Irak intensifica ofensiva en el norte del país con un despliegue militar sin precedentes en la provincia de Nínive, donde fuerzas especiales, inteligencia y unidades aéreas coordinan operaciones selectivas contra remanentes del grupo extremista. Irak intensifica ofensiva como parte de una estrategia nacional que busca impedir la rearticulación clandestina de células durmientes. Irak intensifica ofensiva tras detectar movimientos logísticos en zonas rurales y corredores montañosos próximos a Siria. Irak intensifica ofensiva en respuesta a informes de inteligencia que advierten intentos de reclutamiento y financiamiento ilícito. Irak intensifica ofensiva en un escenario marcado por la fragilidad regional y el temor a que el Daesh recupere capacidad operativa en territorios liberados hace casi una década.
El presente reportaje fue elaborado por Karim Al-Hassan, periodista de investigación especializado en seguridad y conflictos armados, colaborador habitual de la agencia internacional Middle East Monitor y con más de quince años cubriendo operaciones antiterroristas en Irak y Siria. La pieza base, titulada “Counter-Terror Pressure in Northern Iraq”, fue publicada originalmente como análisis estratégico y actualizada con nuevas fuentes oficiales y académicas para esta edición ampliada. Al-Hassan ha recibido reconocimientos por su cobertura en zonas de riesgo y mantiene acceso directo a mandos militares y organismos multilaterales, lo que permite contextualizar el alcance real de la operación en curso.

El Objetivo es neutralizar estructuras clandestinas
Desde 2017, cuando el gobierno declaró la derrota territorial del autodenominado Estado Islámico, Irak intensifica ofensiva de manera intermitente para neutralizar estructuras clandestinas que operan en áreas rurales. Según el Ministerio de Defensa iraquí, en los últimos doce meses se ejecutaron más de 320 redadas y operativos de rastreo en Nínive, Kirkuk y Salah al-Din, con la captura de 189 sospechosos y la incautación de arsenales ligeros. La actual fase se distingue por el uso intensivo de drones de vigilancia y análisis de datos satelitales, en coordinación con la coalición internacional liderada por Estados Unidos, que mantiene asesores militares en el país.
Fuentes del Comando de Operaciones Conjuntas confirmaron que el despliegue incluye brigadas de reacción rápida y unidades antiterroristas entrenadas para combate irregular. El portavoz militar, general Yahya Rasoul, explicó que el objetivo es “cerrar brechas geográficas que puedan servir de refugio logístico”. Organismos como Naciones Unidas estiman que entre 5.000 y 7.000 combatientes vinculados al Daesh permanecen activos en Irak y Siria, aunque operan en células dispersas. Analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra señalan que la amenaza ya no es territorial sino insurgente, basada en emboscadas, extorsión y propaganda digital.
Crisis económica y el desempleo siguen siendo factores de riesgo
En ese contexto, Irak intensifica ofensiva con un componente preventivo que busca evitar que el grupo retome influencia social en comunidades vulnerables. Autoridades provinciales de Nínive reconocen que la crisis económica y el desempleo juvenil siguen siendo factores de riesgo. Datos del Banco Mundial indican que el desempleo en el norte iraquí supera el 14 %, lo que crea un entorno susceptible a la radicalización. Las fuerzas de seguridad han establecido cordones temporales en aldeas estratégicas mientras equipos de inteligencia realizan interrogatorios y análisis forense de dispositivos electrónicos incautados.
Expertos en contraterrorismo advierten que la presión militar debe complementarse con políticas de reconstrucción y reconciliación. La profesora Lina Al-Obaidi, académica de la Universidad de Bagdad, subraya que la estabilidad a largo plazo depende de restaurar servicios básicos y fortalecer la gobernanza local. “La dimensión militar es esencial, pero sin cohesión social el riesgo persiste”, afirma. Paralelamente, el Ministerio del Interior ha reforzado controles fronterizos con Siria para frenar el tránsito irregular y cortar rutas de financiamiento ilícito vinculadas al contrabando de petróleo y antigüedades.

Cooperación e inteligencia compartida con aliados regionales
Mientras tanto, Irak intensifica ofensiva apoyado por inteligencia compartida con aliados regionales. Funcionarios estadounidenses confirmaron que la cooperación incluye intercambio de datos biométricos y monitoreo de comunicaciones cifradas. En las últimas semanas, helicópteros de ataque realizaron incursiones nocturnas en áreas montañosas de Makhmour, consideradas históricamente refugios insurgentes. Según cifras oficiales, al menos 27 presuntos militantes fueron neutralizados en operaciones quirúrgicas, aunque organizaciones de derechos humanos exigen transparencia para garantizar el respeto al debido proceso y evitar daños colaterales.
El gobierno central insiste en que la campaña responde a una estrategia de seguridad integral aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional. El primer ministro destacó que la prioridad es consolidar la soberanía y evitar interferencias externas. Observadores internacionales consideran que el fortalecimiento institucional es crucial ante la inestabilidad regional derivada de tensiones entre actores estatales y no estatales. Informes recientes del Centro Internacional de Estudios sobre Radicalización advierten que el Daesh mantiene capacidad de propaganda en línea, orientada a reclutar simpatizantes fuera del territorio iraquí.
En paralelo, Irak intensifica ofensiva comunicacional destinada a contrarrestar narrativas extremistas. El Ministerio de Cultura y líderes religiosos suníes han lanzado campañas públicas que promueven convivencia y rechazo al sectarismo. La provincia de Nínive, donde la devastación de 2014 dejó cicatrices profundas, ha recibido inversiones en infraestructura que superan los 1.800 millones de dólares según datos oficiales. Sin embargo, especialistas en seguridad sostienen que la resiliencia del grupo radica en su estructura descentralizada, capaz de adaptarse rápidamente a la presión militar.
Naciones Unidas indica estabilidad del país
La comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de la operación. Representantes de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak indicaron que la estabilidad del país es un factor determinante para la seguridad regional. Al mismo tiempo, organizaciones humanitarias recuerdan que más de un millón de desplazados internos aún requieren apoyo sostenido. El desafío consiste en equilibrar firmeza operativa con protección civil, evitando que nuevas tensiones alimenten ciclos de violencia que el país intenta superar desde hace años.
Finalmente, Irak intensifica ofensiva en una coyuntura decisiva que podría definir el futuro de la seguridad interna. Las autoridades sostienen que la ventana de oportunidad es ahora, antes de que redes clandestinas consoliden nuevas rutas y financiamiento. La operación en Nínive no solo busca capturas inmediatas, sino enviar un mensaje estratégico de control estatal y capacidad de respuesta.
En un escenario donde la insurgencia se adapta y muta, la pregunta persiste:

