sexual integral basada en evidencia.
La persistencia del VIH refleja fallas estructurales más que limitaciones médicas.
Avances científicos vs. vulnerabilidad social
En las últimas dos décadas, la ciencia ha logrado avances contundentes: terapias combinadas, profilaxis preexposición (PrEP) y esquemas simplificados. Sin embargo, la cobertura preventiva no alcanza de forma uniforme a todas las poblaciones.
En América Latina, los sistemas sanitarios enfrentan el reto de sostener programas en contextos de presión presupuestaria. Reducir inversión en prevención puede traducirse en repuntes de contagio.
El VIH demuestra que control epidemiológico no significa erradicación.

El desafío actual: sostener la respuesta
Cuatro décadas después, el virus sigue presente porque las condiciones sociales que lo favorecen no han sido eliminadas. La vigilancia epidemiológica, el acceso universal a tratamiento y la eliminación del estigma continúan siendo pilares estratégicos.
La República Dominicana enfrenta una oportunidad crítica: consolidar avances sin relajar la prevención.

