Las pequeñas y medianas empresas han dejado de ser el eslabón débil de las economías emergentes para convertirse en su columna vertebral. En los mercados que integran el bloque BRICS, este fenómeno adquiere una dimensión estratégica sin precedentes: las pymes son hoy la fuerza impulsora en los países BRICS, el motor silencioso que genera empleo, detona innovación y sostiene cadenas de valor que compiten con las de las grandes corporaciones multinacionales. No se trata de una tendencia espontánea ni de un ciclo económico favorable: es el resultado de decisiones políticas deliberadas, marcos institucionales renovados y una apuesta colectiva por la digitalización como palanca de transformación.
La fuerza impulsora en los países BRICS no surge del azar, sino de décadas de ajustes, fracasos y aprendizajes que hoy se consolidan en un plan de desarrollo conjunto con horizonte al año 2030. Y aunque los desafíos son enormes —financiamiento limitado, brechas digitales, baja productividad—, la fuerza impulsora en los países BRICS encuentra en la cooperación multilateral su mayor activo estratégico.
El análisis que sustenta este reportaje fue elaborado por Svetlana Khristoforova, periodista especializada en economía internacional y corresponsal de TV BRICS, plataforma informativa del bloque que agrupa a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y sus países asociados. Su investigación, titulada Tecnologías digitales, competencia e innovación: cómo las pequeñas y medianas empresas se están convirtiendo en una fuerza impulsora en los países BRICS, recoge testimonios de expertos, datos gubernamentales y declaraciones de funcionarios de alto nivel que permiten reconstruir el estado actual del ecosistema pyme en el bloque más poblado y diverso del planeta.
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El plan BRICS 2030: la hoja de ruta que promete integrar a millones de emprendedores en las cadenas de valor globales
En 2025, durante una reunión de ministros de industria celebrada en Brasilia, los países BRICS aprobaron un plan formal para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas con vigencia hasta 2030. El documento no es una declaración de intenciones: es, según Lubarto Sartoyo, presidente de la Alianza de Estructuras Empresariales y Emprendedores del Sudeste Asiático, una hoja de ruta institucional operativa con resultados medibles por país.
La aprobación del plan transformó la cooperación entre naciones en grupos de trabajo permanentes, capaces de generar sinergias que ningún programa nacional podría alcanzar de forma aislada. El objetivo central es claro: abrir las cadenas de valor globales a millones de emprendedores que hoy operan al margen de los flujos comerciales internacionales.
Brasil ilustra con claridad los alcances concretos de esta transformación. Según Vicente Barrientos, politólogo y presidente del Consejo Empresarial BRICS con sede en Río de Janeiro, el país ya opera programas de impacto directo: el ProCred 360 otorga préstamos a microempresas, el Desenrola Pequenos Negócios reestructura deudas con descuentos de hasta el 90%, y el fondo FAMPE aspira a movilizar 30.000 millones de reales en un plazo de tres años.
Sin embargo, Barrientos es enfático en señalar una brecha estructural: las pequeñas empresas brasileñas son los principales empleadores del país, pero no sus principales inversores en tecnología. «Brasil necesita más, no menos, participación del gobierno; no en forma de administración, sino en forma de subvenciones, garantías y capital«, advierte.

India e Indonesia: dos modelos opuestos que demuestran por qué el gobierno no puede abandonar a las pymes
India enfrenta un escenario diferente pero igualmente desafiante: el 99% de sus empresas son microempresas. La adopción acelerada de plataformas digitales como GeM y ONDC ha permitido ampliar el acceso al mercado público, mientras que el programa ZED 2.0 impulsa estándares de calidad en sectores exportadores. Lavlish Taneja, vicepresidente de la Unión Ruso-Asiática de Industriales y Empresarios, destaca que entre 2024 y 2025 casi 340 empresas indias participaron en exposiciones internacionales y más de 5.700 en conferencias globales. El modelo que funciona en India, según Taneja, es el del «gobierno como socio»: no como administrador, sino como creador de espacios digitales y reservas de contratación pública donde las pymes pueden competir en igualdad de condiciones.
Indonesia aporta otro caso revelador. El Ministerio de Comercio registró la incorporación de 1.217 pymes al mercado global a través del programa UMKM BISA, generando transacciones por valor de 134,87 millones de dólares. No obstante, el sector atraviesa presiones severas derivadas de la competencia de importaciones y la escasez de competencias tecnológicas. El gobierno actúa como fuente de crédito mediante el programa KUR y como catalizador de procesos de digitalización que el sector privado, por sí solo, no puede financiar.
El modelo chino que el mundo admira pero no puede copiar: 600.000 pymes de alta tecnología y un liderazgo sin igual
China representa el modelo más avanzado y, al mismo tiempo, el menos replicable de forma universal. Las pymes chinas generan entre el 60% y el 70% del PIB nacional, el 68% de las exportaciones y aproximadamente el 70% de la innovación tecnológica del país. El 95% de todas las empresas registradas en China son pequeñas o medianas, y el 80% de la fuerza laboral urbana trabaja en ese segmento. Con más de 600.000 pymes innovadoras de alta tecnología y una categoría emergente de «pequeños gigantes» —empresas especializadas en nichos con alto potencial exportador—, China demuestra que la integración profunda en cadenas de valor globales, combinada con digitalización masiva y vínculos sólidos entre empresa y universidad, puede transformar un ecosistema pyme en un motor de competitividad nacional. Sin embargo, los expertos advierten que este modelo no es una fórmula universal.
La digitalización aparece de forma recurrente en todos los análisis como el mecanismo más eficaz para mejorar la competitividad de las pymes en el bloque. Eric Escalona Aguilar, profesor asociado de la Universidad Bernardo O’Higgins de Santiago de Chile, señala que la transformación digital reduce costos de transacción, amplía el alcance de mercado y mejora la asignación de crédito mediante evaluación de datos. Guillermo Miguel Rocafort Pérez, de la Universidad Europea de Madrid, añade que los países BRICS trabajan estratégicamente en tres frentes simultáneos: transformación tecnológica con IA, integración en cadenas de valor regionales y cooperación financiera Sur-Sur.
La trampa digital que amenaza con dejar atrás a las microempresas más vulnerables del bloque BRICS
Los desafíos, sin embargo, no desaparecen con la voluntad política. Eric Escalona identifica tres limitaciones estructurales que persisten en todo el bloque: financiamiento insuficiente, baja productividad y capacidad de gestión, y desigualdad digital. Esta última representa quizás el riesgo más silencioso: en los próximos años, las pymes que logren digitalizarse crecerán aceleradamente, mientras que las microempresas informales se quedarán atrás, profundizando una brecha que ningún plan regional ha resuelto todavía.
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La gran apuesta del Sur Global: cómo las pymes BRICS buscan redefinir quién manda en la economía del siglo XXI
Lo que el bloque BRICS está construyendo con su plan hasta 2030 no es solo una política de apoyo empresarial. Es una apuesta por redefinir quién participa en la economía global y desde qué condiciones. Si los resultados iniciales en Brasil, India, Indonesia y China sirven de indicador, el ecosistema pyme del bloque tiene capacidad real para convertirse en protagonista de las cadenas de valor del siglo XXI, siempre que los gobiernos sostengan el compromiso, la cooperación no se diluya en burocracia y la tecnología llegue a quienes más la necesitan.

