Un acercamiento histórico en Caracas plantea una agenda bilateral con implicaciones geopolíticas, económicas y de soberanía.
Diplomacia soberana y energía: el nuevo eje de Caracas-Washington
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, resaltó este 11 de febrero que a través de la diplomacia se garantizará el diálogo soberano con Estados Unidos tras su reunión en Caracas con el secretario de Energía de EE.UU., Christopher Wright. El objetivo declarado por Rodríguez es impulsar una “agenda energética productiva, efectiva y beneficiosa para ambos países”, y que esta avance sin dificultades ni contratiempos como motor central de la relación bilateral.
Rodríguez enfatizó que EE.UU. y Venezuela mantienen vínculos energéticos “desde hace casi siglo y medio”, haciendo referencia a la histórica vinculación petrolera, y subrayó que los temas tratados abarcaban petróleo, gas, minería y energía eléctrica, con la intención de que la fase de ejecución se active con celeridad.

Un alto funcionario estadounidense en suelo venezolano: señales y expectativas
La visita de Wright representa el encuentro de más alto nivel entre funcionarios energéticos de ambos países en casi tres décadas, según fuentes internacionales; un gesto que simboliza un viraje estratégico tras años de tensiones y sanciones mutuas.
Wright declaró a su llegada que el plan busca no solo revitalizar la industria energética venezolana, sino también contribuir a la prosperidad económica, creación de empleos y estabilidad regional. Su presencia es interpretada por analistas como un punto de inflexión: EE.UU. ha flexibilizado sanciones, otorgado licencias generales para exploración y producción, y un paquete de reconstrucción energética valorado en decenas de miles de millones de dólares está sobre la mesa.
“No se trata solo de acceso al petróleo”, dijo Wright, y aunque justificó acciones anteriores de EE.UU. por razones de seguridad hemisférica, subrayó que la cooperación energética puede ser un catalizador para el progreso económico de ambos países.
Transformación legal y rol de la inversión extranjera
En paralelo, el Parlamento venezolano ha adaptado la legislación, incluida la Ley de Hidrocarburos, para facilitar la entrada de capital extranjero en el sector energético. Estas reformas buscan atraer a grandes compañías petroleras como Chevron y Repsol, y aseguran mayor autonomía operativa a inversionistas.
Estas medidas se alinean con la apertura mostrada por el gobierno interino, que intenta equilibrar la necesidad de inversión con la defensa de la soberanía nacional. La diplomacia, en este contexto, emerge como herramienta para negociar no solo recursos energéticos, sino también estructuras que preserven el control venezolano sobre sus activos estratégicos.
Análisis estratégico: ¿qué está en juego más allá del petróleo?
Este acercamiento también desata análisis más amplios entre expertos de política internacional y economía energética. El politólogo Javier Corrales ha señalado que el chavismo podría estar buscando coexistir con Estados Unidos sin ceder completamente su autoridad estatal, aprovechando la negociación para convivir económicamente con el gigante norteamericano sin abandonar su modelo político dominante.
Desde Washington, por su parte, hay voces que valoran este diálogo como un componente clave para reducir la dependencia de mercados energéticos tradicionales, presionar a otros actores globales y estabilizar la región, aunque sin comprometer aspectos fundamentales de soberanía venezolana.

¿Una nueva hoja de ruta para las relaciones Caracas-Washington?
Este hito diplomático y energético plantea múltiples interrogantes para el futuro de Venezuela y su relación con EE.UU.: ¿puede una agenda conjunta en energía convertirse en el eje central de una cooperación duradera, o servirá únicamente como herramienta táctica en un periodo de transición política? ¿Hasta qué punto continuará Venezuela defendiendo su soberanía ante la presión de grandes inversiones y reformas estructurales? Y en última instancia:

